Voy a ver dos películas que hablan sobre la emigración. Siendo las dos muy diferentes, las dos me gustan. Es más, las dos me sobrecogen. Hablan de la terrible situación del migrante. De esa persona que lo deja todo sin mirar atrás con la esperanza de una vida mejor, cuando realmente lo que va a encontrar es un horrible infierno en el que nunca será tratado con el respeto y la dignidad que cualquier ser humano, sea de donde fuere, se merece. En ambas se deja claro el abuso y desprecio al que son sometidos, tanto por extraños como por, incluso, sus propios compatriotas, cuando el periplo de la emigración tiene lugar. El ser humano no tiene medida cuando se trata de aprovecharse del otro. No todos, eso sí. También existen los que acogen y ayudan, los que asisten y cuidan, dejando claro que la humanidad es capaz de lo mejor y de lo peor. Eso siempre.
En definitiva, veo dos películas que me recuerdan la difícil situación de esa pobre gente que tiene que dejar su hogar, por diferentes motivos, para buscarse un mejor porvenir, ante la mirada de desprecio de los que frivolizan sobre su situación. Salgo conmovido. También sintiéndome afortunado, por haber tenido la suerte de tener la situación personal en la que estoy. Esto es lo que me parecen.

“Viaje al país de los blancos” (Dir: Dani Sancho):
Empezaba a oír muchas cosas sobre esta desconocida cinta que se está convirtiendo en el SLEEPER veraniego del cine español de este año. Que “el boca oreja” estaba siendo imbatible y que eran muchas las personas las que estaban yendo a verla en salas. Mi amiga Carmenchu, de la que me fío fervientemente, me lo corroboró. No te la pierdas, me dijo. Hice caso. Acierto. Es preciosa.
Cuenta la historia real de una joven de Ghana que querrá emigrar para ver cómo se vive en el país de los blancos. Provocado por la curiosidad que le produce ver un avión volar, no parará hasta llegar a territorio europeo. El viaje, como se lo pueden imaginar, un calvario. Los inicios en territorio europeo, otro calvario más.
No sé si es mejor o peor peli, quizá pueda ser tildada de demasiado sencilla, tanto en forma como desde el punto de vista narrativo, no lo sé. Lo que sí sé es que me toca. Y vaya si me toca. Me emociono con cada instante de esta dura pero preciosa historia sobre este joven africano tratando de buscarse un porvenir y ser feliz. Y de cómo en el camino se encontrará con gente que se aprovechará de él, pero también mucha que le ayudará, dejando clara la doble faz del ser humano.
Su joven actor, incuestionable. Carisma y naturalidad puras. Su otra protagonista, Emma Villarasau, una vez más, perfecta.
Soy emoción pura en todo el visionado. Tan pronto río como lloro. Y me dejo atrapar por la alucinante historia de Ousman, como un ejemplo más de toda esa gente que lo arriesga todo, sufriendo desmedidamente, simplemente por un porvenir mejor.
Muy recomendable. Si pueden, no se la pierdan. Una película que todo ciudadano de a pie debería ver, y más en estos tiempos de tanta crispación y menos mirada humana.

“Dreams” (Dir: Michel Franco):
Todo lo contrario, es “Dreams”. Una película que habla también de inmigración, pero con una mirada fría, analítica, austera, … no por ello menos interesante. Habla del abuso de poder de los privilegiados sobre el inmigrante que se busca la vida. En este caso, a través de una rica heredera, que se dedica al mecenazgo cultural, y que vampirizará a un joven bailarín mexicano, al que tratará cual esclavo humano y sexual.
Una historia de alto voltaje erótico sobre el abuso de poder, la diferencia de clases y el racismo, existente entre los que usan al inmigrante y los que no tiene más remedio que ser usados.
Muy inteligente la trama, con ese demoledor y radical final. Fantásticos sus actores: Jessica Chastain vuelve a demostrar que es una verdadera bestia escénica. Isaac Hernández, joven promesa de la danza y actor novel, le da una fantástica réplica. Hay tensión pasional y humana entre ellos a raudales. Y su historia te atrapa. Su amor-odio te intriga desde el minuto uno al último.
Cine de claro calado social, pero desde la mirada nada condescendiente y radical de su director, el siempre interesante y perturbador Michel Franco.
Salgo un tanto demolido. Porque lo que veo sé que existe. Porque el abuso del primer mundo sobre los más desfavorecidos es claro y rotundo. Usamos a los seres humanos cuando nos vienen bien, pero no queremos hacernos cargo de ellos. Tremendo, pero cierto.
Interesante filme. Inteligente. Perfecta sesión doble sobre cine y emigración.
