Clásicos modernos.

La falta de estrenos y el mal momento debido a la crisis provocada por el coronavirus, ha hecho a los cines  y a las distribuidoras ponerse las pilas en busca de todo tipo de ideas de cómo atraer al público a sus vacías salas. Una de esas interesantes propuestas ha sido la de estrenar copias restauradas (en 4K) de películas antiguas coincidiendo con el aniversario de las mismas.

Ya hablé en este blog del exitoso caso de “In the mood for love” / “Deseando amar”, llenando salas (dentro de las posibilidades permitidas por las medidas restrictivas por la pandemia) con cinéfilos nostálgicos, como yo, deseosos no sólo de amor, eso que no falte nunca, como los protagonistas de su cinta, sino de buenas dosis de cine de calidad. Un reestreno que ha venido acompañado en muchas ciudades de un genial ciclo en torno a la figura de su director, “Universo Wong Kar Wai”, que yo he devorado cual superviviente famélico en una isla desierta que, tras largo periodo de ayuno, le dan la posibilidad de comerse una hamburguesa XXL (y con bien de salsas, ¡uhmmmmm!).

            Toca el turno ahora de otras dos cintas. Una se reestrena después de 100 años y otra tras 25. Se trata, concretamente, del primer largometraje (tras varios cortos exitosos) de Chaplin, “El chico”, y la polémica película del siempre genial pero “pasado de rosca”, por decirlo de alguna manera, David Cronemberg. Voy a ver ambas. Las disfruto. Y mucho. Pero lo que más me llama la atención es la absoluta modernidad, por diferentes motivos, de ambas, algo que las convierte en dos más que apetecibles largometrajes de la cartelera actual. Vamos con esos dos “clásicos modernos”.

“El chico” / “The Kid” (Dir: Charles Chaplin):

Veo la que fue la primera película en cines de ese grande del humor llamado Charles Chaplin. Han pasado nada más y nada menos que la friolera de 100 años y me encanta descubrir que la cinta sigue siendo absolutamente “moderna” en pleno siglo XXI. Y no porque haya sido restaurada. Sino porque la disfruto cual estreno de la más reciente actualidad. La expresividad de sus actores, unida a la ternura de la propuesta, más su grandísimo sentido del humor, hacen que me lo pase en grande durante los 60 minutos que dura la cinta (ya se sabe, encima, que lo bueno, si breve, dos veces bueno). Me entretengo, me río y me emociono, con la historia de este pobre vagabundo que tendrá que hacerse cargo de un niño que una mujer abandona en la calle. Los dos, “padre de adopción” e hijo, se las arreglarán para sobrevivir a sus duras condiciones económicas mediante un sistema de pillería en la que el padre trabajará de cristalero, arreglando los cristales que, previamente, ha roto el niño a pedradas.  Una historia de lo más “chapliniana” que unida con la historia de reencuentro y reconciliación con la madre biológica hacen que el resultado sea de lo más disfrutable, emocional y gozoso. Se encienden las luces. Ni me enterado. Y no sólo por la cota duración del metraje, sino que me lo he pasado en grande en compañía de estos seres entrañables y de su gran y divertidísimo sentido del humor. Salgo con una sonrisa enorme en la cara y de muy buen humor. Lo cual no es ninguna tontería en los tiempos que corren. Sólo un problema. Me quedo con ganas de más.

“Crash” (Dir: David Cronenberg):

            Si moderna es la de “Charlot”, ni te cuento lo que es “Crash”. Perplejo me quedo ante esta película que ya causó revuelo, por provocadora, en su estreno (hace 25 años en Cannes, donde fue tachada de “obra non grata, casi herética”) y que sigue siendo absolutamente transgresora, irreverente y “heavy” en los días que corren. Sólo una mente “desquiciada” y genial, y llena de sentido del humor, todo hay que decirlo, como la de Cronenberg puede “parir” semejante poema delirante y un tanto esquizoide, a medio camino entre la poesía y la absoluta amoralidad. De hecho, habla de la mente. O, concretamente, de las psicopatías. Sigue los pasos de un director de cine que, tras tener un accidente con un coche, entablará una relación con la superviviente del otro vehículo. Algo que le llevará a conocer a un grupo de personas que se excitan con los accidentes de coches. Así, tal cual. ¿Cómo se quedan? Sigue los pasos de un grupo de humanos a los que les gusta copular (digámoslo finamente) pre, durante o post, siniestro de tráfico. Lo que hay por delante es todo un delirio cinematográfico que produce tanto rechazo como fascinación. Una obra inclasificable, tan hipnótica como extraña, tan poética como marciana, tan repulsiva como atractiva, tan elegante como procaz, tan estilizada como irreverente, tan llena de belleza como de provocación y falta de ética. La mente humana. O, mejor dicho, la desquiciada (de)mente humana. Ese complicado universo. Imposible de llegar a conocer del todo ni controlar. Todo ello mostrado a través de estos seres que encuentran la excitación sexual en la adrenalina que le provoca la velocidad, la gasolina, el choque brutal, a veces, incluso mortal. El orgasmo máximo asociado a la muerte. La aceleración unida al desenfreno, aunque ello conlleve al “corte de la guadaña”. Vamos, todo un “esperpento”, pero, a su vez, lleno de interés y fino sarcasmo. Salgo perplejo ante lo que acabo de ver. No con ganas de más, como con Chaplin, sino con el cuerpo estremecido, acelerado, como cortado… Me van las emociones fuertes. Pero no sé si esta fue demasiado lejos. No acabo de tener una clara opinión de ella. Me asusta lo que veo. Mucho. Pero a la vez me interesa y me dejo llevar por ello. No una obra maestra, como muchos cinéfilos cantan a los cuatro vientos. Tampoco un despropósito, como gritan sus detractores. Me encuentro en el punto intermedio. El de ese que acaba de ver algo que, aunque costándole comprenderlo, no deja de mirarlo y apreciarlo por la valentía y osadía de la propuesta. Juzguen ustedes si van a verla. Ya me dirán como se quedan. Como mínimo, perplejos. Ahora sí. Sólo recomendable para cinéfilos valientes, muy curtidos en el cine de autor más radical e irreverente, con una mente muy, pero que muy, pero que muy, muy abierta. Avisados quedan.

2 comentarios sobre “Clásicos modernos.

  1. Me estaba volviendo loco con la de Crash,
    y era porque pensaba que hablabas de la oscarizada Crash jeje
    Con Sandra Bullock y otros muchos… peliculón, claro
    Ésa la vi en su día y no me sonaba de nada el argumento 😀

    Pues no soy yo de emociones fuertes, me gusta conducir despacito,
    suave, suavecito, 😀 …, por lo que eso de chocarme, no acabo de verlo
    Pero bueno, lo importante es tener la referencia y poder elegir…

    Uff, qué triste que tengamos que usar reestrenos para mantener los cines 😦
    Eso sí, espectacular que tras 100 años, Chaplin siga al pie del cañon
    Qué grande es el cine!

    Lo que más, por lo menos a mí, llama la atención, es que se pueda ver una
    peli de hace 100 años en 4k… la explicación, a ver si Felipe nos confirma,
    me suena que es porque el celuloide original (creo que 35mm) lo que se conoce como “master”,
    tenía resoluciones superiores al 4k actual, por lo que digitalizarlo en 4k es posible
    Cuiroso!

    Gracias por el post

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    1. ¡Querido Benja!!
      Me parto con lo de “Crash”. Le pasa a mucha gente. Como hay dos películas con el mismo nombra, la gente se lía… y no tienen nada que ver….pero nada.
      En el tema del 4K me pillas. No tengo mucha idea… pero lo investigaré.
      Un abrazo enorme.
      Felipe.

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