Comerse la vida.

Comernos la vida. Eso es lo que deberíamos de hacer todos. Dejarnos de lamentaciones y chorradas y exprimir cada instante de nuestra existencia, cada momento, cada segundo, cada centésima, … No dejarnos arrollar por el grisáceo halo de la monotonía. No precipitarnos en el barranco del conformismo y hacer de cada día el mejor, el único, … No esperar a que llegue la muerte o la enfermedad para recordarnos en todo aquello que nos hemos convertido y nunca deseamos, o todo aquello que deseamos hacer y nunca hicimos… A veces no hay tiempo para reaccionar. La “sin nombre” no avisa. Llega y te lleva.

Por eso no dejemos los propósitos para el futuro. No los dejemos para mañana. Hagámoslos realidad en este mismo instante. Ya. Hoy. Ahora mismo. Que el tiempo vuela y la mujer de la guadaña tras él. No dejemos que la frase del “Carpe Diem” quede bonita en un texto, a modo de frase de auto ayuda o verso de poeta adolescente, o en un estético y molón tatuaje sobre la piel, sino que sea el eje sobre el que construimos nuestra VIDA. Con mayúsculas. Comámonos la IDEM, antes de que sea demasiado tarde y sea ella misma la que nos devore, hasta dejarnos, y no es una metáfora, en los huesos.

“Living” (Dir: Oliver Hermanus)

Voy a “Living” movido por las buenas críticas y comentarios. Todo el mundo la tacha de una gran película con la mejor interpretación de Bill Nighy. Espero lo mejor.

Reconozco que me cuesta entrar. El principio se me hace un tanto lento y demasiado sencillo. Cuenta la vida de un funcionario, que repite de manera tediosa y rutinaria su día a día, quien se verá sorprendido por una noticia inesperada. Dicha nueva, unida a la conversación que de manera casual tendrá con un bohemio, harán que cambie su manera de ver la existencia y que obre en relación con ello, intentando aprovechar el tiempo y redimirse de una existencia gris, anodina y sin pasión.

El resultado es una buena lección de vida. Muy sencilla pero muy emotiva y conmovedora. Formalmente impecable, con una ambientación y una fotografía de ecos “hopperianos” maravillosas. Su guion, conciso, pero muy efectivo, de los que tocan. Su actor, impecable, perfecto, en la piel de ese «gentleman» británico decadente intentando llenar de luz las sombras de su anulado ser. Tratando de hacer hoy lo que debió de hacer ayer y no hizo. Se olvidó de vivir. Es momento para redimirse.  Sigo con devoción los últimos dos tercios de su metraje. Me engancho y entrego a su bonita historia. Su final agita mi sensible alma.

Salgo reconfortado y convenciéndome una vez más de lo que para mí es, no una posibilidad, sino una norma de vida. Dispuesto a engullir y regocijarme de cada instante de mi periplo vital. Para que cuando la parca venga a verme, devore una muy jugosa y sabrosa existencia.

“Holy Spider” (Dir: Ali Abbasi).

            Y de la vida a la muerte. O a las muertes. Las que lleva a cabo un asesino en serie en la ciudad santa de Mashhad (Irán) y tienen conmocionada a toda su población. Mata a mujeres. Prostitutas. Sin piedad. Otra mujer, una periodista, llega a la población para investigar el caso y comprender que es más complejo de lo que a priori parecía. Investigará los sucesos hasta las últimas consecuencias, arriesgando su carrera y su vida, todo por sacar a la luz la verdad, en un país donde las mujeres lo tienen harto difícil.

            Todo esto me cuenta “Holy Spider”, trepidante y vibrante thriller, que me mantiene pegado a la butaca de principio a fin. Un largometraje de suspense que es entretenidísimo, aunque muy duro y turbio, a la par que interesantísimo y potente, por su temática en torno al fanatismo religioso y a la terrible situación de la mujer en Irán. Mi mirada no se despega de su metraje. Sus actores no pueden estar mejor. La mano del director, que ya me dejó perplejo con su anterior obra “Border”, es brillante. Mi corazón palpita y mi adrenalina se dispara en muchos de los momentos de la acción. Me demuele ese metafórico y brillante plano final, de apariencia naif pero de mensaje demoledor, que deja claro que queda mucho por luchar en muchas zonas del mundo en cuanto a sometimiento patriarcal se refiere.

            Había leído que era buena. Mis expectativas se colman con creces. Salgo en shock. Pero sabiendo que he visto una buena obra de cine. Al menos para mí.

Vuelvo a casa sabiendo que he disfrutado de lo que más me gusta, el cine. Y recordando que he empezado el 2023 muy bien, tras las fantásticas “Aftersun” y “Living”. Añado a ellas “Holy Spider”, otro tremendísimo filme, más que recomendable. Ojalá que mi año cinéfilo siga igual. Si es así, voy a disfrutar de lo lindo.

3 comentarios sobre “Comerse la vida.

  1. Las entradillas a tus posts son maravillosas! Yo «Carpe diem» mucho con ellas 🙂
    Son como las editoriales de un periódico de papel, habría que enmarcarlas, bravo!

    Dices: «La mujer de la guadaña» ??
    Es una mujer ?? Jejeje Habrá que debatir eso 🙂

    Anotamos las dos pelis, claro que sí.

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  2. Hola Felipe
    Excelente entrada . Todo un mensaje optimista! Muchas gracias Felipe, disfruto mucho leyéndote cada semana.
    Pues eso… a comerse la vida.
    Un abrazo

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