Maldita seas, muerte

La muerte es como esa persona que se presenta en tu fiesta a pesar de no haber sido invitada y no sólo se planta de la manera más inadvertida y descarada, sino que encima amarga la velada a ti y a todos los presentes. Se cuela allí sin más. Sin avisarte. Y te descoloca. Te amarga. Te destroza. Te desgarra. Te hunde. Te llena de rabia, ira, frustración, desolación, amargura, impotencia, … al ver que se lleva, de la manera más injusta y caprichosa, a tus seres más queridos para siempre, en muchos casos sin la posibilidad, ni siquiera, de poder despedirse uno de ellos. Y tú ves, sin poder hacer nada, desvalido, como te arrebata a tus seres más queridos o a los seres más queridos de tus seres más queridos (doy fe de ello, porque últimamente se ha encargado de llevarse la manera más injusta e injustificada algunos de los de mi alrededor). Y a ti, a pesar de que nos preparamos toda la vida para ello, para su visita indeseada, para su inoportuna llamada, no te queda otra cosa que las lágrimas, el dolor, el desgarro, el por qué sin respuestas, el descoloque, el grito interno, la nada, la tragedia, … y esa incertidumbre de no saber cuándo se volverá a presentar en tu casa, o en la de tu familia o en la de tus amigos, para volver a hacer de las suyas y volver a llenar de dolor y tristeza nuestras frágiles almas.

Te seguiremos esperando, no nos queda otro remedio, pero sólo decirte una cosa: maldita seas, muerte, y allí donde estés, que sepas que en mi fiesta son todos bienvenidos menos tú.

 “Litus” (Dir: Dani de la Orden):

De la muerte habla la última película de Dani de la Orden (“El mejor verano de mi vida”). En concreto de la del personaje que da nombre a la cinta, el “Litus” del título. Ese Litus que decide acabar con su vida al suicidarse en plena flor de la vida, a los treinta pocos años de edad. Y de ese grupo de amigos que decide reunirse para recordarle. Ese grupo de amigos destrozado, aturdido, abatido, desnortado, el cual aún no ha conseguido entender ni adaptarse a la tragedia que les ha tocado vivir y que, en definitiva, les cambiará para siempre. Y lo hace con humor y también drama. Con algunos de los mejores actores jóvenes que tiene este país (todos perfectos; desde Belén Cuesta, a Marta Nieto, Alex García, Adrian Lastra, Miquel Fernández o, mención aparte, impecable, fantástico, ¿Goya al actor secundario?, Quim Gutiérrez), los cuales llenan de gracia, también de amargura y tristeza, los diálogos de un guion ágil, inteligente y entretenido que te mantiene sin pestañear durante los 90 minutos que pasan sin enterarte. 90 minutos en los que habrá reproches, sueños, anhelos, dedicatorias, canciones, miedos, ilusiones, malentendidos, mentiras, noticias, sorpresas, … y en los que los diferentes miembros de la, hasta hace poco bien avenida, pandilla juvenil pondrá sus cartas sobre la mesa y dejarán claro al resto quiénes son en este momento, tras haber sido arrollados por la inesperada tragedia. Y te ríes. Y lloras. Y te partes. Y te acongojas. Y acabarás entendiendo el porqué de ese reencuentro y de esas cartas que dejó el difunto al morir. Y sufrirás con ellos, a la vez que sueltas alguna que otra carcajada. Cine español muy recomendable. De pocas acciones, muchos diálogos, de sentimientos, emociones, … lleno de alma. Comedia dramática de alta calidad. Yo la disfruté y volvería a verla y a saber de Litus y de esos sus amigos, a los que les deseo que se recuperen algún día y a los que, a todos, juntos o separados, espero que les vaya muy bien.

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 “Los años más bellos de una vida” / “Les plus belles années d´une vie” (Dir: Claude Lelouch):

Y no directamente, pero sí de manera implícita, habla esta también maravillosa película sobre un anciano en sus últimos años en este mundo (a ella se refiere con mucha ironía nuestro entrañable prota al asegurar que escapará por una de las puertas de la residencia donde es cuidado cuando ésta, la dama de la guadaña,  venga en su búsqueda), quien apenas recuerda nada de su anterior pasado (mujeriego piloto de carreras) salvo de esa mujer a la que no debió de abandonar y con la que siempre debía de haber permanecido pero que su amor y deseo desenfrenado por el sexo femenino le impidió continuar su “affaire”. Será su empecinado hijo el que se empeñará en volver a provocar el encuentro entre estos dos seres que tanto se quisieron y que tan bien lo pasaron juntos.

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            Y lo hace en una película que parte de la gran obra anterior del director francés “Un hombre y una mujer” (que le dio la Palma de Oro y el Oscar a la mejor película extranjera a Claude Lelouch) y que sirve de referencia o punto de partida de esos dos personajes a los que vuelve a juntar mucho años después (teniendo como premisa el ¿qué pasaría si aquellos dos caracteres fílmicos se volvieran a encontrar en su crepúsculo?) para poder observar si el “feeling” que tenían entonces sigue intacto hoy en día o, en cambio, se ha esfumado como la mayor parte de sus recuerdos e imágenes del pasado. Y el resultado es una bonita película que se presenta como una bella reflexión sobre el paso del tiempo, la vida, el amor y de todos esos momentos del pasado que ni podemos ni queremos olvidar. Una película en la que pasa poco, pero se cuenta mucho y en la que Anouk Aimée y Jean-Louis Trintignat están enormes y llenan de sabiduría interpretativa (también de vida, porque se intuye) cada uno de los planos que alegran con su presencia. Una agridulce cinta que, como la anterior, también te hace reír a la vez que te emociona y, sobre todo, te hace reflexionar. Un canto al Carpe Diem, al vivir con pasión, a aprovechar cada uno de los preciosos momentos que nos regala el fascinante viaje de la existencia (del cual nunca sabemos su duración), una llamada a  no olvidar los que ya vivenciamos en el pasado, a disfrutar los que nos depara el más actual presente pero sin olvidarnos de soñar o dejar de vivir los que nos deparará el futuro, porque como ya decía el sabio Víctor Hugo, los mejores años de la vida son los que aún nos quedan por vivir. Totalmente de acuerdo, Monsieur Hugo. Y prometo hacerle caso. No desperdiciaré ni un minuto. Muy recomendable, sí señor.

 

2 comentarios sobre “Maldita seas, muerte

  1. Joer, qué profundo te ha quedao este post…
    Aunque para eso están las obras, para hacernos recapacitar y remover conciencias!

    No sé si caeré a darle una oportunidad (again) al cine español…
    Pero la francesa me ha llamado la atención! Anotada queda!

    Gracias y a por la siguiente!

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    1. La verdad es que han coincidido dos obras de hondo calado, pero he de decir que las dos están llenas de buen humor. Dando lugar a un perfecto equilibrio entre drama y comedia, que en el fondo, es un poco lo que es la vida. Un abrazo grande. 😘

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