Voy a ver dos películas que tienen mucho en común, aun siendo tan diversas. Las dos son obras de nuestra cada vez más diversa, estimulante y compleja cinematografía española. Ambas son dramas que cuentan bellas y tristes historias. De profunda temática social e, incluso, política. Interesantísimas las dos. Contando sus fascinantes historias a través de imágenes llenas de enorme belleza. Siendo las dos ejemplos del buen pulso y hacer que nuestro cine está teniendo últimamente. Las dos me hacen pasar una estupenda tarde de séptimo arte. No sabía qué me iba a esperar del todo de ellas, salgo más que convencido de ambas. Vuelvo a casa lleno de pasión artística, de emoción, de vida, ésa la que me proporciona la mayor de mis aficiones. Vamos con ellas.
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