Amo el «Sentido y Sensibilidad» rodado por Ang Lee en 1995 con Emma Thompson y Kate Winslet como protagonistas. Desde el momento de su estreno me sentí atrapado por esa su fiel versión de la novela de Jane Austen en torno a la desgracia de tres hermanas, las cuáles caen en la miseria cuando su padre, el adinerado Sr. Darshwood, casado en segundas nupcias con su madre, fallece. Un retrato de la machista sociedad victoriana, lleno de belleza, sentido del humor y encanto, que ponía en el foco lo difícil de ser mujer en aquella época, la cual se convertía en un objeto de mercadeo en el que su única salida para poder progresar, por desgracia, era aquello del casarse bien.
Me encanta ese filme. De hecho, todo en ello. Su historia, su puesta en escena, sus diálogos, sus actores y actrices… Todo. Es sin duda una película redonda, de mis preferidas, que hizo que su asiático creador, el fantástico Ang Lee, se convirtiera en uno de mis directores favoritos, más después de haber disfrutado a tope de sus dos obras anteriores, las geniales «El banquete de bodas» y «Comer, Beber, Amar».
Por eso que tuviera tantas ganas de ver que se había hecho en esta nueva versión, que tanto prometía por sus bellas imágenes mostradas en avances y tráilers, así como por sus buenas criticas. Salgo de dudas. La veo este finde del estreno y esto es lo que me parece.

«Sentido y sensibilidad» / «Sense and sensibility» (Dir:Georgia Oakley).
¿Que qué me parece esta nueva visión de la famosa obra de Jane Austen? Pues llena de sentido y sensibilidad, nunca mejor dicho. Y es que es lo que puedo palpar durante todo el visionado de esta nueva lectura del clásico de la literatura, una cinta en la que todo es belleza y poesía, sin abandonar el verismo y la naturalidad ni el sentido del humor. Es bonita. Muy bonita. Es amena. Mucho también. Y hay humor. Refleja perfectamente la trama de la obra de Austen, resultando de lo más atractiva desde el punto de vista narrativo, pero sin dejar de lado el lado el formal, donde todo y cada uno de los detalles se han cuidado con mimo. Cada encuadre es un instante pictórico, cada escena un delirio fotográfico. Todo potenciado poéticamente por la precisa y preciosa banda sonora y buscando belleza en lo veraz, como el uso de luz natural en sus escenarios, para no restarle credibilidad a la cosa. Y yo me dejo llevar, por la historia de estas hermanas que lo tienen crudo ante tal sociedad patriarcal, en la que nada tienen qué decir o, si les dejan, más bien poco.
Si en la versión de 1995 amé a sus protagonistas, las pluscuamperfectas Emma Thompson y Kate Winslet, estaban magistrales y fueron sin duda otro de los aciertos de la película, aquí también doy mi aplauso para sus dos jóvenes y talentosas protagonistas. Ambas encajan perfectamente en los perfiles de Elinor y Marianne Darshwood. Tanto Daisy Edgar-Jones como Esmé Creed-Miles están también fenomenal y derrochan química fraternal por eso cuatro costados.
En definitiva, disfruto mucho de esta nueva versión de «Sentido y sensibilidad». Está cuidada y tiene alma. Es amena y tiene esencia, belleza y gracia. ¿Me gustó más la de Ang Lee? Pues sí. Pero no por ello, esta nueva relectura del clásico de la gran escritora británica, desmerece y su visionado no vale la pena. Al contrario, yo la disfruté de principio a fin.
¿Será porque soy una mezcla perfecta, o más bien imperfecta, de sentido y sensibilidad? Pues será, mis queridos «hoymevoylacinemaniacos»… pero el caso es que me gusta mucho, no puedo evitarlo. Palabra de fan «Austeniano»,
