Qué importante es decir HOLA. Dar la bienvenida a un lugar. Iniciarse. Comenzar. Darse a conocer. Empezar. Dar pistoletazo a algo. Estar en la casilla de salida. Allí donde se origina algo nuevo. Donde empieza todo. Donde todo va a ponerse en funcionamiento, gestarse, empezar a crearse, … Dar la bienvenida a una historia, una vida, una relación, una etapa, un amor, una amistad, un trabajo, una persona, una fiesta, un viaje, …
Qué igual de importante es decir ADIÓS. Finalizar. Cerrar. Concluir. Despedirse. Decirle a algo HASTA SIEMPRE. Rematar. Dar por finiquitado. Por terminado. Por acabado. Cerrar el círculo. Darle un final a una historia, una vida, una relación, una etapa, un amor, una amistad un trabajo, una fiesta, un viaje, … Ponerle un punto final.
De eso. De decir adiós. De despedirse. De cerrar una vida. De marcharse. De dejar marchar. De eso hablan las dos películas que veo en cine. Las dos me encantan.

“Tres adioses” / “Tre ciotole”. (Dir: Isabel Coixet):
Me encanta lo nuevo de Isabel Coixet, “Tres adioses”. Tengo la suerte de poder verla en un prestreno (la estrenan este próximo viernes 6 de febrero) y la disfruto de principio a fin. No sólo me engancha, completamente, me entretiene, de principio a fin, sino que me emociona de manera radical. Me apasiona la historia de esta mujer que se tiene que despedir de su existencia, porque no le queda otra. Me encanta la actriz, Alba Rohrwacher. Lo borda. Me encanta lo que le pasa a su personaje. Su periplo vital existencial hacia el final es de una poesía existencial. Así como la manera en la que Isabel Coixet lo plasma en pantalla. Todo desprende sencillez, poesía, madurez, sensibilidad e inteligencia. Así como hay encanto, atractivo, gracia y belleza por los cuatro costados. En cómo plasma la Roma cotidiana su directora, qué maravilla, en esos estudiados y muy acertados diálogos, en esas secuencias llenas de verdad, originalidad y emoción, en ese mensaje que invita a vivir, a estrujar cada instante de nuestra existencia…
Me río, lloro, me atrapa, me desarma. Me entrego de principio a fin y es de esas películas en las que no cambiaría nada. Salgo lleno de emoción. Y con ganas… De vivir, por supuesto. De sentir. De vivenciar. De comer. Reír. Amar. Leer. Viajar. De charlar. De festejar. De ir al cine, cómo no. Y de saborear un simple helado como si fuera el último. Como si todo se fuera acabar. Porque todo tiene un hola y un adiós. Un principio y un final. Y hayaque aprovechar, lo que queda en el medio, antes de que sea tarde. Antes de que el momento último llegue ya.
Maravillosa. No se la pierdan. La mejor Isabel Coixet está de vuelta. Avisados quedan.

“Flores para Antonio” (Dir: Isaki Lacuesta y Elena Molina):
También me encanta el documental que Alba Flores ha dedicado, a modo de homenaje (y de despedida, no olvidemos), a su padre, Antonio Flores. Rodada también con sensibilidad y acierto, con tino e inteligencia, se nos presenta como una catarsis familiar de su hija Alba, así como otros miembros del clan Flores, de cara a superar la muerte en plena juventud y momento de éxito de su padre, Antonio Flores.
Mezclando imágenes de la actualidad, con otras de archivo, pertenecientes a grabaciones familiares, con dibujos y escritos del propio Antonio, fotos, recuerdos, … el resultado es pura emoción. O, al menos, para el que suscribe estas líneas. Lo veo de un plumazo. Me entrego a cada uno de sus segundos. Me dejo arrastrar por recuerdos, anécdotas, canciones, confesiones, …. Y descubro otra faceta del personaje homenajeado, un ser que rehuyó musicalmente de sus orígenes gitanos, empezando por el blues y el rock, para terminar entregándose a ellos, con ese estilo rumbero que lo encumbraría y, a su vez, llevaría por delante. Interesantísimo desde el punto de vista musical, social, antropológico, también desde el punto familiar, y, sobre todo, hecho con amor y verdad, algo que me golpea el corazón y me hace llegar lleno de lágrimas a su final. La gente aplaudía en el cine. No digo más.
Bonito. Interesante. Y muy, muy emocionante. Un buen documental como ejemplo para despedirse, que los seres queridos hay que aprovecharlos porque en cuanto menos te lo esperas, desaparecen, se van.
Lo dicho, a aprovechar el viaje, que tiene su inicio, pero tiene su llegada, su final, y, cuanto menos te lo esperas, te toca decir a adiós a los que quieres, e, incluso,porque también llega, a uno mismo.
CARPE DIEM, mis queridos “hoymevoyalcinemanicaos”, que la vida es breve y se esfuma en “ná”.
