¿Someterse o no someterse? Esa es la cuestión.

            Voy a ver dos pelis opuestas en temáticas. Una de ellas habla de la rebelión a la sumisión, la otra del someterse como estilo de vida. Una invita al rebelarse, la otra plantea la existencia de la vía de la sumisión como posibilidad para ser feliz. Son dos películas que nada tienen que ver. Una un drama con toques de ciencia ficción con el Frankenstein de Mary Shellley de fondo que invita a dejarse de dominar por la sociedad machista. La otra, una comedia romántica de alto voltaje sexual, con el tema de la dominación como foco. Las dos me interesan mucho. Una me gusta más que otra.

“¡La novia!” / “The bride!” (Dir: Maggie Gyllenhaal):

Todo pintaba bien en “¡La novia!”, una revisión feminista del mito de la novia de Frankenstein, dirigida por la muy interesante Maggie Gyllenhaal, quien prometía mucho en su ópera prima “La hija oscura”, y con un espectacular reparto, Jessie Buckley y Christian Bale a la cabeza, y con mi adorada Penélope Cruz también en le barco. Voy a verla con muchas ganas. Salgo un tanto frustrado.

Me interesa lo que veo. Se ve que hay pasión y ganas en el proyecto, que hay un intento de hacer algo original y novedoso, lleno de riesgo, que la producción está cuidadísima y que su reparto está entregado. Pero todo me resulta desigual, imperfecto y caótico. La veo bien. No la acabo de disfrutar.

Me gusta su cuidada producción, sus actores están increíbles y su grito feminista, de rebelión ante la sociedad machista y patriarcal, es totalmente de aplauso, pero su guion descarrila al mezclar drama, ciencia ficción, comedia e incluso musical. Su historia no acaba de tener un foco claro. Su guion es ambicioso, pero fallido. Y la cosa no acaba de cuadrar.

Sus actores, fantásticos. Jessie Buckley demuestra de nuevo porque ganará el Oscar a la mejor actriz en menos de una semana. De Bale, qué decir, siempre increíble. También todos los secundarios, desde Annette Benning, a Jake Gyllenhaal, Peter Sarsgaard y, como no, la siempre fantástica Penélope Cruz, que vuelve a salir súper airosa con su personaje de detective pizpireta y sagaz, llena de verdad, valentía y comedia. Fantástica.

Hay amor por el cine. Mucho. Por lo que se está haciendo. Más. Pero su resultado no está a la altura de las intenciones. En cualquier caso, su riesgo merece todo mi aplauso y mi respeto. Me gusta que se la hayan jugado. Su osadía es de gritar altamente: ¡Bravoooo!!!!

“Pillion” (Dir: Harry Lighton):

Si “¡La novia!” es arriesgada, no te cuento “Pillion”: una comedia romántica, explícitamente sexual, sobre una relación homosexual de sumisión. La diferencia es que aquí todo funciona. Me encanta. Lo había leído en todos lados desde su estreno en Cannes, pero quería comprobarlo por mí mismo. En papel, sonaba extraño. Todo lo que había escuchado sobre ella es verdad. Me río, entristezco y emociono, con la historia de estos dos hombres que el azar unirá y que comenzarán una relación sexual de dominación, que se pondrá patas abajo cuando el amor entre en la ecuación pasional.

Una película tan arriesgada, por su temática y por su explicitud sexual, con escenas de bondage grupales sin filtros, como bonita y tierna. Y qué habla de sexo, por supuesto, de las diferentes y respetables maneras de vivir la sexualidad, pero también de amor, mucho, … Al final el quiz de todo. Amar y ser amado. La historia de nuestros dos personajes es tan original y diferente, como increíble, y sus dos actores, Harry Melling y Alexander Skarsgard, fantásticos, son de lo más entregados, nunca mejor dicho, como sobresalientes. Todo mi aplauso a ambos, por haber puesto toda la carne y el alma en el asador.

Me encanta, además, que, a pesar de lo extremo de su temática, respira el tono de comedia amable británica, tan llena de sentido del humor como de emociones, que a mí tanto me llena.  

Sin duda, de lo mejor del año. Una película fuerte, mucho, diferente, más, pero llena de inteligencia, sensibilidad y verdad. También de riesgo. ¡Tela!!! Si se acercan a ella sin prejuicios, la disfrutarán. Ahora, estén avisado, que la cosa va del corazón, pero también, muchísimo, del cuerpo, directo, a bocajarro. Ya me dirán si se atreven a verla, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”.

Y, ya saben, se dejen dominar, o no… sean felices, que eso es lo importante.

Un comentario sobre “¿Someterse o no someterse? Esa es la cuestión.

  1. Hola Felipe.

    Me gustó mucho «¡La novia!». Entiendo lo que comentas respecto a que es un cocktail un tanto caótico pero me resultó muy disfrutable. No me convenció tanto la actuación de Penélope Cruz, un tanto plana, pero reconozco que no está entre mia actrices preferidas.

    Respecto a «Pillion», recordarás que te la recomendé cuando la vi en la SEMINCI, con la sorpresa añadida de que Alexander Skasgard fue quien la presentó. Es un film divertido, emocionante, arriesgado, directo, potente… Una estupenda pelicula. Y Harry Melling ganó, muy merecidamente, la «Espiga de Oro a la Mejor Interpretación Masculina».

    Un saludo.

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