Tardo en ver “The Brutalist”. Encontrar cuatro horas enteras libres para ver esta película, tratando de conciliar mi pasión cinéfila, con mi vida laboral y personal, me resulta difícil desde el día de su estreno. Hago varios intentos. Todos se frustran. Al fin lo consigo. Voy con ganas. También con recelo. Cuatro horas seguidas de cine de autor prometen, pero también causan inquietud… un poco de miedo. El “¿Será o no será para tanto?”, no deja de sobrevolar mi cabeza. Necesito resolver la duda. Necesito verla ya.
Mi visita al cine tiene su primera recompensa al ver una sala absolutamente llena, sin una butaca libre, donde se va a proyectar una película de autor (no algo de MARVEL, por ejemplo) de tan magna duración (con intermedio incluido), en un cine de versión original, después de 10 días de su estreno, algo que me hace volver a creer en la humanidad. No todo está perdido y el cine, como el resto de la cultura, no está muerto, se pongan los negativos, agoreros y plataformas, como se pongan. Queda, para mi regocijo y pasión, séptimo cine para rato.
Ahora sólo me queda disfrutar (o no) de la película y poder sacar mi veredicto. Ya lo tengo. Esto es lo que me parece la que es la película de la temporada, la genuina, incómoda y monumental, “The Brutalist”.

“The Brutalist” (Dir: Brady Corbet).
No voy a tardar en decir que “The Brutalist” es una buena película. Lo es. Es más, es una gran, incluso, grandiosa, por sus dimensiones en todos sus registros, película. Pero nada condescendiente, sencilla y fácil de digerir. Al contrario, nos encontramos ante un complejo, árido y correoso drama, tan fascinante como espinoso, para el que hay que tener la mente y el alma preparadas.
A mí me atrapa desde el momento 1. Habla de arquitectura, historia y seres humanos, ecuación a la que me entrego sin dudarlo. Cuenta la historia de un arquitecto judío que consigue escapar del horror nazi, emigrando a EE. UU., para de esa manera asegurar su supervivencia y vivir el ansiado sueño americano, aunque al final éste acabe devorándolo a él. La peli trata de reflejar el periplo de todos esos europeos que, huyendo del horror, intentaban reiniciar su existencia en un terreno desconocido e inhóspito, en el que muchos prosperaban y salían hacia adelante, mientras otros se ahogaban en el sumo de la desilusión y decepción del sueño no cumplido, frustrado. Habla de eso y de otras muchas cosas: de inmigración, de egos, de arte, de belleza, de la naturaleza humana, del arrollador capitalismo, de la diferencia de clases, de la ambición desmedida, de…. Todo a través de un personaje, Lazlo Thor, un arquitecto húngaro que no existió en la realidad, pero que ha sido creado basándose en una gran cantidad de arquitectos europeos que huyeron a Norteamérica y se adhirieron al movimiento del Brutalismo, estilo caracterizado por el minimalismo de formas y la muestra de sus materiales de construcción, con el hormigón como bandera, al desnudo.

“The brutalist” es tan monumental, áspera y contundente, como uno de los edificios en los que se inspira. Lo es en su ambiciosa temática, en su poderosa narrativa, en su desmedida duración, … También en su grandiosa puesta en escena, perfecta, arrolladora. Su dirección es impecable. Hay escenas y planos para el enmarque. Su fotografía con ecos a Hopper es de elogio máximo. Qué decir de la fascinante e inquietante partitura de Daniel Blumberg, magnética, hipnótica, ardua, mágica. Como magnético es su actor principal. Un Adrien Brody por encima del elogio, entregado en cuerpo y alma a ese arquitecto tan indómito como dolorido. Adrien lo vuelve a dar todo, como lo hizo en “El pianista”, en un personaje de esos para el recuerdo. No menos impecables están Felicity Jones y Guy Pearce secundándolos. Brady Corbet construye con los mejores materiales posibles y el «edificio» no le falla.
Dividida en una Introducción, dos partes con intermedio y un epílogo, “The Brutalist” nos presenta una perfecta radiografía del anti-sueño americano (ese plano al salir del barco con la estatua de la libertad dada la vuelta es una perfecta metáfora de lo que nos espera en su metraje) a través del largo y complejo periplo de un ser humano desquebrajado, tratando de sobrevivir en un mundo inhóspito, a la vez que deja su impronta a través de lo que más ama, la arquitectura. Estamos sin duda ante una de las obras más inclasificables e interesantes que he visto yo en una pantalla. Su propuesta es tan arriesgada como arrebatadora. Tiene ecos de gran cine. Su ritmo es lento, sosegado, pero nunca se hace larga. Plantea debates y temas de enorme interés. Y se cierra en un epílogo perfecto, que cierra el círculo, de manera brillante e inesperada.
Ahora, es una película no para todo el mundo. Hay que estar muy trillado en cine y en arte para amarla. Su metraje requiere de exigencia intelectual y de sensibilidad artística. Cine de autor para claros amantes del cine de autor, no para la gran masa. Una obra, repito, compleja donde las haya, llena de aristas, con demasiadas caras. Eso sí, si entras en su visionado, concluirás, como un servidor, estar ante una obra magna, totémica, enorme, colosal, máxima… Una película de las que no ves de vez en cuando, sino muy de muy en mucho, vaya. Cine de dimensiones enormes para retinas y mentes trabajadas.
Tan fascinante, triste y bella, como difícil y enrevesada. Avisado quedan, mis “hoymevoyalcinemanicos”.

Estoy totalmente de acuerdo contigo.Aparte de eso tu critica me ha parecido brillante, muy inteligente y apasionada. Le hace total justicia a esta gran película Un abrazo
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Gracias por tu comentario y por tu apoyo a mis críticas apasionadas. Gran película. Un abrazo grande.
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Hola!
En mí opinión, una buenísima película sobre la condición humana, las circunstancias que nos rodean. Y la influencia de religiones, formas de pensamiento…y conductas de vida. Cuándo una película, un concierto, teatro, una visita a una exposición, un libro…deja un » antes y un después», una vez disfrutado y reposado. Para mí es significativo, de que me he encontrado con algo especial, diferente…Y eso me ha sucedido con ésta película.
Por cierto, Felipe. Te sigo desde hace un tiempo en tú blog, después de que una muy buena amiga tuya, me habló de él y tú afición al cine.
Quiero darte la enhorabuena, por lo bien que transmites tús sensaciones y opiniones en torno a las películas.
Gracias!
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Muchas gracias, Alberto.
No sabes lo que me anima recibir comentarios tan entusiastas como el tuyo acerca de mi blog y mi pasión cinéfila. Se agradece un montón que seas un seguidor.
Un saludo.
Felipe.
Y sí, “The Brutalist” es una gran película, con muchos temas sobre la condición humana.
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Es una de las películas que me genera más expectativas de ver.
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Es una peli grandiosa y muy interesante. Y Brody está inmenso.
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También opino que es una película muy interesante. Cine de autor y difícil de digerir. En ciertos momentos me parece un poco lenta, pero creo que es necesario ese ritmo para recoger el mensaje del director. Aunque Brody hace un gran papel, particularmente me gusta el rol de Felicity Jones. Cine enorme.
Un abrazo
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Cine lento, como bien dices, pero de muchísimo interés. Original y diferente. Y con un Adrien Brody híper sobresaliente. Muy buena.
Mil gracias por tus comentarios. Y tu apoyo a mi blog.
Felipe.
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