Cine independiente diferente

Existe una etiqueta en las redes sociales que me encanta. Es la de “cine independiente diferente”. Tres palabras y toda una declaración de intenciones. Se supone que sirve para referirse a todo ese cine hecho fuera de lo “main stream” (otro “palabro”) o el cine de corte más popular y “palomitero” y, por supuesto, producido con un gran presupuesto. Se utiliza para señalar ese otro tipo de cine más vanguardista, “outsider”, hecho fuera de lo normativo, de lo que el gran público consume y que responde a ciertos criterios de un mayor riesgo y vanguardia. He de decir, que el que sea diferente no siempre es un indicador de que sea bueno. Como ya comenté en mi post anterior, “Exótico, que no exquisito”, no siempre el que esté hecho dentro de lo que se considera el circuito “independiente” quiere decir que siempre sea sinónimo de calidad. De hecho, a veces, incluso hay cierta impostura en calificar de excelente todo aquello que está “parido” bajo el filtro de la modernidad. “Como no entiendo nada en la trama, es una genialidad”, piensan algunos. “Como en una hora sólo he visto como fríen un huevo, es una obra maestra”, afirman otros. En muchos casos, ese tipo de películas, que muchos críticos alaban por extravagantes, no dejan de ser “pestiños” infumables y soporíferos que no te tragas ni bajo los efluvios del alcohol. Pero en otros casos no es así, sino al contrario, y dentro de ese mercado más innovador y rompedor descubres joyas que te dejan noqueado en cuerpo y alma. Es el caso de las últimas dos películas que veo. Las dos independientes y las dos muy recomendables. Vamos con ellas.

 

“Monos” (Dir: Alejandro Landes)

Había oído hablar mucho de “Monos”, uno de los últimos éxitos de crítica del cine iberoamericano, concretamente del colombiano Alejandro Landes. Pero ya iba con miedo después de mis dos últimas experiencias dentro del cine de autor más alabado (la lenta “El huevo del dinosaurio” y el despropósito de “Sinónimos”). Pero no, no me confundo en elegir esa película para mi tarde de sesión doble de cine. Al contrario, me entrego a esta cinta que nos lleva al corazón de la guerra (y que recuerda en muchas cosas al “Apocalypsis Now” de Coppolla). No sólo eso. Sino que te mete de lleno en ella. Todo a través de un grupo de jóvenes guerrilleros que lucha para las FARC en Colombia. Se hacen llamar los “Monos” y asistiremos a su día a día, primero en las montañas y luego en la selva de Colombia. Veremos cómo se entrenan, cómo se relacionan, cómo se divierten, cómo se drogan y enrollan entre ellos. No dejan de ser adolescentes a los que se les ha dotado de un arma. El sinsentido del conflicto bélico, una vez más. También veremos cómo llevan a cabo la misión de secuestro de una científica americana. Así como presenciaremos los ataques militares a los que tienen que hacer frente. Y su supervivencia una vez estos sean trasladados a la selva. Comprobaremos sus luchas de poder, sus miedos, sus angustias, sus inseguridades, sus rivalidades, cómo marcan el territorio, … Todo ello a través de un lenguaje audiovisual potente, hipnótico, lleno de creatividad y fuerza, genuino, auténtico, distinto, singular, … a la vez que angustioso y demoledor, como la historia, la de estos “niños salvajes” cuyo único motor es el de la supervivencia y que hacen lo que sea para no acabar fagocitados por tal hostil ambiente.

monos

            En definitiva, una notable película, dura, áspera, nada fácil de ver ni de degustar, complicada de entender y de asimilar (el guion se mueve en un hilo filo entre el más realista de los docudramas y la más poética de las metáforas), nada complaciente, al contrario, provocadora e hiriente, experimental y nada facilona, que se convierte en toda una experiencia más que interesante para los amantes del cine. Al menos, yo es lo que sentí. Me dejé atrapar por este ejemplo del cine más novedoso y nada convencional, saliendo con la sensación de haber presenciado algo extraño pero motivador, estimulante y atractivo. Recomendable, eso sí, sólo para ávidos de cine lleno de riesgo y nada sencillo ni autocomplaciente. Avisados quedan los espectadores más acomodados.

 

“Queen and Slim”  (Dir: Melina Matsoukas):

Disfruto aún más de este nuevo ejemplo del cine de autor afroamericano. Lo rueda la debutante Melina Matsoukas (la cual viene del mundo del video clip) y se titula “Queen and Slim”. Para empezar, diré que no parece la ópera prima de una primeriza, sino un largo de alguien experimentado y maduro, ya que todo está contado desde una visión más que personal llena de belleza y halo poético. De hecho, el lenguaje del que dota su directora a la cinta es todo un ejemplo de buen hacer en el hecho de combinar imágenes y música. La América más profunda es rodada con gran veracidad, pero también con poesía, con un potente sello autoral que recuerda al mejor Barry Jenkins (“Moonlight”) o mi admirado Wong-Kar-Wai (“Deseando amar”). Pero no sólo me atrapan sus imágenes y su música (atención a la banda sonora llena de “soul” con lo mejor del “feeling” afroamericano), también lo hace su historia y sus personajes. Lo que podría venir a ser una especie de “Bonnie and Clyde” afroamericano o una versión con el racismo de fondo de “Thelma y Louise” me engancha de principio a fin.

queen

  Cuenta la historia de Queen and Slim, los del título, una pareja de afroamericanos que se acaba de conocer a través de una cita por Tinder. Tras una cena no muy afortunada, su vuelta a casa terminará en tragedia cuando sean parados por un racista policía. A partir de ahí la huida. Hacia adelante. Sin poder mirar atrás. Intentándose no dejarse atrapar por el “huracán” de la más racista (aún hoy en día estamos así, increíble) América. Una historia de fuga y de acercamiento de dos desconocidos entre los que surgirá una preciosa historia de amor. Un Romeo y una Julieta de raza enfrentados a un país, del que a su vez serán símbolo, al convertirse en héroes, en estandartes de la lucha anti racial que aún se lleva a cabo día a día en su realidad. Una muy recomendable película llena de fuerza, belleza y pasión y mucha miga, la de esa lectura de que algo va mal, de que todavía en el siglo XXI queda mucho camino por recorrer en muchos temas y mucho que cambiar para crear esa sociedad igualitaria y ecuánime en la que muchos, ilusos nosotros, creemos. Muy recomendable. ¡Ah! Que se me olvidaba. Sus dos actores, Danel Kaluuyaa y Jodie Turner-Smith, están perfectos. ¿Alguien da más?

pelis

 

2 comentarios sobre “Cine independiente diferente

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