Mis recién estrenados 50 y mi intacta pasión por el cine.

            Esta semana cumplía 50. Así, a bocajarro. Casi sin enterarme. Un día te ves jugando en el patio del colegio y en un plis plas te asaltan 5 décadas. No me importa. Lo celebro con la misma alegría con la que festejé los 18 años. A tope. No tengo miedo a la edad. Al contrario, celebro seguir en este mundo, no olvidemos que un montón de gente se queda mucho antes por el camino, y poder seguir disfrutando a tope de esta cosa maravillosa que se llama vida. Me lanzo al disfrute convencido de seguir apasionándome con cada momento de los que puedo vivenciar. Es por ello que me siento como un privilegiado, un hombre afortunado, que seguiré regocijando y estrujando cada uno de los instantes de los que me permita mi existencia. Ojalá viva mucho. Eso, sí, bien (no temo a la muerte, pero sí a la enfermedad y a la vejez). Y pueda seguir apasionándome con toda esa cantidad de maravillas que me da este planeta y llenan absolutamente mi realidad diaria…

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La “Palma de Oro” de Cannes y el CARPE DIEM de Chuck.

Y seguimos con ese aluvión de estrenos interesantes que se amontonan en el mes de otoño y que tienen al apasionado, y entregado a las salas, cinéfilo más feliz que una perdiz, deseoso de tener sus propias impresiones de algunos de los títulos de la temporada e, incluso del año. Esta vez tocaba la última “Palma de Oro” de Cannes, la aclamada cinta del iraní Jafar Panahi, “Un simple accidente”, así como una de las cintas que más gustó en TORONTO, la comedia existencial que invita a aprovechar nuestro paso por estos lares “La vida de Chuck”.

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Bridget Jones y Paddington. Maravillas londinenes.

Me encanta Londres. Es, sin duda, mi ciudad favorita del mundo mundial. Viví en ella. Y regresar de vez en cuando sólo me produce emoción y más emoción. Sólo de pensar en volver a pisarla me emociona de nuevo. Pasear por sus calles, visitar sus monumentos, ir de compras por sus establecimientos y mercados, deambular y hacer picnic por sus parques o disfrutar de su variada oferta gastronómica (un “fish and chips” en uno de sus pubs, un “meat pie” en uno de sus “markets”; …) y cultural (nada como ver un musical en uno de sus teatros, una obra en el West End, …), están entre mis placeres máximos de esta vida terrenal. Recordar lugares como Camden, Notting Hill, Soho, Malborough market, Covent Garden, Picadilly, Leicesture Square, etc… solo me provocan ganas de ir a internet y cogerme un billete para ya mismo.

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