“Cafarnaúm” Gran dosis de realidad (y de calidad)

Si hace unos días hablábamos de películas, como “High Life” en las que los directores de autor dan rienda suelta a su imaginación creando historias que rozan lo rocambolesco y lo estrambótico, creando obras que parecen sacadas de un mal sueño o del mayor de los delirios, de una experiencia psicotrópica, de un empacho de “calimocho” o simplemente de un arranque de locura, existen otras cintas, que, por el contrario, se plantean como propuestas “con los pies en la tierra” y dejan poco hueco a la inventiva, trayéndonos a la pantalla trozos de realidad con el objetivo de, ya no tanto de que disfrutemos, sino de que reflexionemos sobre la realidad en la que vivimos y, en definitiva, la realidad que entre todos hemos creado. Son obras radicales que nos muestra la parte menos amable del mundo.
Casi a modo de documental, aunque con las licencias creativas que luego cada director tenga, nos muestran el mundo tal y como es y, normalmente, tras su visionado, no nos vamos a casa pensando en si habré entendido bien o no lo que he visto, si me gusta más o menos, sino, simplemente, pensando sobre el horror de este mundo y sobre toda la maldad y miseria que hay en él. Sí, es verdad que siempre hay una lectura positiva y no es otra que la de darnos cuenta de la suerte que tenemos los que nos ha tocado vivir en esta parte del hemisferio y de lo venturosos que somos de tener que vivenciar esas demoledoras realidades solo a través de las imágenes que recibimos desde una pantalla. Afortunados nosotros.

Ayer vi una de esas películas que te dejan sin aliento, que te estrujan el alma y el cerebro y que te dejan con la sensación de que un mundo mejor deberíamos crear entre todos. Se llama “Cafarnaúm” y es una auténtica, o al menos para mí, obra maestra.

“Cafarnaúm”. (Dir: Nadine Labike):

Empiezo con dos afirmaciones categóricas:

–         No os perdáis “Cafarnaúm”. Es absolutamente fantástica.

–         “Cafarnaúm” es durísima (lo advierto para personas muy sensibles).

Dicho esto, empiezo a relataros mis impresiones sobre la que es y será una de las películas que más me han gustado e impresionado en mucho tiempo.

cafarnaum_2

      La premisa inicial no puede ser mejor: un niño denuncia a sus padres ante un tribunal por haberle engendrado, por haber sido los culpables de haberle traído a este horrible mundo en el que le ha tocado vivir y por haberle dado una realidad tan mísera y atroz como la que ha sufrido en sus carnes y en su alma en los escasos doce años de vida que tiene. Los acusa de paternidad irresponsable. De no haber sido capaces de hacerse responsables ni de él ni de sus hermanos. Este niño se llama Zaim y está en la cárcel, sí, en la cárcel. A partir de ese momento entenderemos, a través de varios “flashbacks”, qué es lo que le ha llevado a esta situación y vivenciaremos junto a él algo similar al peor de los infiernos. Un calvario en el que veremos como Zaim sobrevive en las calles de Beirut junto a su numeroso grupo de hermanos, como un incidente familiar le llevará a abandonar su hogar, si es que se puede llamar así, y a buscarse la vida en el pueblo de Cafarnaúm, el pueblo costero que da título al nombre. Y en ese periplo conoceremos a la familia de Zaim, y a su ser más querido, su hermana Sahar, y a una emigrante ilegal etíope, Rahil, que trata también de sobrevivir y no caer en el abismo, como nuestro protagonista, en un Líbano feroz que no se apiada de ellos, y a su hijo Younes, el cual cuenta con apenas un año de vida y aún no es consciente de la vida que le espera, o sí, empezará, por desgracia, a serlo, y a Aspro, un mercader que intentará beneficiarse económicamente de ellos, y … Y en ese descenso al “averno” todo un “Cafarnaúm” (en francés es una palabra que significa “leonera”, de ahí que también su directora, Nadine Labaki, se decantara por este término como título para su obra) de temas: desde el abuso infantil, la paternidad irresponsable, la inmigración ilegal, los refugiados, la pobreza infantil, la explotación de los más desprotegidos, de los matrimonios concertados, las drogas, …. En fin, la pobreza y la miseria llevados a sus máximos extremos. Todo un “mix” de lo peor que puede engendrar el ser humano. Pero tú te aferras a nuestro protagonista, como él a la supervivencia, y sigues sus pasos sin rumbo por esta realidad desoladoras, y te llenas, como él, de rabia, de tristeza y de sufrimiento, y no paras de preguntarte “¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?”, como lo hace nuestro joven héroe desde el minuto uno, puede existir una realidad así. Demoledora.

Hay gente que acusa a la directora de cierto exhibicionismo en el tratamiento del tema, de embellecer con su cuidado lenguaje audiovisual (es verdad que hay un cierto sentido de la estética casi poético) en una trama que debería de ser contada desde la mayor de las sequedades posibles. Yo discrepo, y me posiciono a favor, como lo han hecho muchos, de esta directora árabe y me entrego en cuerpo y alma, de principio a fin, a una película, de la que no puedo separar la vista, en la que apenas pestañeo, que la califico de perfecta. Triste, (aunque también hay momentos divertidos creados por la ingenuidad naif de los más pequeños) aterradora, dura, sin apenas atisbo para la esperanza, pero perfecta.

No me puedo despedir sin destacar, para terminar, otro gran acierto del largometraje, y no es otro que el de su protagonista. Hacía tiempo que una interpretación no me conmovía tanto, me dejaba sin palabras… lo que hace el niño que encarna a nuestro Zaim (al parecer un pequeño de la calle con una situación muy similar al carácter que encarna en la cinta) no se enseña en ninguna escuela de interpretación. Es pura verdad, pura emoción, sin trampa ni cartón. Él si que debería de llevarse todos los premios del año.

En definitiva, una gran y realista obra, que nos enseña que ahí fuera hay un mundo de “desheredados” que grita desde la distancia, con dolor y rabia, que prestemos atención, porque algo mal estamos, cuando el mundo está tan mal repartido, haciendo.

Me fui para casa sin palabras, tocado, con un montón de imágenes que estarán en mi retina, mi mente y mi corazón por mucho tiempo, pero con la sensación de que había visto algo grande, muy grande. De 10. De matrícula. De premio. Sin lugar a duda, no se la pierdan.

2 comentarios sobre ““Cafarnaúm” Gran dosis de realidad (y de calidad)

  1. La anotamos para cuando estemos con humor suficiente para digerirla,
    por lo que comentas, digo… la ves un mal día y puedes hacer una locura 😀

    Al final la realidad supera la ficción, y las historias no hay que ir a buscarlas muy lejos en la imaginación.
    Bravo por este tipo de cine, que aunque no me sea comercial, es necesario…

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    1. Sobre todo, Benja, que lo interesante es que haya todo tipo de cine. A mí me encanta la variedad. Desde el más comercial, hasta este pequeño y más de autor. Gracias por seguir siendo tan fiel al blog. Un abrazo. Felipe.

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