“Un mundo frágil y maravilloso”. Ese es el título de una de las últimas películas que voy a ver, el cual no nos puede venir más al pelo para describir la situación actual de nuestro mundo, el cual es tan maravilloso como frágil se encuentra. El ying y el yang del ser humano. Capaz del amor y del odio. De la generosidad y del egoísmo. De la construcción y de la destrucción. De la paz y de la guerra. De la amistad y de la enemistad. De lo positivo y de lo negativo…. Pudiendo hacer de la existencia lo más emocionante, disfrutable y bello del mundo, como siendo capaz de hacer de ella el horror, la monstruosidad y el sinsentido.
Ay, la humanidad… Con su cara A y su cara B. Con sus cosas malas y aciertos. Con sus virtudes y sus defectos. Con sus alegrías y sus penas. Y si no, reflexionen sobre cómo tenemos al planeta. Casi mejor, ni pensarlo, e irse al cine, que se está fresquito y reconforta el alma.
Esto es lo que me parecen las dos últimas películas que veo.

“Un mundo frágil y maravilloso” (Dir: Cyrill Aris):
De bonita califico “Un mundo frágil y maravilloso. Película que muestra la relación de amor y pasión de una pareja, en el terrible caos y el horror de la guerra del Líbano. Una historia sencilla, la de un par de enamorados, que verá su historia interrumpida por los azares del paso del tiempo; una divertida y bella manera de plasmarlo en imágenes; dos actores llenos de carisma y empatía; muchísimo sentido del humor, a pesar de la barbarie de fondo; y un claro mensaje de amen por encima de todo y no destruyan, hacen que la película sea una pequeña delicia de la cartelera. Sin ser una obra redonda ni mayúscula, sí que puedo decir que se puede calificar de una cinta de lo más entrañable, bonita y disfrutable, que me enganchó de principio a fin. Hay delicadeza, sensibilidad y cierta poesía, algo que agardezco en todo su visionado.
No la tenía en le radar. Me la recomendó una gran amiga. La recomendación valió la pena. Cine exótico nada complejo ni rebuscado, sino sencillo y directo, del que toca la fibra, el alma. Me gustó. Mucho. Nada más que añadir.

“Corredora” (Dir: Laura García Alonso):
También me gusta “Corredora”, uno de los éxitos de la programación del último Festival de Cine de Málaga. Habla del deporte de élite y de la salud mental. Y de como la competitividad y las ansias de premio y reconocimiento pueden dañar el equilibrio psíquico de un/a deportista. En este caso, lo hace siguiendo los pasos de una atleta que quiere ganar el campeonato de España.
Cine directo. Seco. Sin ornamentos. Creíble y veraz. Que entretiene e informa casi de manera documental. Con dos actrices fantásticas, como dos hermanas perdidas ante el colapso de la mente de una de ellas cuando su único objetivo es ganar. Buen cine español. Otro ejemplo del buen momento y la diversidad de nuestra cinematografía.
Hora y media que pasa volando. Que me engancha y me atrae como me lo hace sufrir, al contemplar la irracionalidad de esa joven con toda la vida por delante, que sofoca su existencia, cuando lo único que es capaz de ver es su necesidad de conseguir medalla y marca. Por encima de cualquier cosa.
Recomendable. Una película que no idealiza el deporte, sino que lo muestra en su realidad más feroz e ingrata, tanto para el competidor, como para los que lo rodean.
Lo dicho, disfruten de la parte más bella de nuestro mundo y háganlo un poco mejor en sean cual sean sus pequeñas hazañas. Todos contamos para hacer de este mundo algo menos frágil cada día y más maravilloso, si cabe. Todos ponemos nuestro granito de arena. Como lo hace el cine, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”.
