Algunas reflexiones sobre los Oscar.

Domingo. 23:00h. Como todos los años desde que tengo uso de razón, siendo bien pequeño (sí, uno fue cinéfilo, desde bien chiquito), me acuesto dispuesto a levantarme para ver a ceremonia de los Oscar. Da igual que me haya pasado el fin de semana esquiando y llegue agotado. Que esté exhausto, porque no he parado en tres días de deporte y turismo, y que muera por dormir. Da igual, insisto. Suena el reloj a las 1:00 horas y un servidor está arriba. Sin pensármelo. De un solo movimiento. Tras una pequeña minisiesta nocturna de menos de dos horas, ahí estoy yo enfrente de la tele, siempre acompañado de “mi doña”, que aparte de ser lo más, es una santa, y me acompaña año tras año en mi desvele cinéfilo nocturno, dispuesto a disfrutar de la gran noche del cine. Y no importa el cansancio. Nada. No cierro en ningún momento el ojo. Me entrego en cuerpo y alma a la ceremonia. Y la disfruto como cuando era un crío y soñaba con algún día en estar allí. Ya soy un “señoro”. Un tanto viejuno. Pero siigo soñando, no lo crean. Por eso que no quede. Pero, mientras eso llegue, me limito a gozar de la ceremonia y a sacar las siguientes conclusiones.

La gala:

                Fue entretenida y, al menos, correcta. Su presentador, al parecer un crack del “late night show” del que no tenía el gusto, estuvo a la altura y tuvo su gracia. Algunos momentos y chistes incluso fueron brillantes. No se hizo pesada y aunque tampoco fue memorable tuvo su cota de calidad.

    Los números musicales:

                Brillante la actuación de Cynthia Erivo y Ariana Grande, al inicio de la gala. Qué voces. Qué temple. Qué poderío escénico. No me gustaron el resto. El remix de Bond lo encontré un tanto “demodé” y trasnochado y, salvo por la presencia de la siempre gloriosa Margaret Qualley (ojalá, futura chica Bond), no me aportó nada. Tampoco el del homenaje a Quincy Jones. Creo que se pueden hacer cosas más modernas y actuales, más con las innovaciones y propuestas de hoy en día. Eso sí, los pelos de punta al volver a escuchar un fragmento del “Requiem” de Mozart en el “in Memoriam”.

    Los discursos:

                Correctos. Ninguno reseñable. Abogo por la emoción (¡Ese Salva Reina en los Goya!!) ante lo anodino y políticamente correcto. Pero nadie estuvo fuera de lugar, también os digo.

    La alfombra roja:

    Hubo elegancia. Desde hace años predomina la tendencia a la elegancia antes que a la sorpresa, el riesgo y la innovación. Destacaron nuestra Penélope, siempre perfecta, Halle Berry, Scarlett Johansson, Monica Barbaro, Zoe Saldaña, Demi Moore, Ana de Armas y Emma Stone. Entre ellos me moló la valentía del traje amarillo de Chalamet y el broche de Adam Brody.

    Los ganadores:

    Pues ganaron los que tenían que ganar y salvo en alguna categoría se llevaron a casa los premios mis predilectos:

    • PREMIOS TÉCNICOS: Súper merecidos los premios técnicos de “Dune: Parte 2”, todo un prodigio audiovisual, así como el del apabullante maquillaje de “La sustancia”, y, si no, quédense a su delirante final.
    • MÚSICA Y FOTOGRAFÍA: Si tenía dos puntos fuertes “THE BRUTALIST”, esos eran la Fotografía y la Música. De la primera hay que destacar su aridez y sequedad, muy al hilo del brutalismo arquitectónico del que habla, así como bella y poética. De la música de Daniel Blumberg señalar esa mezcla de inquietud con poesía (aunque en esta última categoría no me hubiera importado el triunfo de “Cónclave” y de su recital de cuerdas).
    • PELÍCULA EXTRANJERA: Muy digna la ganadora, la sobresaliente “Aún estoy aquí”. Si no la habéis visto no os la perdáis. Un drama político sobre la dictadura en Brasil que te llena de dolor y rabia. La misma que sufre su protagonista. Además, me encanta el cine de su director Walter Selles, un autor lleno de tino, inteligencia y gusto. Igual de dignas ganadoras, eso sí, hubieran sido “Emilia Pérez” y “La semilla de la higuera sagrada”.
    • PELÍCULA DE ANIMACIÓN: “Flow” me parece una película bonita y con un mensaje necesario. Su protagonista, un gato negro, me atrapa desde el minuto uno. Pero yo era de los que pensaban que “The wild Robot” e incluso “Del revés 2”, a pesar de ser cine más comercial, estaban por encima. Aún así, el premiar una película independiente y con un mensaje tan comprometido, no me parece del todo incorrecto. Y me alegro de ese primer premio para Letonia.
    • ACTOR SECUNDARIO: Muy a favor de Kieran Culkin como secundario en “A real Pain”, aunque en mi corazón también estaba el bonito papel de Yura Borisov en “Anora”. Su trabajo fluctúa por un millón de registros y su personaje tragicómico lo borda.
    • ACTRIZ SECUNDARIA: No podría ganar otra.  Zoe Saldaña es el alma de “Emilia Pérez”. Ella es la verdadera protagonista de la película. Se deja la piel. El alma. Y para un servidor es uno de los recitales interpretativos mejores de los que he visto en una pantalla últimamente. Simplemente, magistral. Perfecta. Brava.
    • ACTOR: Adrien Brody nos vuelve a dejar KO como en “El pianista”. Su interpretación es impecable y su Oscar es más que merecido. Todo un recital de emociones de un compromiso corporal y actoral soberbio. Me quito el sombrero. Ojalá le lleguen muchos papeles así.
    • ACTRIZ: Me hubiera hecho también ilusión la consagración de ese “Comimg back” de Demi Moore. Pero si hay una interpretación este año de aplauso máximo es la de Mikey Madison. Su papel de trabajadora del sexo requiere de una desnudez corporal y, lo más importante, emocional, que solo una grande podría bordar. Ella, a pesar de su juventud, lo hace. Suya es la película. Merecidísima trfiunfadora.
    • DIRECTOR: Ya he hablado de mi devoción por el cine de Sean Baker, es creador independiente que sabe bucear como nadie en las miserias de la cara B del sueño americano, sin dejar siempre un halo para la esperanza y la belleza. Para mí, sin duda, era el ganador (con permiso del también soberbio Brady Corbet) y encumbrarlo como uno de los grandes me parece de justicia poética, porque lo es. Deseando ver mil proyectos suyos.
    • PELÍCULA: Para mí había, dentro de una selección sobresaliente, en la que cualquiera hubiera podido ser una digna ganadora, dos películas un poco por encima del resto. Las magníficas “The Brutalist” y “Anora”. Pudiendo ser la primera una obra más excelsa, magna y redonda, también más seca y fría, mi corazón iba con “Anora”. La versión independiente y realista de “Pretty Woman”, con esa trabajadora del sexo enamorada del hijo de un oligarca ruso, me parece fantástica. Si ben su parte intermedia es mas imperfecta, aunque hilarante e ingeniosa, su brillante comienzo, y su redondo final, uno de los más potentes y complejos que he visto yo en una sala de cine últimamente, hacen de ella una joya absoluta del cine independiente. Premiar cine de tanto riesgo y tan fuera de lo convencional me parece un acierto absoluto. ¡Viva Sean Baker y viva su “Anora”!!!

    Ahora sólo queda a esperar un año más para los próximos y a seguir soñando. Por eso que no quede, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”. Sueñen, que es gratis, amigos.

    NOTA: Les dejo mis impresiones sobre la ganadora en el siguiente enlace, por si no la leyeron en su momento.

    8 comentarios sobre “Algunas reflexiones sobre los Oscar.

      1. «Dune 2» es muy grande y se merecía mucho más. Lo que pasa que ya sabes qué ocurre con el cine de género de rollo blockbuster, aunque «Dune» tenga su vena de autor… En cualquier caso es muy difícil ser justo con los premios y hay que darle la importancia justa.
        Un abrazo, amigo.

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    1. Olé! por ese ‘oscarifilio’ nocturno desde su infancia. Y su ‘partener’, la Doña 🙂
      Creo que habría que ir metiendo en la coctelera a los peques jejeje

      Qué emoción y respeto trasmites en esta entrada anual del blog!
      Vivan las ojeras del lunes jejeje
      Gracias!

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      1. Me anima muchísimo que sepas ver mi emoción en mis posts, porque la hay… Si algo tengo es pasión cinéfila, aparte de pasión por la vida, y que lo sepáis sentir algunos me llena de felicidad. Un abrazo enorme.
        Felipe.

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    2. Hola Felipe!

      Coincido parcialmente contigo. Hay ganadores que son incuestionables (lo de Zoe Saldaña es asombroso, no se puede hacer una interpretación más redonda). Pero con «Anora»… No puedo decir que no me gustase, en absoluto. Me parece una entretenida y buena película (con una magistral actuación de su protagonista) pero me parece demasiado irregular para llevarse el gran premio. el inicio es atrayente y el final sublime, pero la parte central, la más cómica y cargada de humor negro, se me hace tremendamente reiterativa y a esa escena en el salón de la casa le quitaría media hora.

      Un abrazote.

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      1. Entiendo tu punto de vista, el cual tiene mucha más gente. Yo, también veo esa parte intermedia más irregular e imperfecta, pero su inicio y su cierre hacen que me olvide de ello. Soy muy fan del cine de Sean Baker y «Anora» engloba lo mejor de su estilo, por ello que siga siendo muy pro-ANORA a pesar de su imperfección. Tengo ganas de volver a verla en el cine para ver qué siento de nuevo. Te lo haré saber.
        Un abrazo enorme, amigo Rubén.

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