De “malos tipos” y “peores personas”.

Es curioso como dos películas tan antagónicas y opuestas, una cinta independiente nórdica y una película de animación americana para niños, puedan estar tan conectadas. Las dos, en el fondo hablan de lo mismo. Del conflicto interior que provoca a sus protagonistas lo que esperan de ellos aquellos que les rodean y lo que, a diferencia, su naturaleza les pide. De ser honesto con uno mismo o dejarse llevar por los demás, de seguir los instintos personales, aunque sean primarios y nada bien vistos, o venderse a los cánones y normas establecidos por la “adocenada” sociedad.

¿Ser o no ser? Ya lo decía Shakespeare. Esa es la cuestión. ¿Honestidad con uno mismo, o “bienquedismo” con los demás? ¿Diplomacia e insatisfacción o fidelidad a uno mismo y sensación de libertad? ¿Ser quien uno es o lo que quieren los demás?

Pues lo de siempre. La vida. Con sus complejidades. Con sus dobles puertas, idas y venidas y decisiones múltiples. Con sus contradicciones, paradojas y “jeroglíficos”. Con sus obstáculos, sus trabas, sus enigmas. Con sus crisis existenciales y conflictos personales. Con su “mala leche”, con su “ironía”, su “sarcasmo”, … con sus preguntas sin respuesta.

Y si no, que se lo digan a nuestros protagonistas, unos “tipos malos” a los que la sociedad les pide bondad y una “buena persona” a la que todo el mundo le quiere hacer sentir como “la peor persona del mundo”. Vamos con ellos.

“La peor persona del mundo” / “The worst person in the world”. (Dir.: Joachim Trier).

“La peor persona del mundo” es, paradójicamente, una de las mejores películas que he visto últimamente en una pantalla. Toda una propuesta original y novedosa, divertida y caótica, inteligente y creativa, diferente y de lo más fresca, sutil y directa, y un sinfín de cosas más, que se erige como una de las películas imprescindibles de la cartelera actual y de todo lo que llevamos de año.

Nos cuenta la historia de una mujer a la deriva, Julie, que no acaba de encontrar su lugar en el mundo, ni laboral ni emocionalmente, quien irá dando tumbos de profesión en profesión y de hombre en hombre, sin acabar de tener claro nunca, o sí (no seré yo el hombre “spoiler”), qué es eso que realmente quiere, tomando decisiones que sólo responderán a lo que ella necesita y no lo que a los que le rodean quieren, le piden, desean. Algo que hará que los demás le hagan sentir, ella misma también lo cree, la peor persona del mundo (circunstancia a la que hace referencia el título).

            El resultado es una sobresaliente (anti)comedia romántica, con toques de drama, que no sólo engancha y entretiene (cada minuto de su metraje, créanme), gracias a un cuidadísimo y muy original guion (que ha conseguido nominación al OSCAR a pesar de ser una película extranjera) y unos personajes de lo más entrañables y especiales, sino que analiza de manera brillante la crisis existencial de una treintañera perdida en su realidad cotidiana, sirviendo de perfecto retrato generacional de la juventud de hoy en día, cuyo miedo al compromiso es casi un lema de vida.

Todo funciona en este filme nórdico, que se estrenó con rotundo éxito en el último festival de Cannes y que no ha parado de recibir buenos comentarios, parabienes de todo tipo y múltiples galardones, en el que pasas de la risa a la lágrima en un plis plas, y que no sólo presenta una original estructura (un prólogo, doce capítulos y un epílogo) sino que contiene algunas de las secuencias más ingeniosas que yo he visto últimamente en pantalla.

De hecho, muchas cosas podríamos alabar de esta genial cinta, pero sería un insulto no destacar a su actriz Renate Reinsve y a su redondo personaje. Sin duda, ambos, dos de las mejores cosas que he visto en una sala de cine en bastante tiempo. Su interpretación es prodigiosa, su personaje absolutamente fascinante. De ellas es la película, actriz y rol, creando una conexión perfecta entre ambas que hace que uno no pueda despegar la mirada de la pantalla deseando cada instante saber qué será de esta Julie a la deriva, perdida, existencialmente fundida, desnortada, sin rumbo, …

Una cinta que habla de amor, desamor, amistad, pasión, sexo, familia, realización personal, trabajo, paternidad, existencia, muerte, … y, en definitiva, de la vida misma.

Concluyendo: genial, fantástica, genuina y, por supuesto, absolutamente recomendable. Si aman el cine, no lo duden, no se la pierdan.

“Los tipos malos” / “The bad guys”. (Dir.: Pierre Perifel).

                Muy entretenida es también esta nueva cinta de animación de la casa “DREAMWORKS”, pero, a diferencia de la cinta independiente anterior, ésta nada original ni novedosa. De hecho, aunque pasas un rato de lo más ameno y divertido en compañía de esta panda de animales ladrones intentando dar un golpe tras otro (a la vez que tratan de convertirse en buena gente para redimirse así de su delincuente pasado), la película no aporta nada nuevo, no sorprende. Quizá, su mayor logro es haber intentado transmitir un espíritu de lo más “Tarantiniano” a sus personajes y sus diálogos, a pesar de ser una cinta de carácter infantil, pero su espíritu canalla, presente en el inicio de su metraje, queda desvanecido a los diez minutos, deviniendo sus fotogramas en algo mucha más manido y convencional, ya visto y nada especial.

            Eso sí, dicho el que no innova nada, también sería injusto no recalcar que se pasa un rato estupendo y que sus 104 minutos, de esencia “Ocean´s Eleven”, pasan en un plis plas. Quizá no tan recomendable para los más adultos, sino para los más menudos del hogar. A mis criaturas, sin ir más lejos, les encantó. Así que, si tienen descendencia, no lo duden, esta puede ser una más que buena opción.

4 comentarios sobre “De “malos tipos” y “peores personas”.

  1. Hola Felipe!! Me gustó mucho «La peor persona del mundo». Las críticas en la SEMINCI fueron entusiastas pero no me coincidió allí los días que estuve así que tuve que verla la semana pasada. Me pareció una propuesta muy interesante. Y coincidí plenamente en dos aspectos: lo atrayente que son algunas de sus escenas y el formidable papel que hace su protagonista, absolutamente magnética. No he visto «Drive my car» pero me encantaría que esta película noruega se llevase el Oscar a Mejor Película Extranjera. Un abrazo.

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  2. Una gozada pasar el rato con la peor persona del mundo, una especie de Woody Allen clásico en noruego con toques del lobo de Wall Street o Anomalisa, muy brillante, estéticamente sugerente y con un guión afilado: cine para disfrutar y mucho

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