Dos grandes películas para un gran verano

Empieza el verano, para mí la mejor estación del año, y con ella alguna de las mejores cosas que tiene la vida: el sol, el mar, la playa, el tinto de verano, las terrazas, las tertulias sin prisa, la piscina, los conciertos al aire libre, los chiringuitos, la ensaladilla rusa, las camisetas y las sandalias, el calor, el moreno, las siestas, trasnochar, las fiestas de los pueblos, el turismo, el salmorejo, los atardeceres frente a la costa, las cañas fresquitas, las verbenas, el no trabajar, el chiringuito, las barbacoas, el no madrugar, …. Y, por que no, también el gran cine, ya que muchos estudios aprovechan esta temporada para estrenar, es momento de tiempo libre, algunos de los títulos más esperados del año. Y éste, ha empezado por todo lo alto con dos grandes títulos muy recomendables, muy diferentes entre sí, eso sí, uno una película de terror otra una comedia, pero a la vez muy cercanos, ya que en ambos se habla de un mismo tema muy universal: la maternidad (esa arma de doble filo).

“Hereditary”. (Dir: Ari Aster):

“Hereditary” es la película de terror de la que todo el mundo habla. Tras su estreno en el festival de Sundance, se ha convertido en uno de los títulos más aclamados del año y, como ya se ha dicho en muchos medios, puede convertirse en el “Get out” del 2018, ya que su originalidad puede plantarle, como ya le pasó a la cinta de  Jordan Peele el año pasado, en los Oscars de esta próxima edición, porque potencial tiene. Y como he dicho es una cinta de terror y a la vez un poderoso drama. Y da miedo, y mucho, y pena, mucha también. No sé si más miedo o pena,  pero da mucho de las dos cosas. Mucho.

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       “Hereditary” es la historia de una familia. La trama comienza con el fallecimiento de la abuela. Y a partir de ahí cuatro miembros familiares apenados haciéndose a la nueva situación en una casa (la otra gran protagonista de la historia; siento mucho pánico ante esa cámara deambulándose por las paredes empapeladas de esta solitaria morada). Y a partir de ahí un secreto, o muchos, que se irán desvelando poco a poco, sin prisas, dando lugar a una película lenta pero apasionante, larga pero llena de sorpresas, la cual en ningún momento puedes dejar de mirar y te va atrapando cual tela de araña. Terror psicológico (no de sangre, aunque también la hay, ni de sustos, aunque también los hay) del que te agarra el corazón y no te lo suelta hasta el último fotograma. Mejor no saber mucho y llegar virgen a esta historia de secretos familiares  con múltiple lecturas y en la que se tratan muchos temas: la herencia familiar, ese legado genético y biológico del que nadie escapa; la maternidad o el deseo o no de ser madre; las enfermedades mentales y, una vez más, de su transmisión de éstas a través de los genes; y muchos otros que prefiero no desvelar, más propios del género puro del terror (una de los aspectos más fascinantes de la película es que tiene múltiples interpretaciones, a cual más interesante) que harán las delicias de los amantes de las pelis de miedo.  Un drama, porque no deja de hablar de los lazos y los sentimientos, de amor y odio, que se generan en eso tan extraño y tan jerarquizado llamado familia, que poco a poco van “in crescendo” hasta llegar a un final que no dejará indiferente a nadie. Al menos a mí no. Una gran película, inquietante y perturbadora (ya no me atrevo a decir si un futuro clásico, como algunos críticos ya comentan, que se ha llegado a comparar con “El resplandor”, con la que, es verdad, tiene muchos elementos comunes, pero sí, repito, una gran película).

Magnífica y poderosa la mano de su director (hay escenas sublimes, como la posterior a la fiesta a la que van los hijos) y más aún la de sus cuatro actores. Los 4 intachables. Pero sin duda, destacaremos a ese hijo machacado y superado por los acontecimientos (grande Alex Wolff) y una perfecta Toni Collette como “mater amatissima”, inmensa como esa madre bipolar en el centro de todos los acontecimientos (carne de nominación, y por qué no, de Oscar). Si les gustan las pelis de miedo, no se la pierdan. Esta es su cinta. Y sufran, y mucho, como sufrí yo.

 

“Tully”. (Dir: Jason Reitman):

Y tampoco se pierdan la nueva obra de Jason Reitman, autor de algunas de las mejores películas independientes de los últimos años (“Gracias por no fumar”, “Up in the air” y “Juno”, entre otras), el cual vuelve a regalarnos otra gran comedia, pero también, como en el caso anterior con mucho drama ya que habla de un tema muy similar: la maternidad, y esa “Herencia”, nuestros hijos, a la que no se puede renunciar nunca. Lo siento. No hay vuelta atrás.

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        El director centra, en este caso, su foco en ese momento en el que dejas de ser tú mismo para convertirte en alguien que ni en el peor de los sueños hubieras imaginado. Ese momento en que abandonas ese ser con ideas propias, hobbies, sueños, una profesión, tiempo libre, personalidad, alegría y pasión, para convertirte en ese otro ser sumiso día y noche y que representa la peor versión de uno mismo, alguien siempre muerto de sueño, sucio, desaliñado, en muchos casos deprimido, superado, sin mayor horizonte a la vista que las necesidades de las criaturas que ha engendrado y sin ningún otro tema conversación posible que algo relacionado con los “nuevos habitantes” de la casa (uno ya no habla de la última película o exposición que ha visto, ni de lo bien que lo pasó en la última juerga o lo bien que ha estado el partido, sino de biberones, potitos, pañales o de cuando su peque ha dado los primeros pasos). Y lo hace a través de una bonita, tierna, entrañable y divertida, también triste, historia de una madre que con la llegada de su tercer hijo y tras renunciar a su vida laboral (muy interesante el contraste con ese marido que sigue trabajando) verá como su vida se desmorona (ese momento en el que el rímel es sustituido por el sacaleches, las minifaldas por las fajas y el sexo a deshoras por los llantos a todas horas , la ilusión por la depresión, post parto, “of course”,….)  y tendrá que aceptar la ayuda de una niñera nocturna, regalo de su adinerado hermano que la quiere ayudar porque ve que la está perdiendo. Esta “súper nanny” sacudirá completamente la vida de nuestra protagonista y servirá de revulsivo para volver a encontrarse consigo misma. Genial, esa “Mary Poppins”, que da nombre a la “Tully” del título (10 para  Mackenzie Davis) pero más fantástica aún nuestra madre protagonista, una Charlize Theron en estado de gracia que, con muchos kilos de más y mucha sabiduría interpretativa, da una lección de cómo un actor se llega apoderar de un personaje y cómo con muy poco se puede decir tanto (también, como Toni Collette, carne de nominación, y por qué no, de Oscar).

Una preciosa película (con sorpresas en el guion) perfecta para los que somos padres, los cuales entenderemos sin dudar, como lo mejor que nos pasa en nuestra vida, esos hijos que amaremos y defenderemos por encima de todo y por los que haremos cualquier cosa para procurarles la más perfecta de las vidas, se llevarán también por delante lo mejor de nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestras ilusiones, nuestros sueños, nuestro físico, …

Pero también es una película ideal para los que no han sido padres o no lo quieran ser, porque entenderán perfectamente el esfuerzo que supone eso de la paternidad.

Vayan al cine, padres o no, y enamórense de Charlize y su “Tully”. Yo ya lo he hecho.

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7 comentarios sobre “Dos grandes películas para un gran verano

  1. Muy bien Felipe, vemos que tu blog no cierra ni en vacaciones.
    Así da gusto!

    Ya tenía yo ganas de leer sobre Hereditary, un compañero, como ya comenté, me habló hace semanas de ella…
    Para los fans del genero de terror, molará, yo creo que no iré, porque ésas ‘me dan miedo’ como siempre digo.

    La de Tully, habrá que verla 😀
    Media culpa por el momento en el que estamos, con las enanas copándonos el tiempo…
    Media culpa (o culpa entera realmente) por mi adorada Charlize…
    Desde que la vimos en ‘Pactar con el diablo’ creo que nos cautivo a todos (no sé si a todas)

    Feliz verano al mejor bloguero del reino y a todos sus followers!!

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  2. Ah, se me olvidaba, me acabo de enterar porque me lo acaba de decir una compañera, que cierra la revista ‘Fotogramas’, una de tus referencias, una pena!

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    1. Si. Benja.
      Te recomiendo las dos. Tanto “Herditary” como “Tully” están fenomenal.
      Respecto a Fotogramas, no va a cerrar. El problema es que el grupo editorial al que pertenece, HEARTS MAGAZINES, ha desmantelado su redacción de Barcelona y se la ha traído a Madrid, despidiendo a todos sus trabajadores, los cuales llevaban demostrando su gran valer creando una revista que llevo leyendo desde pequeño. Ya sabes, cosas del capitalismo más atroz. Terrible.
      Ya veremos en qué queda la cosa y como será la revista ahora con su nueva sede en Madrid.

      Un abrazo:

      Felipe

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