El Festival de Cine de Málaga se ha consolidado como el perfecto escaparate de gran parte del cine español. De sus estrenos salen algunas de las propuestas más interesantes y potentes de lo que vamos a poder ver en salas de cine en cuanto a la cosecha nacional se refiere, como ocurrió el pasado año con las muy valiosas y disfrutables “Sorda”, “Muy Lejos”, “Los Tortuga” o “La Furia”. Este año, según comentarios y críticas, también han desfilado una serie de títulos de gran calidad que nos mantendrán muy entretenidos a los espectadores ávidos de mucho cine. Voy a ver dos de ellas, entre las que se encuentra la flamante ganadora de su premio máximo, la Biznaga de Oro. Una me encanta. Otra me decepciona un poco. Esto es lo que me parecen. Vamos con ellas.

“Yo no moriré de amor” (Dir: Marta Matute):
“Yo no moriré de amor” fue la gran ganadora de la edición de este año del Festival de Cine de Málaga, no sólo al ser galardonada con su máximo galardón, sino acaparando otro gran número de premios del palmarés, como los de la mejor interpretación femenina o la de mejor actor de reparto. Tras verla, lo entiendo perfectamente. Y es que se trata de un certero, sencillo, directo y bello, drama en tormo a lo terrible de las enfermedades degenerativas, así como de la vejez. Todo a través del retrato de una familia que ve como su difícil normalidad se ve arrollada cuando la matriarca del clan empieza a sufrir de demencia senil.
El resultado, una inteligente disección sobre la tragedia del hacerse mayor, más cuando la enfermedad degenerativa llama a tu puerta. Terrible para el que la sufre, así como para los que le rodean.
A través de brillantes elipsis, con un guion tan conciso como efectivo, austero, depurado, minimalista, pero potente y acertado, y con un reparto de esos que encajan a las mil perfecciones, menudo su cuarteto protagonista, el resultado es tan conmovedor y hondo, como efectivo y plausible.
No despego la mirada en todo el visionado. Mis ojos acompañan a cada fotograma. Mi corazón es golpeado y sus escasos 90 minutos estrujan mi alma.
Funciona. Engancha. Conmueve. Te atrapa. Tan veraz como triste. Cine español, al que empezamos a estar más que acostumbrado. Es decir, del bueno. Muy recomendable, queridos, muy recomendable.

“Los Justos”. (Dir: Varios directores.):
También iba con ganas a “Los justos”, que se fue sin premio de Málaga, pero sí con algún que otro buen comentario. Se prometía como una divertida comedia con un gran reparto de buenos cómicos de nuestro país. Las promesas no son colmadas. En cierta manera, me decepciona, no me engancha.
Habla de un jurado popular que tiene que enfrentarse a un juicio en torno a un empresario corrupto y de cómo cambiará el discurso de este cuando sean ellos los que son intentados ser comprados, abriendo el eterno debate de si todo el mundo tiene o no un precio.
La idea es buena. No tanto el resultado. No acaba de encontrar del tono. Aparte de que el guion no acaba de ser del todo creíble, me hubiera funcionado mejor en teatro, por su propuesta un tanto artificiosa, o si lo hubieran llevado todo más al límite a modo de comedia descabellada. Se mueve entre lo divertido y lo correcto y yo, aunque me hecho alguna risa, no lo voy a negar, no acabo de llegar a la carcajada.
Su reparto, bien, cumple con creces, pero la historia no acaba de levantar el vuelo, y se antoja demasiado previsible y poco arriesgada. Pero esto es sólo mi humilde opinión. La sala estaba bastante a tope y la gente parecía pasarlo mejor que bien. Juzguen ustedes si la ven.
Me entretuvo, sí. Pasé un buen rato. También. Pero no me entusiasma. Quizá las expectativas. No sé. Pero no me acaba de convencer.
Nada más, amados “hoymevoyalcinemaniacos”. Sean felices, si es que les dejan. Y vivan, gocen y llenen de pasión su alma. Que la muerte y la vejez, como bien se muestra en “Yo no moriré de amor”, magnífica película que les vuelvo a recomendar encarecidamente, llega casi sin avisar, cuando menos uno se lo espera. No dejen que esto ocurra y estrujen su existencia.
