De pizzas, nazis y amor por el cine.

            Sí. De pizzas, nazis y amor por el cine. De eso va mi última y “random” tarde de cine. No tenía muy claro qué ver. Me dejo llevar por ciertos comentarios leídos y alguna que otra recomendación de tipo verbal, de esas que empiezan con un … “Oye, me han dicho que está bien esa que se titula…”. Acierto. No veo dos obras maestras, pero sí dos películas tan opuestas como con elementos positivos suficientes como para disfrutarlas, más cuando vuelvo a tener tiempo después de un periodo de estrés y de mucho trabajo, que me había tenido un poco ajeno al cine y al disfrute personal.

            Qué mejor que una sesión doble de cine, con un café en medio con la mejor de las conversaciones. Tarde perfecta. Tiempo libre, amistad y fotogramas. Esto es lo que me parecen las dos cintas que veo.

“Piazza Movies” (Dir: Carlo Padial):

            De pizza y de películas, de eso va, no podía ser de otra forma “Pizza movies”, una inclasificable comedia, casi marciana, llena de amor por el cine y, como no, por las pizzas. La historia de una pareja que harta de su situación laboral, devaluada por los modernos tiempos que corren, en los que el capitalismo arroya al trabajo bien hecho, generando mal trabajar y frustración, deciden montar una pizzería con pizzas temáticas referenciales a grandes títulos de la historia del cine. El resultado, entre naif y conmovedor, entre delirante y estrambótico, entre sonrojante, por las situaciones esperpénticas, y mágico. Una comedia mínima en trama, pero potente en sentido del humor, absolutamente absurdo, y llena de buenas intenciones y de un claro mensaje a favor de la pasión, de las cosas bien hechas, de cuidar lo que uno hace y, a la vez, de cuidarse a uno mismo.

            Sus actores, fantásticos. Gran parte del éxito de la película está en Berto Romero y Judit Martín como pareja en crisis existencial que decidirán dar un giro a su vida. Su espontaneidad, naturalidad y sentido del humor, funcionan a las mil maravillas. Como funcionan el resto de los secundarios, como esa Bruna Cusí como psicóloga tarada, así como esa entrañable panda de repartidores de pizzas / críticos de cine que pululan por su metraje.

            Una película un tanto loca. Extraña. Diferente. Llena de humor al límite, no para todo el mundo. Con la que me reí y disfruté un buen rato. Y llena, qué maravilla, de amor por el cine… ¿Alguien da más?

“La isla de Amrum” / “Amrum” Dir: Faith Akin):

            Tampoco sabía mucho más de “La isla de Amrum”, salvo que estaba dirigido por el turco alemán Faith Akin, por cuyo primer cine sentí gran interés (¡Esa fantástica “Contra la pared”!!!). Me llevo una grata sorpresa. No sólo porque visualmente la película es preciosa, como rueda el director la mencionada isla del título, sino porque ofrece una interesante historia situada en el fin de la Segunda Guerra Mundial, justo cuando cae Alemania y el nacismo, y que, a través de una sencilla trama, que seguirá los pasos de un niño que quiere hacer feliz a una madre, mostrará el sinsentido de la guerra, de los totalitarismos y las ideas extremas, así como del sinsentido de la superioridad nacional (tan de actualidad últimamente).

            Sencilla, pero potente. Amena. Muy cuidada estéticamente. Directa. Natural. Nada artificiosa. Y con un planteamiento tan mínimo, más al hablar de algo tan tremendo como la guerra, pero de lo más efectivo y contundente. El ser humano ante el horror, la supervivencia ante la barbarie y la ignorancia, el tirar para adelante cuando no queda más remedio… Hablamos de sobrevivir, vamos, …. como ocurre en la mismísima naturaleza.

            Dos sorpresas. No esperaba nada. Ni para bien ni para mal. Ambas me gustan, las disfruto y aprendo con ellas. ¿Que qué aprendo…? Pues lo que ya sé… Que hay que hacer las cosas con pasión, que amo el cine por encima de todo y que la guerra y el conflicto por sentirnos diferentes, no aporta nada más que sinsentido y horror.

 En definitiva, mis queridos “hoymevoyalcinemanicos”, amen, mucho, y vayan al cine. Su vida será mucho mejor, créanme.

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