El amor y “Cumbres Borrascosas”.

            Celebro el día de San Valentín, como no puede ser de otra manera en mi caso, en una sala de cine, con una película de amor, tampoco podía ser de otra manera, a la que le seguirá una romántica cena con un romántico y apasionado debate cinéfilo, con un … Noche de cine y pasión. Ahí lo dejo.  Quién da más. ¡Qué mejor plan!!! Elegimos para ello, mi media naranja y yo, la que venden como una historia de amor romántica de esas que nunca se olvidan, épica, sin igual, de las que traspasan fronteras, o, lo que es lo mismo, la nueva versión del clásico de la literatura de Emily Brontë, “Cumbres Borrascosas”.

            Aclaro dos cosas antes de empezar con la faena de desgranar mis impresiones sobre lo que sentí en aquella abarrotada sala de cine:

Uno, no me he leído la novela, con lo que en las siguientes líneas no podré decir ni una palabra sobre qué me parece cómo adaptación cinematográfica del texto, ciñéndome exclusivamente a lo que veo en la sala de cine.

Dos, más que por el enorme marketing de la cinta, voy atraído por ver qué ha hecho con la mencionada novela su directora, Emerall Fenell, aclamada creadora cuyas dos anteriores obras admiro por su riesgo y provocación, aunque no me acaben de convencer del todo ninguna de ellas. Me refiero a las interesantes, pero, personalmente, imperfectas “Una joven prometedora” y “Saltburn”.

Voy, por eso, y por sus dos atractivos y talentosos actores, los fantásticos y muy guapos, Margot Robbie y Jacob Elordi, dos intérpretes impecables que gozan de mi devoción.

            Salgo de dudas. Esto es lo que me parece.

“Cumbres Borrascosas” / “Wuthering Heights”. (Dir: Emerald Fennell):

Empiezo diciendo que encuentro la adaptación cinematográfica de Emerald Fennell de “Cumbres Borrascosas” excesiva, barroca, exagerada, hiperbólica, amanerada, abigarrada, extrema, desacerbada, … pero, a su vez, muy valiente y decidida en esa intención de hacer una versión pop, novedosa, diferente, arriesgada y muy del siglo XXI, de un clásico de la literatura como es el que nos atañe. No soy un fan absoluto, como los hay en cantidad, de su resultado. Tampoco un detractor, que también los abundan, de lo conseguido. Me encuentro en un medio camino, ya que su metraje me provoca sensaciones encontradas.

Por un lado, me dejo llevar y me atrapa la historia de amor imposible de sus dos protagonistas.  Quiero saber de su destino. Y me dejo hipnotizar por su desbocada pasión y por sus exacerbados sentimientos. Algunos dicen que lo que se muestra en pantalla es un amor de esos que hacen historia. Otros, que refleja un amor tóxico. No sé muy bien. Yo, personalmente, creo que asistimos a un claro ejemplo de amor obsesivo, por encima de toda lógica y razón, incontrolado, y tan salvaje, desmesurado y bravo, como un auténtico pura sangre. En ese sentido me interesa la historia de estos dos irracionales amantes atrapados por un amor extremo del que serán siempre enfermos. Del que no podrán desprenderse. Del que estarán siempre atrapados. También me subyuga visualmente. Cada plano está pensado, medido, estudiado. Su fotografía, su anacrónica música, su mimada e híper trabajada planificación, … Su directora crea cada fotograma como si fuera una obra de arte y se nota. No sólo hay cuidado estético, necesidad de belleza, sino meticulosa simbología en cada una de sus imágenes. No sólo se nota, se disfruta. Como disfruto de sus dos entregados y fantásticos actores, tan atractivos como brillantes interpretativamente, a los que es imposible dejar de mirar y seguir en su apasionante y tortuosa historia. También me gusta su sentido del riesgo, me refiero al de su directora. Su valentía en aquello de hacer algo nada acomodado y clásico. Así como esa búsqueda de grandiosidad en forma y fondo que me recuerda a clásicos con ansias de monumentalidad y eternidad del tipo de “Lo que el viento se llevó”.

Pero igual que digo eso, he de ser honesto y afirmar que la encuentro una tanto alargada, exagerada, reiterativa y un tanto artificiosa. También kitsch, relamida y almibarada. Un tanto excesiva, rococó, al límite, forzada, exagerada, poco sutil y delicada. Sus dos primeros tercios me convencen, el tercio final me resulta un tanto repetitivo, empachoso e incluso grotesco, en esa necesidad de provocar y hacer algo distinto continuamente. Me baja un poco el “hype” de lo que estaba viendo. No me convence del todo. No me remata. No me hace bramar en su manierista final. En su cierre. Algo se me escapa.

Resumiendo, ni una obra magna ni una pieza de lo más fallida. Valiente, sí, también artificiosa. Original, mucho, también desmedida, un tanto rebuscada. Disfrutable, muy, redonda, para nada. Una obra imperfecta, con sus luces y sombras, con sus claros y oscuros, con sus aciertos y sus errores, con sus victorias y sus derrotas. Con sus cosas buenas y malas.

Eso, y el amor, ay, el amor, esa fascinante cosa, …. Pero de eso os hablo otro día porque … eso es otra historia.

Amen. Por encima de todo. eso y vayan al cine. Se os ama incondicional y apasionadamente, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”, como Margot a Jacob, como Cathy a Heathcliff, …y como yo a mi esposa. LOVE YOU!!!

Deja un comentario