El “envenenado” poder de la elección

Hace unos años, concretamente en el año 2013, una de las películas que más me cautivaron de esa temporada fue “La vida de Adèle”. Flagrante y merecida Palma de Oro en el festival de Cannes de ese año, la cinta francesa, dirigida por Abdellatif Kecchiche, nos mostraba el proceso de descubrimiento y de paso a la madurez de una adolescente, la Adèle del título, la cual conocía a otra mujer a la que acababa entregada en cuerpo y alma. La historia de amor lésbico entre estas dos mujeres me resultó  fascinante por muchos motivos pero sobre todo porque la manera de mostrar los sentimientos y emociones que trastocaban a nuestra joven y desorientada protagonista era tan real que más que una película parecía que estuvieras viendo un “trozo de vida”. Gran parte del acierto de esa maravillosa película recaía en la elección de sus dos inmensas protagonistas, Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, las cuales más que actuar parecía que estuvieran siendo cada uno de sus personajes. Una obra maestra.
Me acercaba a “Disobedience” con la curiosidad de ver si lo que vivenciaría era algo parecido, ya que todo lo que había leído era bastante positivo: buen drama de amor lésbico con interpretaciones superlativas por parte de sus dos grandes actrices. ¡Y esto es lo que sentí!!!!

“Disobedience”. (Dir: Sebastián Lelio):

“Disobedience” comienza con una escena religiosa. En ella el rabino de una sinagoga judía explica a sus fieles como en la Torá se indica que Dios, o Yahveh, creó a los ángeles, los cuales seguirían el camino del bien; a las bestias, que seguirían el del mal y luego al hombre y a la mujer, a los cuales dotó de un don maravilloso (pero envenenado) que era el poder de elección. Y de eso va esta interesante película Norteamericana: de las elecciones que tomamos, o no, por nuestra condición como seres humanos o por las condiciones a las que nos someten los que nos rodean. De decidir si quiero ser quién yo quiero o quien los demás quieren que yo sea. De lo difícil que es mostrar nuestra verdadera identidad en una sociedad llena de prejuicios y ataduras. Y de como a veces, para poder mostrar mi propio yo, nuestras elecciones implican esa valiente “Desobediencia” a la que hace referencia el título, la cual determinará el resto de nuestras vidas. Para ello, este muy interesante drama de sentimientos del director chileno Sebastián Lelio (del que este mismo año también vimos otro también valiente drama, “Una mujer fantástica”, donde de nuevo el principal tema era la identidad sexual), asistiremos al secreto romance lésbico entre dos mujeres (fascinantes e impecables Rachel Weisz y Rachel McAdams, las cuales ponen todo el alma y todo el cuerpo, literal, en el asador; lo cual las engrandece, al ser dos actrices no sólo híper versátiles sino híper valientes) ante la importante presencia de un tercer personaje masculino, el rabino de una iglesia (prefiero no contar mucho de la trama). Película lenta, pero de gran interés, en el que nos intrigará saber de las decisiones tomadas por nuestro trío protagonista, tres personajes fascinantes, cada uno con sus propias razones para comportarse como lo hacen y con motivos personales para decidir los caminos que tomarán ante el desenlace de su historia. Un final que, lejos de poder calificarlo de bueno o malo, lo definiré como, una vez más, de muy interesante y en el que elementos como la identidad, el peso de la cultura, la religión, el sexo, el amor, la familia o la pasión están presentes (como en toda la película) dejándote pensar durante mucho tiempo (es una peli ideal para café-tertulia tras la proyección y no parar de  debatir sobre los muchos temas que plantea el metraje) en las elecciones tomadas por cada uno de nuestros personajes.

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       No es una nueva “La vida de Adéle”, para nada, de hecho, no es una peli perfecta, pero sí una más que digna película sobre la identidad sexual y sobre las decisiones que determinan nuestra vida. Ya saben, decidir o no decidir, esa es la cuestión, no lo olviden. Ah, y desobedezcan, no lo duden, sean ustedes quien quieran ser, que la vida, por muchas buenas o malas decisiones que tomemos, pasa enseguida.

3 comentarios sobre “El “envenenado” poder de la elección

  1. Habrá que decidir si la vemos ;-P

    Las dos actrices me encantan, ya tiene un punto positivo con eso.

    Y si dices que crea tertulia cafetera… buff, qué placer charlar después del cine con lo que has visto, interpretado o entendido de la película y escuchar las opiniones de los demás…
    En el fondo es de lo que se trata tu blog…
    pon a calentar la cafetera Felipe, a mí uno con leche!

    Saludos

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    1. iTotalmente de acuerdo!! Si bueno es el cine, mejor es el café de después, donde pones en común y debates sobre todo lo que has sentido o has querido entender en la película!!!
      Dos de mis dos cosas favoritas de este mundo: cine+café, la combinación perfecta!!! Un abrazo. Felipe.

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