Sí. La fiesta del cine ha vuelto. ¡Bien!!!! Durante esta semana hemos podido disfrutar una vez más de LA GRAN FIESTA DEL CINE. Esa genial iniciativa en la que los cines abaratan el precio de las entradas con el objetivo de que un mayor numero de gente se acerque a las salas. Y vaya si lo consiguen… ¡Sí! porque los cines se abarrotan de gente y más gente deseosa de ver algunas de las propuestas que nos regala la cartelera. Y yo, cómo me alegro. ¡Me alegro y mucho!! Y no por el precio, que ya sabéis que yo pagaría lo que hiciera falta por ver una buena película en una gran pantalla. Sino por la maravillosa sensación de presenciar las salas a tope, a full, abarrotadas…. Sesiones sin entradas. Gente corriendo de una sala a otra para hacer sesión doble…. Todo tipo de edades en un mismo espacio para asistir al rito cinéfilo… En fin, maravilla. Y cómo voy a faltar a mi fiesta…. Pues no. Si el séptimo arte es mi santo patrón. Allí me escapo. Sólo a una película. Lo confieso. Estoy tan desbordado últimamente que apenas me puedo acercar a una de las películas que quiero ver y proyectan. Da igual. Ya me resarciré cuando tenga más tiempo. Por ahora, sólo puedo pasarme a ver «EL MAL HIJO», película a la que tengo ganas porque es el debut de Jaime Lorente, famoso por LA CASA DE PAPEL, así como porque pude participar en su casting para uno de los pequeños papeles. Me hace ilusión ver el resultado. Esto es lo que me parece.

«El mal hijo». (Dir: Jaime Lorente).
Ni bien ni mal encuentro la ópera prima del actor Jaime Lorente. Bien porque tiene cosas interesantes. Su historia de redención, de adicciones y de asistencia emocional y familiar. está vista más veces pero interesa. Su lenguaje visual está entre el verismo y la poesía y es bello. Y sus actores están todos muy afinados. Tanto Susi Sánchez, Miguel Angel Puro, Hugo Arbues y Óscar de la Fuente, cumplen y están muy bien en ésta la historia de un hombre adicto y la repercusión de su naturaleza en su entorno familiar, centrada en el triángulo de su hijo, su madre y su tío. No me disgusta verla. Tampoco me aporta mucho más. La encuentro un poco descafeinada. La siento vista ya. Interesa pero no acaba de arrancar del todo. Se queda un tanto a medias. No me mata. Tampoco me hace mal.
Normal. Me esperaba más. Oigo a su director en un posterior coloquio. Sus palabras me emocionan en mayor medida que su trabajo. Veo que hay alguien con pasión y ganas, con sensibilidad y entusiasmo… Es en ese momento cuando le deseo muchas películas más. Se le ve amor por el oficio, por la profesión, por el mundo del fotogramas… Sus trabajadas frases son cultas y sentidas, sensibles y puras… y me convence absolutamente su conversación. Aunque ésta primera obra no le haya salido, personalmente, totalmente conseguida, seguramente en las siguientes habrá más de su arte y mejor. Al menos, eso le desea un servidor.
Nada más, mis queridos «hoymevoyalcinemaniacos». Disfruten de la vida… y del cine.
