“Eddington”. Retrato de una sociedad desquiciada.

            Tengo curiosidad por ver “Eddington”. Su director fue artífice de dos de las obras cinematográficas de terror más inquietantes del último cine. Sus títulos: “Midsommar” y “Hereditary”. Ambos, dos dramas terroríficos llenos de riesgo y buen hacer fílmico. No para todos los gustos, pero muy estimulantes desde el punto de vista del riesgo. No vi su siguiente obra, “Beau tiene miedo”, que fue calificada de “pesadillesca” y vapuleada por ciertos sectores de la crítica. Se me pasó, no llego a todo. Con su nueva obra tenía interés. Su interesante creador, unido al tema del que trata (el delirante devenir de la sociedad norteamericana) y su reparto, con ese gran cuarteto formado por Joaquin Phoenix, Emma Stone, Pedro Pascal y Austin Butler, me llevan a la sala de cine, a pesar de sus críticas encontradas. Algunos la califican de obra maestra, otros de película “descarrilada”. Quiero tener mi propia opinión. Y es la siguiente.

“Eddington”. (Dir: Ari Aster).

Encuentro interesantísimo el tema de “Eddington”, una inteligente disección, casi a modo de metáfora, de la paradójica y desquiciada, sociedad americana. Habla, a modo de western, sobre la rivalidad entre un alcalde y un sheriff de un pueblo de Nuevo México, duelo que llevará a la mayor de las tragedias a todo o que les rodea, y que le servirá para ir incluyendo un sinfín de temas, alrededor de la pérdida de deriva de un país y su sociedad. Más, cuando la acción se sitúa en época de pandemia. A partir de ahí, saldrán a la luz todo tipo de algunos de los borrones que ensombrecen la tierra del sueño americano. Desde las teorías negacionistas, a las ideas de conspiración, pasando por el racismo, el capitalismo extremo, las sectas religiosas, la venta de armas, las fronteras, el sometimiento del pueblo nativo, el suprematismo blanco, la cultura de la cancelación, la brutalidad policial, las nuevas tecnologías y lo terrible de las redes sociales, …. En fin, Ari Aster aprovecha para hablar de todo. Y todo tiene su interés. Y son de lo más actual.

También me lo despierta su reparto. Actores que no sólo vuelven a demostrar su talento, lo tienen, sino que encima arriesgan. Su estatus de estrellas les permite elegir los proyectos que quieren y, entre ellos, es de agradecer que estén también los del cine más arriesgado y combativo. Bravo, Joaquín, Bravo, Pedro, Bravo Austin y bravo Emma. Sois dignos de toda mi admiración.

Pero no me acaba de convencer el traslado de esa historia y su temática a la pantalla. Se me hace alargada. Demasiado estirada. Habla de tantas cosas que al final el drama y su ironía, que la tiene y mucha, se pierde un tanto en la nada. Me recuerda a las planicies de los territorios donde se ambienta. Áridas, despojadas, rudas, ásperas, …

No me aburre. Me hace reflexionar. Me río. Pero no me acaba de atrapar su metraje. Me parece demasiado ambiciosa. Y su tramo final, desparrama. Se le va la mano al “dire”, en una salida entre lo delirante y lo desmedido, fuera de todo sentido común.

No me acaba de convencer. Tiene su interés, porque lo tiene. Pero no me alcanza. Una pena, porque Ari Aster venía con ganas de hacer una crítica salvaje a ese mundo más salvaje aún. Reflexiones extrapolables a todo nuestro planeta, donde el egoísmo y la falta de humanidad, es la que gana. Y si no, acérquense a las noticias, que son para morirse. Mejor evadirse en el cine. Créanme.

Cine valiente, pero que te deja a medias. Palabra de cinéfilo sensible que, como Ari Aster, tiene miedo a los tiempos que corren. Se os quiere “hoymevoyalcinemaniacos”.

Deja un comentario