Amores que matan.

Es curioso que la casualidad hace que vea esta semana tres películas absolutamente dispares pero conectadas por un hilo común. Las tres hablan de relaciones familiares difíciles, extrañas, en algunos casos casi patológicas, enfermizas, casi perversas… En un caso de pareja, en otros de padres e hijos, pero siempre con la misma relación de a dos. Amores que a pesar del daño que producen, del dolor que provocan, son imposibles de romper porque la sinergia biológica o simplemente de necesidad, la dependencia, está ahí. Inquebrantable, irrompible, inmutable. Para siempre.

Los lazos de sangre, dicen… Tan necesarios a veces, como contraproducentes otros. Te insulto, pero te amo, te machaco pero no puedo vivir sin ti, te desconozco pero te seguiré al final del mundo, … simplemente porque eres mi madre, mi padre, mi hijo o hija, o, simplemente, la pareja que he decidido para acompañarme en este viaje. Relaciones difíciles, hirientes, dañinas, frustrantes, agotadoras, demoledoras, viciadas, perdidas, denostadas, acabadas, vencidas, nada honestas, … pero que, por lo que sea, no se acaban de romper, finalizar, dejar atrás. Y es que como muy bien ya decía Sabina:

Y morirme contigo si te matas,

Y matarme contigo si te mueres

Porque el amor cuando no muere mata

Porque amores que matan, nunca mueren.

“La chica del Brazalete” / “La fille au bracalet” (Dir: Stéphane Demoustier):

Voy a ver al cine este demoledor drama judicial auspiciado por las buenas críticas que le preceden. Acierto. Me gusta un montón. Su  temática es interesantísima y la manera de plasmarlo igual de certera. Cuenta la historia de una chica que es acusada del asesinato de su mejor amiga. Nos trasladaremos al juicio de la misma, en el que unos padres asistirán atónitos al descubrimiento de una hija que apenas conocen, en la que una vida sexual frecuente y libre, no acaba de encajar en la idea de estudiante responsable y discreta que ellos tenían de ella. A partir de ahí la duda. ¿Inocente o culpable? Y con la duda, el sufrimiento, el dolor, la frustración, el “vértigo”, el miedo, la anulación personal, el vacío, el “ya nada tiene sentido”, … el “morir en vida”.              

Todo está contado de una manera seca, casi aséptica, muy directa pero acertada en este notable drama francés. Asistimos, casi de una manera documental, a la disección de cada uno de los pormenores del caso. Sentimos la angustia de esos padres que, día tras día, ven como esa hija distante, fría, casi de hielo, se aleja cada vez más de la imagen idealizada y mucho más naif que tenían de ella. Antes su pequeña y adorada niña (cuando ocurren los hechos ella tiene 16 años), ahora ya no sé qué. Todo ello en un interesantísimo drama que habla de cómo, a veces, no llegamos nunca a conocer a nuestros seres queridos, aunque los apoyemos a muerte dada nuestra conexión genético-biológica, aunque para ello cerremos los ojos de una manera incondicional ante la realidad ingrata que no queremos reconocer. “Un hijo es un hijo”, se dice, y en el fondo “se hace”. Los padres arrimamos el hombro, aunque no nos guste aquello con lo que hemos de lidiar. Ley de vida.

Además, un “plus”, la cinta se presenta como una potente crítica a una sociedad aún absolutamente conservadora en ciertos temas como la libertad sexual de la mujer. Una sociedad que “juzga” sin piedad, como la “Inquisición” en la Edad Media, pero no los hechos, sino un comportamiento libre que muchos ni quieren entender, ni compartir, ni dejar fluir.

Muy potente y muy recomendable. Entretenida, honesta, valiente  y de gran calidad.

“SRA. LOWERY E HIJO” / “MRS. LOWRY AND SON”. (Dir: Adrian Noble):

            Veo también en cine esta película del 2019, pero que no ha llegado a nuestras salas hasta este año. La historia pinta interesante; por eso me animo a su visionado. Se centra en la vida del pintor L. S. Lowry, quien consiguió un lugar en el mundo del arte a base de pintar de manera muy original el norte industrial de Inglaterra. Está centrado en la relación, casi enfermiza, que tenía con su madre, una mujer que, viniendo de la alta sociedad, terminó formando parte de la clase obrera al casarse con un marido que no le dio el porvenir que ella esperaba, lanzándola a un mar de reproche y a un sufrimiento vital al que nada ayuda una parálisis que le obliga a estar siempre en cama. Ella es una madre castradora y totalmente “manejanta” que bloquea, aniquila y pisotea, cualquier intento de realización de su hijo. Alguien que ve en el arte el único halo de luz ante una realidad gris y poco optimista. Los dos actores, Vanessa Redgrave y Timothy Spall,  se marcan un duelo interpretativo de calidad considerable, están fantásticos, pero la propuesta deviene en un drama demasiado teatral y un tanto aburrido que al final me agota, me exaspera. Está rodado con cuidado, la producción es buena,  y la temática es interesante (las relaciones familiares de sumisión, así como el poder del arte), pero el resultado llega a cansar por su enconamiento en ese “tamden” un tanto insufrible y gris. No salgo nada convencido, aunque se puede ver.

Conclusión que saco: hay amores que matan, filmes que también.

“MALCOM AND MARIE”. NETFLIX. (Dir: SAM LEVINSON):

Y si los Lowry me “matan”, me dejan sin fuerzas, no te cuento este drama de pareja que estrenan directamente en NETFLIX y que ha estado muy de moda en el debate cinematográfico “tweetero” de la última semana. Me deja “pa´l arrastre”.Directamente me “rematan”.

Es curioso que, sin embargo, tenía muchas ganas de ver esta película. Tenía toda la pinta de que me iba a encantar. Está rodada por el hijo de Barry Levinson, Sam Levinson, muy de moda tras la primera temporada de EUPHORIA, de la que es director y guionista. Además, su actriz principal, ZENDAYA ha generado mucho “BUZZ” y se ha posicionado muy bien como posible nominada a los Oscar de este año por el papel de la cinta. Se rodó a modo de experimento en los días de confinamiento durante el inicio de la pandemia, con un guion escrito en “cuatro días” y con la improvisación de los actores. En fin, que la cinta prometís. Error. No me gusta nada.

La cosa empieza bien. Un vanidoso director de cine y su pareja, una actriz ex drogadicta, vienen del estreno de la aclamada última obra de este último, en el que ella no ha sido elegida como protagonista. Lo que en principio debería ser una noche de celebración y pasión, deviene en una discusión a muerte en la que los dos se reprochan todo lo habido por haber.

Está rodado en muy estético y bello blanco y negro (casi lo mejor de la cinta) y suena Jazz y Funk de fondo (en ese sentido parece más un anuncio de colonia en MANHATTAN, que un drama sobre la pareja, pero es bonito, qué narices). A la media hora me pasa como cuando mis hijos se portan mal por la noche. Sólo deseo que se vayan a la cama a dormir. “¡Qué se duerman, ya, por favor!!”, pienso para mis adentros. Lo que empieza con interés, deviene en una cosa teatral, impostada, súper intensa y agotadora. Acabo extenuado del palabrerío supuestamente inteligente pero en el fondo lleno de clichés de esta pareja de burgueses intelectualoides que lo único que necesitan es una buena “guantá”, como dirían en mi pueblo, en lugar de tanta reflexión pseudo-filosófica sobre el arte y la existencia llena de nadería y vacío.

Termino sin fuerzas. Y sólo me quedo a ver el “the end” por si el director, en un golpe de gracia, al final ha tenido el “ocurrimiento” de que se maten el uno al otro. Para mí el final perfecto. A lo Tarantino. Radical, sangriento. No. No hay tu tía. Sólo hablan y hablan. De amor, sexo, infidelidades, frustraciones, inseguridades, arte, cine, …. Un horror. Dicen las “malas lenguas”, o las buenas, qué más da, que actúan bien. No llego a verlo. Sus impostados y artificiosos diálogos faltos de sentido de la realidad, como sacados de un manual de autoayuda,  me impiden verlo.

Termino KO. Mi mujer, que para esto es más mundana, más terrenal, a la que le animo a verla, ni te cuento. Nos vamos a la cama mudos. No por falta de conversación, que tenemos aún para mucho años, sino porque Malcolm y Marie ya se lo han dicho todo. Nos dejaron sordos. Mudos. Sin palabras. Pero no precisamente en el buen sentido. Durante un rato necesitamos solamente el silencio.

6 comentarios sobre “Amores que matan.

  1. 😀 😀 😀
    Todavía me estoy riendo!!
    Me estoy imaginando la cara de tu ‘mujersita’ jejeje
    A la peli solo le faltaba el caballo de Zendaya entonces?
    Eau de ciné!! y la pelí pal toaleté!! jejejeje

    Qué gran comunicador estás hecho!
    Anotaré la del juicio, la francesa, suena interesante

    Gracias como siempre

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola campeón!! Veo que sigues en plena forma “cinéfila”.
    Me atrae mucho “La chica del brazalete” porque está inspirada en un caso que se produjo en Argentina y cuyo juicio seguí muy de cerca porque me pilló pasando una larga estancia en Buenos Aires (hay una versión argentina de hace un par de años que se llama “Acusada”). Es un suceso estremecedor, tanto por lo ocurrido como por el peculiar proceso judicial posterior. Me mantuvo muy pendiente de las noticias durante aquellas semanas bonaerenses. Espero que la película esté a la altura. Confío en tu criterio. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Sí. Tal cual. Se basa en un caso argentino que conmocionó a la sociedad. Allí tuvo mucho ruido. La peli está muy bien. Muy seca, fría y directa, pero muy interesante y recomendable. Yo te la recomiendo. Un abrazo grande, RUBEN.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s