Previo Goyas 2019

El próximo sábado, 25 de enero, se entregan los premios Goya o premios gordos (después de unas semanas en la que hemos conocido los Feroz, los Forqué o las medallas del círculo de Escritores, entre otros) del cine español. Si algo he podido comprobar en este 2019, una vez más, es de la calidad que goza nuestro cine. Y no sólo de ello Sigue leyendo “Previo Goyas 2019”

Lo mejor (y lo peor) del año (2019)

           El 2019 fue un gran año de cine. De hecho, nos regaló 12 meses de buenísimas obras en lo que al arte del celuloide se refiere. De ahí la dificultad de hacer un top con las mejores 20 obras. Son muchas, de hecho, las películas que se han quedado fuera, pero a modo general, y pudiendo variar unas y otras de posición, nada es definitivo, así quedarían mi lista de preferidas del año (al cual he añadido un top exclusivo de cine español, de cine infantil, a petición de mis hijos y de mis sobrinos, así como un top con las pelis que más me decepcionaron). Sigue leyendo “Lo mejor (y lo peor) del año (2019)”

A por el Goya II

Me faltaba de ver solo una de las películas que competirán como mejor filme del año en los Goyas de esta edición. Como ya había comentado en mi post anterior, ya había disfrutado de las sobresalientes (y muy recomendables) “Dolor y Gloria” y “La trinchera infinita”, así como de las notables y más irregulares, aunque no por ello menos disfrutables, “Lo que arde”, lo nuevo del siempre interesante y vanguardista Oliver Laxe, y “Mientras dure la guerra”, la nueva cinta del valioso, aunque no del todo regular, Amenábar. Me quedaba por ver lo nuevo de Zambrano, autor de dos obras que me gustaron muchísimo en su momento de estreno. Me refiero a su valiente y brava ópera prima “Solas”, así como a su emocional y nostálgica “Habana Blues”. Tenía, por eso, curiosidad por ver su nuevo filme y más aún al alcanzar nominación al premio grande de la noche del cine español cuando nadie lo esperaba. Vamos con ella. Esto es lo que me hizo sentir “Intemperie”.

 

“Intemperie” (Dir: Benito Zambrano):

Con “Intemperie” me pasa algo curioso. Me gusta su trama, su temática, sus actores, su ambientación y su puesta en escena, su música y su esencia de western. Me gusta básicamente todo. Hasta su canción final, interpretada por la siempre fantástica Silvia Pérez Cruz, en los créditos. Y no solo eso, sino que la veo sin pestañear y sus 104 minutos se me pasan sin que me entere. Volando. Pero salgo del cine sin sentir haber visto una obra redonda. Y no sé muy bien por qué. Quizá porque en un año de tan buena calidad en el cine tanto internacional (“Historia de un matrimonio”, “Joker”, “Parásitos”, “El Irlandés”; “Le Mans 66”, …) como nacional (las anteriormente mencionadas, así como “Ventajas de viajar en tren”, “Los días que vendrán”, “La hija de un ladrón”, …) quizá ya necesito propuestas más originales y que me sorprendan más. Probablemente su exceso de clasicismo y su enfoque tradicional (tanto en lo narrativo como en lo visual) me impiden dedicarle elogios más exacerbados a la que, por otro lado, no deja de ser una notable cinta sobre la terrible España de la posguerra española.

La trama es muy sencilla e interesante. Posguerra española. Un niño trata de huir del capataz de cacique de un pueblo. Quiere dejar atrás su pueblo y llegar a la ciudad. Entre medio la “Intemperie” del título o el pasaje más desolador, solitario, arduo, seco e indómito que uno pueda imaginar (de ahí, junto a su espíritu de aventura, su esencia de western ibérico). Muchos obstáculos que vencer. Un capataz obsesionado con cazarlo y devolverlo al pueblo. Y poca ayuda. O, mejor dicho, una única, la del pastor de buen corazón que se cruzará en su camino y que hará que sus vidas cambien para siempre.

intemperie

            La temática también interesa: el abuso de poder en esa España llena de miseria y hambre tras la contienda nacional y en la que los más necesitados poco tenían que hacer ante los corruptos y despiadados caciques (y demás “jauría”) que campaban a sus anchas con la injusticia como bandera.

A eso se suma que sus tres actores están fantásticos. El niño Jaime López es todo verdad. Qué decir del siempre impecable Tosar, el cual nos vuelve a regalar uno de sus personajes “bombón”. Pero se lleva la palma, personalmente, y entiendo perfectamente su nominación como secundario a los Goya, el siempre correcto (aquí incluso más) Luis Callejo. Da miedo. Desprende maldad. Y con apenas, lo cual  hace todo más interesante, cuatro gestos.

Además, la peli entretiene y emociona. Y se ve de un suspiro. Pero, como digo, no acaba de ser el peliculón que uno pudiera esperar ante la combinación de tan cuidados elementos. Todo lo que hay dentro es positivo pero su combinación no llega a la etiqueta de superior. Cual receta, que, teniendo los mejores y más elaborados ingredientes, no acaba de rematar en gusto ante el exigente paladar del comensal (como diría Jordi en “Masterchef”). O, como siempre digo yo, cuestión de gustos, porque tengo varios amigos a los que la cinta, sin más, les ha encantado. A mí me gustó, sin más. La verdad no la tiene nadie. Así que solo se me ocurre decirles una cosa: juzguen ustedes mismo. No hay mejor criterio, créanme.

 

 

 

¡A por el Goya!!!

Era el tema de la semana. El pasado 2 de diciembre se anunciaron las nominaciones a los premios Goya y a partir de entonces se daba rienda suelta (con las consecuentes alegrías y pataletas de los cinéfilos; “tweeter” ardía) al análisis de estas y es que, como siempre digo yo, para gustos los colores. En general estaban, compitiendo como mejor película, las que tenían que estar y se preveía que estuvieran Sigue leyendo “¡A por el Goya!!!”

¡Maldito “hype”!!!

No hay nada como acudir a una película con el “hype”, como se dice ahora en “moderno”, muy alto o, lo que es lo mismo, ir a ver una nueva cinta con las expectativas por las nubes. Básicamente porque a veces lo que uno visualiza no es, o no se parece, a lo que uno ha imaginado y, como es lógico, sale con la sensación de haber disfrutado menos o, lo que es peor, mucho menos de lo que esperaba. Es lo que me pasa con las dos cintas que voy a ver la semana pasada, las cuales, curiosamente, comparten temática. Las dos hablan de eso tan interesante como son los lazos de sangre o esas relaciones familiares tan difíciles de romper y en las que, cuando hay amor de verdad, duelen siempre, pase lo que pase, y más cuando realmente pasa algo. Sigue leyendo “¡Maldito “hype”!!!”

Rarezas (de calidad) en la cartelera

Dedico mi sesión doble a lo que llamo yo una tarde de rarezas. La primera, no porque sea una película extraña, al contrario, es cine norteamericano de lo más convencional y comercial. Su punto de extrañeza radica en el hecho de que la crítica haya alabado de tal manera una película sobre strippers ladronas en la que sale Jennifer López y en la que, encima, dicen que la actriz portorriqueña lo borda y tiene posibilidades de que la nominen al Oscar (a mejor actriz secundaria) e incluso ganarlo. La cosa me escama. Sigue leyendo “Rarezas (de calidad) en la cartelera”

Trincheras del amor

La mera casualidad hace que las dos películas que elijo para mi tarde de sesión doble de cine tengan una característica en común: ambas tratan de dos parejas cuyo amor no acaba de realizarse del todo al estar separados por un muro físico (absolutamente real, nada de metáforas) que les impide vivir de manera natural sus emociones. En el primer caso, los protagonistas, viven en edificios contiguos Sigue leyendo “Trincheras del amor”

Cuando lo antiguo se hace moderno

Curiosamente, las dos películas que elijo para mi sesión doble de esta semana comparten mucho en común. Ambas, formalmente están realizadas desde el mayor de los clasicismos, respiran aroma de cine de otro tiempo, son películas de época y parecen rodadas también en otra época, pero, curiosamente, ambas a su vez desprenden modernidad, por diferentes motivos (totalmente opuestos, ahí sí que difieren), por todos los poros, convirtiéndose en dos propuestas muy interesantes y recomendables dentro de la cartelera actual. Vamos con ellas directamente. Sigue leyendo “Cuando lo antiguo se hace moderno”

¡Gracias, Woody!!!

Si me hicieran la típica pregunta, a modo de juego de, si te dejaran elegir vivir en una película (al más puro estilo “La rosa púrpura del Cairo”), ¿cuál sería?, lo tengo claro (con permiso de “La La Land” y demás musicales), en una de Woody Allen. Me encantaría ser uno de esos personajes “intelectualoides”, casi demodés y rebosantes de cultura por cada uno de sus poros, que deambula  por ese Nueva York mágico que nadie como él sabe retratar y dejarme llevar por una de sus tramas casi “vodevilescas”, Sigue leyendo “¡Gracias, Woody!!!”

El regreso de Amenábar

Lo que más me gusta de Amenábar es saber de qué va ir su próximo proyecto. Siempre es una sorpresa. Uno piensa y asocia al director español con el mundo del suspense (probablemente, porque sus primeros títulos estaban más orientados a ese perfil cinematográfico) pero la realidad nos demuestra que Amenábar salta de un género a otro, de una época a otra, de un mundo a otro, con la facilidad con la  que un adolescente hace zapping frente al sofá. Y me encanta eso de él. Es valiente. No se acomoda. Arriesga. Se la juega en cada una de sus películas. No se queda en su zona de confort (como le encanta decir a la generación “millenial” y a los adictos a los libros de autoayuda). Para nada. Al contrario Sigue leyendo “El regreso de Amenábar”