Empieza la temporada de “Oscars”: Her majesty y el Ku-Kus-Klan.

Si algo tiene el otoño de emocionante para los cinéfilos es que se da el pistoletazo de salida para la ceremonia de los “Oscars”, esos pequeños hombrecillos dorados que, aunque no tengan un valor definitivo ni definitorio en cuanto a calidad absoluta (no dejan de ser unos premios totalmente subjetivos), nos mantienen muy entretenidos a lo largo de todo el año a los que amamos el cine. Al final vienen a ser como una carrera de fórmula 1 en la que se empieza, como en la “pole position” de un circuito, con las películas mejor posicionadas (tras los festivales de Venecia, Telluride y Toronto), pero que puede terminar de una manera absolutamente diferente de cómo se inició todo (¿Verdad o no?, Alonso). Lo importante no es el punto de partida, sino como se llega a la “foto finish” (y si no, que se lo digan a “La La Land”). Y entre la “Salida” y la “Meta” toda una emocionante temporada de estrenos, quinielas, “termómetros”, apuestas, propuestas … hasta saber quiénes serán los que entren en la terna de nominados y quiénes, a finales de febrero, se llevan finalmente la estatuilla a casa. Ya hemos visto algunas de las películas y actuaciones mejor posicionadas: el “Ha nacido una estrella” de Bradley Cooper (no se la pierdan si no la han visto) y la sorprendente Lady Gaga, el recital interpretativo de Glen Close en “La buena esposa”, la llegada a la luna de Chazelle en “First Man”, o algunas candidatas a película extranjera como “Cold War” o “Campeones”, sin ir más lejos, … Y poco a poco, a ellas se les irán uniendo todos los largos que completarán la lista de los que pelearán por las codiciadas estatuillas. Esta semana hemos visto otras de las dos películas de las que se decía que tenían muchas papeletas para competir y, por qué no, ganar. Vamos con ellas.

Bohemian Rhapsodhy” (Dir: Bryan Singer):

Desde un principio “Bohemian Rapsodhy”, la película basada en la formación y el fulgurante ascenso de la banda británica “Queen”, contaba con dos grandes bazas para que nos rindiéramos a ella de una manera casi irracional, sin tener en cuenta nada de lo demás. Y esas dos enormes bazas no eran otras que, uno, la música del popular grupo británico, a la que prácticamente ha caído rendido toda la humanidad (independientemente de edades, sexo, gustos, nacionalidades, religiones,) y, dos, su carismático líder, “Her majesty”, el inigualable, genuino, diferente e increíble, al menos para el que suscribe estas líneas, Freddie Mercury. Y esos son sin duda, y exclusivamente, los dos elementos que elevan esta correcta, sin más, película a algo más que un aprobado, ya que la cual, sin estos dos grandes alicientes, no dejaría de ser un “biopic” al uso sin mucho nada nuevo que aportar (de ahí las tibias críticas que ha recibido internacionalmente). Y eso es “Bohemian Rhapsodhy”, un convencional, un tanto superficial, muy al gusto de los americanos, retrato de lo que fue Freddie y su banda. Explicativa, tradicional, y con poco análisis profundo de sus personajes (por ejemplo, lo del tema de los excesos con la droga y el sexo de “su majestad” son tratados por encima como si apenas tuviera importancia) esta “rapsodia bohemia” se presenta como una cinta entretenida, pero sin mucha chicha.

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      Sin embargo, uno sale feliz del cine, y éste es el gran acierto de la película, y es que, como he dicho anteriormente, sus dos “comodines del público”, con los que salen a por todas, nos ganan la partida de “órdago”:

  • Su música. Cada uno de los temas que aparece en la película nos llena de emoción y energía. Desde el “Somebody to love” de la escena inicial, a “Bohemian Rapsodhy”, al “We are the Champions”, o a cualquiera de los hits de esta grande banda del pop-rock, todos ellos elevan nuestras almas al placer más absoluto y nos hacen vibrar durante todo el metraje.
  • Él, Freddie, “su majestad” y su personalidad, su genuinidad nos hacen disfrutar del que ha sido uno de los “divos” más carismáticos y distintos que ha dado la historia de la música. Es verdad que su retrato es bastante superficial, pero a los fans nos vale, disfrutamos igualmente, y más cuando está interpretado con gran veracidad y garra por el actor Rami Malick, el cual, consigue que nos olvidemos muchas veces, sobre todo al final, de que no estamos ante el original sino ante la copia. La película se caerá de la temporada de premios (era uno de los títulos más esperadas en este año), pero no su interpretación. Nominación al canto seguro.

Termino mi crónica diciendo que los 20 minutos finales, en los que se recrean casi segundo a segundo la actuación que el grupo ofreció en el mítico concierto de “Ayuda a África” organizado en el estadio de Wembley en el año 1985, son brutales, vibrantes, electrizantes, y, sólo por recordar ese gran momento para la música, merece el precio de la entrada. No se la pierdan.

 

Infiltrado en el KKKlan” / “BlackKKlansman” (Dir: Spike Lee):

Y si “Bohemian Rhapsody” no llegará al grupo de afortunados largos nominados a mejor película, sí que creo que lo hará la segunda película de hoy, ya que Spike Lee ha creado un acertadísimo retrato de la racista sociedad americana en el Colorado de los años 70 en esta gran película que es “Infiltrado en el KuKusKlan”. Si en aquella el “no aceptado” o “raro” era él, por su encubierta homosexualidad y su amor a las “sustancias prohibidas”, ahora aquí los “raros”, según esos bárbaros supremacistas que se creen superiores solo por ser de piel más blanca, son ellos los “afroamericanos”, verdaderos protagonistas de este alegato “antirracista” de absoluta actualidad. La trama no puede ser más delirante: la historia real de un policía negro que se infiltró en el KKKlan respondiendo al anuncio de un periódico local. A partir de ahí, este astuto agente de la ley (genial John David Washington) con la ayuda de un colega (Adam Driver, también genial), su alter ego blanco, se introducirán en el seno de la organización racista que le daba por quemar cruces y vestir encapirotados, para intentar obtener la máxima información posible y evitar futuras acciones contra afroamericanos o judíos.

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       El resultado, brillante, a la vez que entretenido, caustico e incisivo, con un sentido del humor de lo más negro (nunca mejor dicho para esta temática) a la vez que fino y valiente. Una película absolutamente brillante que todo el mundo debería ver y que te deja con la sonrisa congelada al ver de lo que los blancos somos capaces de hacer simplemente por el hecho de creernos superiores ¿Quiénes ostentamos ser? Una película que da risa, pero también miedo, mucho. Las últimas imágenes, perfectas para terminar la historia, nos harán darnos cuenta de que esa realidad no es tan lejana como parece y que la nueva era Trump, la cual ha venido para quedarse, así como el aumento del apoyo a la ultraderecha en Europa, no son solo un “espejismo” de eso que algunos creen ya superado y que no quieren llamar por su nombre, el RACISMO. El problema es, que a diferencia de en la peli de Spike Lee, donde soltamos alguna que otra carcajada, aquí la cosa no tiene ni un pelo de gracia y no cabe ni un espacio para la risa. Solo asusta. Es más, da pavor.

Una gran y necesaria, aunque a mucha gente no le guste este término, película. No dejen de verla. Su retina, su cerebro y su alma se lo agradecerán.

 

 

4 comentarios sobre “Empieza la temporada de “Oscars”: Her majesty y el Ku-Kus-Klan.

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