“Sentimental Value”. Un 10 para acabar bien el año.

            Hace un año me enamoré de una película que me dejó emocionalmente maravillado. También me enamoré de su actriz protagonista.  Aquella película se llamaba “La peor persona del mundo” y su actriz, de la que no sabía absolutamente nada, Renate Reinsve. Aquella cinta exploraba cuatro años en la vida de Julie, una joven que andaba perdida emocional y profesionalmente, quien se daba de bruces con los cánones preestablecidos por una sociedad de lo más convencional y poco tolerante con los que no encajan con lo tradicionalmente preestablecido. Maravilla la peli, maravilla la actriz.

            Fue mi favorita, junto “Aftersun”, de las estrenadas en España en el año 2022 y su protagonista pasó a ser, para mí, una de las intérpretes a tener muy en cuenta del panorama cinematográfico europeo actual. Por eso había muchas ganas de ver, más cuando las críticas y comentarios eran absolutamente entusiastas, excelsos, lo que había hecho Joaquim Trier, el director de aquella, en su nueva propuesta, más cuando se volvía a juntar en ésta su nueva obra con la mencionada Renate Reinsve, quien parece empieza a ser su gran actriz fetiche.

Voy con las expectativas muy altas. No me defrauda. Me encanta. Me toca. Me apasiona. Me pirra. Esto es lo que me parece.

“Valor Sentimental” / “Sentimental Value”. (Dir: Joaquin Trier):

Pues maravilla de nuevo. Me encanta. La encuentro total. Salgo fascinado de este drama nórdico que ahonda en las heridas familiares tomando como conflicto la figura de un padre ausente, absolutamente exitoso de puertas a fuera de su casa, pero incapaz de ejercer como figura paterna de puertas para dentro, generando una enorme desazón y tristeza en una familia disfuncional que trata de salir adelante como puede, tratando de curar heridas y de perdonar el daño herido en el pasado por tal egoísta progenitor. Un padre que ha dedicado toda su vida al cine  (lo cual le permite a Joauqim Trier hacer una interesantísimo y muy inteligente trabajo meta cinematográfico), transmitiendo esa pasión a su hija mayor, la cual se ha convertido en una actriz de gran reconocimiento en su país, teniendo un  gran desarrollo y reconocimiento en lo profesional, pero no en lo personal y en lo humano, lo que le hará sentirse perdida y tener que apoyarse en la ayuda de su hermana menor, la cual sirve de unión entre los otros miembros familiares, al estar la madre ausente por otros motivos.

Cine dentro del cine en un dramón absolutamente poderoso, a medio camino entre el Bergman más descarnado y el Woody Allen más nostálgico, gris y trágico, lleno de emociones a flor de piel, de dolorosos sentimientos escondidos, de perdones no pedidos y muy necesitados, de palabras por decir, de frases por escuchar, de actos por realizar, … que permitan dar un paso adelante a esa familia estancada en el fango del rencor, el odio y la necesidad de compasión y de encuentro.

Fantástico su minimalista, pero tan efectivo, guion, con esa historia llena de recovecos y giros dramáticos. Fantástico su montaje, a base de efectivas elipsis y de saltos al pasado. Fantástico su reparto, con tres actores, la mencionada Renate Reinsve y esos tres secundarios que encarnan maravillosamente Stellan Skarsgärd, Inga Ibsdotter Lilleaas y Elle Fanning, pluscuamperfectos, hiperbólicos, perfectos, quienes nos regalan un recital interpretativo de los de no olvidar. Fantástica su banda sonora, con las melodías necesarias en los momentos necesarios. Y fantástica esa casa, con todo ese pasado familiar, quien se erige como el otro gran protagonista de la histoira. Fantásticos esos diálogos, llenos de subtexto y dobles intenciones. Fantásticas esas metáforas, plenas de significado existencial.  Y fantástico ese final, redondo, perfecto, y que cierra el círculo de una película tan compleja, como certera, brillante, sensible, interesante y veraz.

Cine hecho desde la inteligencia, la sensibilidad y la pasión. Lleno de amor por el arte y de la cultura. También a tope de sentido del humor, porque a pesar de su oscura historia, hay momentos para la risa y la luz. Cine sobresaliente, a otro nivel. Del que llega y noquea, te hace sentir, pensar y reflexionar. Mucho.

A mí me encantó. De 10. No puedo decir más. Cine de autor lento, con nada de adrenalina y acción a rabiar, sino todo lo contrario, austero, conciso, directo, seco, pero lleno emocionalmente y, sobre todo, rebosante de calidad fílmica y de verdad narrativa y humana. Si amas el cine, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”, no se la pierdan. Me cuesta decir esa palabra, pero sin duda un 10, una obra maestra, al menos, para el que suscribe estas líneas, el en todo momento sensible y apasionado, Felipe.

Se os quiere. Vuestro siempre.

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