Enorme y divertidísimo COYOTE.

Voy a ver «COYOTE VS ACME», una película que no estaba en mis opciones, pero de la que no dejo de oír cosas buenas en las críticas y en las redes, más cuando su estreno ha sido una acción tan totémica como idealista. Casi romántica. Me explico. Resumiendo, WARNER una vez terminada la película quiso guardarla en un cajón, ya que le salía más rentable obtener beneficios fiscales de las pérdidas generadas con el no estreno de la película, que mostrándola a la luz. Ya saben, el mundo al revés. La codicia frente a la creatividad. El dinero frente al arte. Pero las personas implicadas en todo el proceso creativo, sus actores y caras visibles, así como los fans, iniciaron una campaña titánica para que el filme fuera finalmente estrenado. La campaña, debido a la gran presión mediática, tuvo su fruto y gracias a ello los espectadores de a pie hemos podido disfrutar de la película, convirtiéndose en todo un fenómeno de taquilla, ya ha sobrepasado los 100 millones en el mundo, y de crítica y público. Y digo disfrutar, porque, efectivamente, la película es una gozada. Esto es lo que me parece.

«COYOTE VS ACME». (Dir: Dave Green):

Disfruto a tope de «COYOTE VS ACME». No esperaba nada. Me regala una tarde de lo más disfrutona de cine en familia en compañía de los míos. Varios son los factores que lo provocan. Una, su original trama, con ese COYOTE intentando acabar con su archi enemigo CORRECAMINOS, lo que le llevará a luchar contra la famosa fábrica de inventos ACME, en un David contra Goliat, que dará lugar a situaciones de lo más divertidas, rocambolescas y dantescas. Dos, su perfecta combinación de animación 2D con acción real, tan retro como efectiva. Tan original como sobresaliente. Tres, su inmenso sentido del humor, divertidísima. Humor del bueno. Inteligente y socarrón. Con mala baba. Y cuatro, su potente mensaje anticapitalista, que analiza perfectamente esta sociedad que hemos creado, en la que el dinero está por encima de todo.

No sólo yo disfruto del filme. Lo hace mi familia y una sala abarrotada de gente adulta, también hay niños, que han acudido como yo por las elevadas loas que acarreaba el filme. Iba con miedo, con el «a lo mejor no es para tanto» sobrevolando mi cabeza. Error. Todo un acierto verla. La disfruto de principio fin. Se me pasa volando, no me entero de su metraje. Y me quedo con ganas de más. Es divertida, entretenida, entrañable, inteligente, muy, e incisiva con este mundo aterrador que estamos creando en el que un dólar vale más que cualquiera de los sentimientos y emociones posibles.

Poco más que añadir. Muy bien por el COYOTE. Recomendable cien por cien.

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