Vivir cantando.

Nada como cantar. Lanzar combinaciones de, simplemente, 12 notas musicales a través nuestro aparato fonador con el único fin de expresar emociones y, si se puede, ya de paso, disfrutar lo máximo que se pueda de tal melómana acción.

Bien en Karaoke, en la ducha, en coro junto a otros intérpretes, en celebraciones familiares, juergas varias y pachangas, en arranques folclóricos que nos llenen de orgullo e identidad, en el coche, en campamentos, en … da igual, el momento del cántico que sea, tal noble acción te hace volar, disfrutar, gozar, … No importa que sea un tango, una copla, sevillana o “cante jondo”, una “pop song”, o una balada, un “berrido heavy” o una tonada, cantata, serenata, jota o himno góspel o de tu eqipo de fútbol, … da igual, sea el tipo de pieza que sea, la acción de entonar, tatarear o, por qué no, berrear, llena de emoción las venas y nuestra alma. Nos agita. Nos da alegría, vida.

Y a qué viene esto, porque he visto, al fin, “Canta 2” y no se me ocurría manera mejor de cómo empezar. Vamos con lo que me ha parecido la secuela de la popular cinta de animación.

“Canta 2” / “Sing 2”. (Dir.:  Garth Jennings)

Los que tengáis peques, y queráis una buena tarde de cine familiar, no lo dudéis, correr al cine a ver esta más que digna secuela (no sé si incluso mejor) de la ya de por sí muy disfrutable primera entrega. Y es que “Canta 2”, como su predecesora, tiene un montón de positivos elementos que la hacen más que recomendable para aquellos que quieran gozar de una buena tarde en familia. Entretenida, muy divertida, llena de buena animación y vistoso colorido, ingeniosa, marchosa, entrañable y, en definitiva, muy, pero que muy gozosa.

Así es “Canta 2”, esta cinta de animación, que sigue los pasos de estos entrañables personajes, que ya conocimos en la primera, en otra amena historia llena de aventura que los llevará a intentar triunfar no sólo en la ciudad en la que viven sino en la gran ciudad del espectáculo, una especie de “Las Vegas” animal, donde todo el que quiera dejar huella en el mundo del “show business” ha de perpetuar su “rugido”. ¿Cómo? Presentándose, de manera un poco engañosa, a un concurso que les permita poner en marcha un musical, pero de dimensiones estratosféricas. A partir de ahí, el lío está servido. Y así seguiremos a esta panda de entrañables “mascotas” intentando salir de entuerto en entuerto para conseguir que su obra musical llegue a buen puerto.

Lo dicho, buena animación, personajes “achuchables” y tronchantes, grandísimo sentido del humor, un trabajado y muy ameno guion, mucha acción, llena de emoción, y una potente banda sonora a base de “hits” del pop y del rock-ad-roll, que te mueres por cantar a pulmón vivo junto a los protagonistas en plena proyección en medio del cine.

Y es que, en definitiva, de eso se trata. De cantar. Y, en el fondo, de la vida disfrutar. Lo dicho, si tienen peques en casa, corran a verla. Palabra de padre de familia cinéfilo y “carne de karaoke”.

2 comentarios sobre “Vivir cantando.

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