Amo el cine de John Carney, director irlandés del que tuve conocimiento por primera vez con una preciosa película, que se convirtió en todo un hito del cine independiente, llamada “ONCE”, que trataba de dos cantautores callejeros que vivían su amor y su pasión por la música en las calles de Dublín. A partir de ahí, su cine ha estado siempre en mi radar y he intentado ver cada una de las películas que ha ido estrenando en salas. Cintas que tienen todas ellas una esencia común, al ser filmes sencillos, emotivos y divertidos, protagonizados por entrañables seres en crisis que buscan una salida a su agujero existencial y que aman, por encima de todas las cosas, la música.
De este modo he disfrutado muchísimo de algunos de sus títulos, como la ya mencionada “Once”, “Sing Street” o “Flora y su hijo Max” entre otras, así como la que para mí es una de mis películas más amadas, la preciosa y luminosa “Begin Again”, título que puedo ver una y otra vez sin cansarme ni un “átimo” de él.
Son películas que te hacen sentir bien. Llenas de pasión cinéfila y melómana. Y con protagonistas tan simpáticos como empáticos a los que quieres que les vaya siempre bien. Sales del cine siempre con una enorme sonrisa en la boca… Con eso… y con mil ganas de cantar.
Voy a ver su último estreno, que pasó con éxito por el último festival de SUNDANCE. Se llama “Letras robadas” y esto es lo que me parece.

“Letras robadas” / “Power Ballad” (Dir: John Carney):
Le tenía ganas a “Letras robadas”. La disfruto mucho. Su historia es muy sencilla, centrada en la lucha de una cantante de una banda de bodas y un joven famoso estrella del pop por una potente canción, entre las ciudades de Dublín y Los Ángeles. Tiene todas las señas del cine de John Carney. Es divertida, muy emotiva, divertida y entrañable, y sus personajes están llenos de carisma y honestidad, así como hay pasión por la música a toneladas.
La veo sin inmutarme. La disfruto y salgo del cien con una sonrisa. Me gustan sus protagonistas, también como lo hacen sus actores, y me dejo llevar por esta comedia sin grandes aspiraciones que te invita a pasar un gran rato. Hay risa. También mucha emoción y sentimientos. Así como grandes temas musicales que acompañan el metraje desde el minuto uno.
No es el “peliculón” definitivo, pero sí que una más que digna comedia, perfecta para el verano, de esas que se ven con el mayor de los agrados. Además, la protagoniza Paul Rudd, actor de inmensa vis cómica, que a mí me encanta, conocido sobre todo por ser el famoso hombre hormiga “ANTMAN”, en un papel de entrañable antihéroe al que no estábamos acostumbrados.
Lo dicho, cine de John Carney en estado puro, del que os recomiendo ésta, así como toda su filmografía. Música y cine… ¿Alguien da más?
Nada más, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”. Seguiré intentando acercarme a las salas. Que últimamente ando con mucho lío y no me da para nada. Se os quiere.

Me agrado mucho la película. Carney sabe como mezclar la música con el sentimentalismo y la comedia pura. Una correcta película.
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