¿Artificio o realidad? Esa es la cuestión.

            El cine es un arte que, desde el mayor de los artificios, intenta mostrarnos la más veraz de las realidades. ¿O no? A veces, al contrario, intenta separarse lo más posible de lo que ven nuestros ojos para mostrarnos propuestas lo más artificiosas, ilusorias, fantásticas o engañosas posibles. La magia del cine. Pasen y vean. Y escojan. ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué es lo que desean? ¿Realidad aplastante? ¿Fantasía extrema? ¿Verdad incuestionable? ¿Falsedad infinita?

            Paso mi tarde de la Fiesta del Cine de una propuesta tan naturalista que parece cuasi documental, a un artificio radical, de lo más creativo y rococó posible. Las dos me gustan. Una más que otra.

            ¿Artificio o realidad? Esa es la cuestión, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”

“La trama Fenicia” / “The Phoenician Scheme” (Dir: Wes Anderson).

            Amo el cine de Wes Anderson. Desde que vi “Los Tenembauns”, mi entrega a su cine y a su arte ha sido incondicional, disfrutando cada uno de sus artificiosos y mega creativos inventos. Espero cada uno de sus estrenos como un niño con zapatos nuevos y me abandono de manera apasionada a su cine colorista, de simetría perfecta y de estética teatral y de tramas abigarradas y muy naifs. Su barroquismo creativo me atrapa y no puedo más que disfrutar a tope de sus personajes “marcianos” y de su absurdo, pero inteligentísimo sentido del humor.

            Bien es verdad que me había dejado un poco menos satisfecho sus dos últimas obras, “Asteroid city” y “La crónica francesa”, impecables desde el punto audiovisual y estético, no tanto en el narrativo.

            Wes Anderson vuelve a su mejor esencia en esta su “La trama fenicia”, divertimento de mensaje anticapitalista, que sigue los pasos de un magnate multimillonario que desarrollará un nuevo plan económico, “La trama fenicia” que da título a la cinta, para ganar más dinero, aunque termine ganando más alma. Sigo con diversión y entretenimiento las aventuras de este personaje, maravillosamente interpretado por Benicio del Toro, qué crack, muy bien acompañado por un sinfín de fantásticos actores, entre los que destaco a los delirantes Michael Cera y Mia Treapleton (hija de Kate Winslet, quien claramente le ha transmitido el talento a través de la genética, muchas ganas de ver sus nuevos proyectos), así como disfruto de sus delirantes secuencias, sus ingeniosos diálogos y su bellísima estética de “casa de muñecas” y libros de “pop-up”.

            Me gusta mucho “La trama Fenicia”, más cuando me trae de vuelta la mejor versión de Wes Anderson. Amena, divertida, preciosa visualmente y con unos actores de matrícula. ¿Alguien da más? ¡Viva Wes!!

“Los Tortuga” (Dir: Belén Funes).

            Del cine más “fake” pero brillante en forma y fondo, paso al más realista, naturalista y veraz. Ese que te muestra la dolorosa naturaleza de la vida con “Los Tortuga”. Había oído muchas cosas buenas de ella. No me convence tanto. La veo sin problema y no seré yo el que le quite la valía a esta especie de “Alcarrás» menos conseguido en tierras jienenses y catalanas, que habla de una madre y una hija azotadas por la tragedia de la existencia. Habla de “Los Tortuga”, título que hace referencia a como se llamaba a la gente que emigraba de Andalucía a Cataluña en busca de una vida mejor, los cuales portaban todas sus cosas a la espalda, como las tortugas su caparazón.

 Tiene cosas muy buenas. Sus escenas familiares en tierras de olivo mostrando de una manera muy creíble la tradición que envuelve a esos clanes. Su defensa de ciertas injusticias. Su aroma de verdad.

            Pero me resulta imperfecta. Por su necesidad de “tijera” (sobran escenas), de foco (se habla de muchas injusticias, pero le falta una guía clara), por su deje de “deja vù”, así como por ese exceso de naturalismo de los actores que me impide entender muchos de los diálogos por la terrible vocalización de estos y mi no menos terrible sordera.

            Me resulta notable. Buena. Pero no me encanta, no me llena. Y eso que tiene sus momentos. Y su sentido del humor. Pero me hubiera gustado más un punto de vista más original y novedoso. Pero decidan ustedes. Está siendo un pequeño éxito de la cartelera. Así que no me hagan del todo caso.

            Os dejo, queridos. Me retiro a disfrutar de la parte más real de la vida, sin olvidarme de sus maravillosos artificios, porque como en todo, la cosa está en disfrutar cada una de las maravillas que nos rodean.

Deja un comentario