Mario Casas y la necesidad de ser uno mismo.

            Puse el foco en lo buen intérprete que era Mario Casas en “No matarás”. Desde mi primer visionado le vaticiné el Goya a mejor actor de ese año y así fue. Desde entonces mi opinión sobre su labor actoral, antes la verdad es que no lo tenía muy en mi radar, cambió y vi que su potencial interpretativo era enorme. Me lo vuelve a ratificar en este su nuevo proyecto, la preciosa y dura “Muy lejos”, un drama intimista donde se mete en la piel de un hombre huyendo de la identidad que ha construido en el entorno en el que vive y que no se corresponde con quien es en realidad, teniendo que alejarse de los suyos para crear ese su verdadero YO o, al menos, intentar acercarse a él.

            Esto es lo que me parece la muy recomendable “Muy lejos”

“Muy lejos” (Dir: Gerard Oms).

“Muy lejos” habla de la necesidad de ser uno mismo. De ser esa persona que uno quiere ser y no puede, básicamente porque no se puede mostrar abiertamente ante los seres queridos y que le rodean, por miedos o prejuicios, por presión social e identitaria. Lo hace a través de la figura de un joven que aprovechará un viaje con los suyos para asistir a una final futbolística para quedarse en ese país y empezar a intentar construir esa persona que no ha podido ser y que quiere ser. Un viaje hacia adelante, una huida, para poder deshacerse de esa mochila personal que es su pasado y que le está asfixiando en vida. Una película muy personal, inspirada en hechos reales y que se basa en la propia experiencia semi-biográfica del director quien, cuando siendo joven, tuvo que irse a centro Europa para poder asumir su verdadero yo.

Una interesantísima historia que habla de identidades, de reconciliarse consigo mismo, de redefinirse personalmente y de masculinidad tóxica, esa que está absolutamente arraigada de manera muy definitiva en la sociedad en que vivimos y que hace que sea muy difícil salirse de la imagen heteronormativa que se ha elegido como la única posible, sobre todo para todos aquellos hombres que encajan en otras realidades masculinas y no la socialmente aceptada.

Y lo hace de una manera delicada, sensible, bonita y triste, dura pero esperanzadora, gracias a una interesantísima trama llena de mucha verdad, algo conseguido básicamente porque el director ha creado un guion en el que sabe muy bien de lo que habla, su propia experiencia personal, y porque Mario Casas se marca una actuación sobresaliente como ese hombre estancado en dos realidades, la que le ha tocado vivir y la que quiere vivir. Lo borda. Uno siente esa zozobra, esa angustia, ese agobio vital, que no le permite avanzar y que le impide vivir su condición personal de una manera libre por el miedo a lo que pensarán los que le rodean. Su trabajo corporal y emocional es de premio.

Una película sencilla en realización, pero llena de fondo y miga, preciosa en contenido y forma, y que, a mí, personalmente, me encantó.  Más cuando habla de ese tema tan necesario que es la de perdonarse a uno mismo, la de dejarse ser, la de darse cancha, la de quererse, aceptarse, fluir y dejar que nadie ni nada te diga cómo y quién tienes que ser. Algo aplicable a mil facetas de la vida y que aquí está maravillosamente contado.

Muy bien Mario Casas y muy bien “Muy lejos”. Muy recomendable.

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