Voy a ver dos películas que hablan sobre la emigración. Siendo las dos muy diferentes, las dos me gustan. Es más, las dos me sobrecogen. Hablan de la terrible situación del migrante. De esa persona que lo deja todo sin mirar atrás con la esperanza de una vida mejor, cuando realmente lo que va a encontrar es un horrible infierno en el que nunca será tratado con el respeto y la dignidad que cualquier ser humano, sea de donde fuere, se merece. En ambas se deja claro el abuso y desprecio al que son sometidos, tanto por extraños como por, incluso, sus propios compatriotas, cuando el periplo de la emigración tiene lugar. El ser humano no tiene medida cuando se trata de aprovecharse del otro. No todos, eso sí. También existen los que acogen y ayudan, los que asisten y cuidan, dejando claro que la humanidad es capaz de lo mejor y de lo peor. Eso siempre.
En definitiva, veo dos películas que me recuerdan la difícil situación de esa pobre gente que tiene que dejar su hogar, por diferentes motivos, para buscarse un mejor porvenir, ante la mirada de desprecio de los que frivolizan sobre su situación. Salgo conmovido. También sintiéndome afortunado, por haber tenido la suerte de tener la situación personal en la que estoy. Esto es lo que me parecen.
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