Voy a ver dos películas muy diferentes pero que tienen algo en común. Las dos están protagonizados por sendos actorazos. Y las dos, de una manera u otra, hablan de guerra.
La primera, la protagoniza ese atractivo intérprete, guapo a rabiar, pero no exento de talento interpretativo, al contrario, de enorme versatilidad dramática y lleno de olfato para personajes y proyectos que arriesgan, algo que le está permitiendo forjarse una interesantísima carrera profesional en este el aeionante mundo del cine, que se llama Brad Pitt.
La segunda, la encabeza uno de los actores más brillantes con los que contamos en el día de hoy, el cual proyecto a proyecto, se está ganando el respeto de crítica y publico, empezando a ser considerado como uno de los grandes de la actualidad. Sólo tienen que ver la brillante «Desconocidos» para verificar mis palabras.
A las dos voy un poco más por intuición que otra cosa. Esto es lo que me parecen.

«En el corazón de la Bestia» / «Heart of the beast» (Dir: David Ayer).
Empiezo por la que primero veo. Voy con la familia. Acudimos por buenos comentarios en redes y por la enorme presencia mediática de Brad Pitt en San Sebastián. «Dicen que es muy bonita…», les digo a los míos. Se animan. Pues normal. Típica película de perro y dueño que te engancha por la bonita relación de ambos, sin duda lo mejor de la cinta, tanto Brad como el adorable canino. Lo demás, pues ni fu ni fa. Más bien tirando a típico telefilme de sobremesa un tanto anodino, que a peliculón de gran pantalla. La historia de un ex-militar que encuentra la paz en la naturaleza y en su mascota no aporta nada nuevo. A eso se le añade una cierta tendencia al vacío narrativo y el abuso de efectos especiales de CGI no del todo logradísimos. Se ve bien, pero sin más. No me dice mucho. Un tanto anodina. A los míos, mi troupe, tampoco. Si les van las pelis con animales, bien, si no, no es su película, aunque salga Mr. Pitt.

«Tiempo de Victoria» / «Preassure» (Dir: Anthony Maras).
Me gusta, y mucho, sin embargo, esta película anglosajona a la que acudo de chiripa, y que me deja un gran sabor de boca. Es el típico drama de corte clásico sobre la Segunda Guerra Mundial, pero aquí su originalidad radica en que se centra en la importante labor de los meteorólogos de cara a decidir cuándo o no llevar a cabo el famoso ataque del famoso día D en las playas de Normandía y que llevó a los aliados al inicio de la victoria de tan terrible conflicto bélico. El resultado, un entretenidísimo thriller, de esos de los que se desarrollan más en los despachos que en las trincheras y que son de lo más emocionantes y llenos de interés. Me entrego a su metraje. Se me pasa volando y disfruto de principio a fin de su original y trepidante historia.
¡Ah!, disfruto del filme y de Andrew Scott, qué actorazo, el cual vuelve a dar un recital como ese seco, árido e introvertido meteorólogo, sobre el cual gira toda la historia. Él «chapeau», el resto del reparto, ídem de ídem.
Lo dicho, una película súper recomendable, de lo más entretenida y jugosa, que te permitirá pasar un buena tarde de cine. Por cierto, me encanta su título en inglés, «Preassure», en referencia a la presión atmosférica de la que dependerá todo, así como a la tensión que todo ello acarrea, en un claro doble juego de palabras.
Lo siento, Brad, pero esta vez me quedo con Andrew y ese su drama bélico que os recomiendo un montón, mis queridos «hoymevoyalcinemaniacos». Si pueden, no se la pierdan.
