Revisito «La red Social» de David Fincher antes de ir a ver al cine la que se supone que es su continuación. No hago otra cosa que corroborar que es una de las mejore películas que nos ha dado el siglo XXI. Un cinta redonda. Toda una obra maestra que sirve de perfecta metáfora de la sociedad que hemos creado, ésa en la que todos estamos altamente conectados a través de nuestros dispositivos móviles pero en absoluta soledad. Una película tan entretenida como compleja, con un perfecto inicio, un perfecto desarrollo y un más perfecto aún final, con dos actores pletóricos, Jesse Eisenberg y Andrew Garfield, absolutamente impecables en sus roles de esos dos amigos creadores de la mayor red social de nuestro tiempo, el famoso FACEBOOK. Me fascina como ya lo hizo en su primer visionado en una sala de cine. Algo que no hace otra cosa que maximizar mi interés por ver la que se nos ha vendido como su lógica continuación, la peli de la que os hablo hoy en mi blog, «El precio de la red», ahora dirigida por el que en aquella fuera guionista, el inteligente y agudo Aaron Sorkin. Esto es lo que me parece.

«El precio de la red» / «The social reckoning» (Dir: Aaron Sorkin).
Pues nada que ver, aunque no por ello deje de ser valiosa. Me explico. «El precio de la red» es un drama periodístico de esencia noventera, de esos de los que se hacían antes, que tiene su peor virtud en lo plano de su lenguaje visual y de su desarrollo dramático. No es novedoso, quiero decir, Peca de un tanto de anodino, en fondo y en forma, y como continuación de la magistral «La red social» se antoja un tanto deficiente. Hasta ahí lo malo. Pero, igual que escribo eso sobre ella, puedo aseguraros que esta supuesta continuación lógica de la magna obra de Fincher tiene dos grandes virtudes que hacen que la película goce de toda mi atención de principio a fin y la devore sin enterarme con el mayor de los fervores en una sala de cine.
La primera, su temática, de un interés extremo. Hablar de cómo la gran red social que domina el mundo, usa su algoritmo para aumentar el número de likes, a través de información no verificada, que, en pos de la libertad de expresión, generan teorías conspiradoras de lo más peligrosas y preocupantes, es tan alarmante como atractiva. Ver a nuestros protagonistas, un periodista y una trabajadora de la famosa empresa puesta en cuestión, tratando de sacar a la luz la verdad de los que hay detrás de la famosa red social, es tan magnético como demoledor, tan atrayente como descorazonador. Sigo su proceso sin inmutarme. Tienen toda mi atención.
La segunda, como en aquella, dos buenos actores que llenan de verdad sendos personajes. Tanto Mickey Madison, la flamante ganadora del Oscar por «Anora», como Jeremy Allen White, al que conoceréis sobre todo por su famoso personaje protagonista de la televisiva «The Bear», están fantásticos. Y digo, dos y no tres, porque el siempre talentoso Jeremy Strong, aquí lo encuentro un tanto caricaturizado y exagerado como Mark Zuckerberg, el creador de tal poderoso imperio.
La veo sin moverme de la butaca. Tiene sus errores, pero también capacidad suficientes y parámetros altamente positivos como para que la disfrute un montón. Lo dicho. Notable cinta de corte periodístico, que peca de antigua en desarrollo y forma, pero que atrapa por su fascinante y preocupante temática. Tan buena como la anterior, no. Aún así, recomendable.
Os lo dice vuestro entregado bloguero, mis queridos «hoymevoyalcinemaniacos».
