De Italia a Japón. Tardes de cine internacionales.

Lo bueno que tiene el cine es que pasas de una cinematografía a otra de un plumazo. Como si de la gastronomía de una gran ciudad se tratara, puedes viajar de España a EE. UU., de China a Francia, de Argentina a Laponia, de Marruecos a Jamaica, de Australia a Sudáfrica, de Holanda a Nueva Zelanda, … sin darte cuenta, pudiendo vivir desde la butaca, como en un restaurante lo haces a través de los platos, la naturaleza de la cultura o país de la película de la que compras la entrada.

Así de fácil. Sin darte cuentas, dejas Kenia para pasar a Alemania, Noruega para irte a Eslovaquia, Brasil para “volar” a Tailandia, Vietnam para acercarte a México, de ahí a Canadá o a la mismísima Guatemala… Todo a simple golpe de ticket, de boleto, de entrada. Yo esta semana, en una interesante y multicultural tarde de cine, paso de Italia a Japón, en menos de lo que dura una mirada. Esto es lo que siento tras el visionado de las dos películas que veo. Vamos con ellas.

“Siempre nos quedará mañana” / “C´è ancora domani” (Dir: Paola Cortellesi):

Ha sido el fenómeno del año en Italia, acercando a la taquilla a más de 5 millones de espectadores. Por eso quiero despejar también yo la duda de por qué el fenómeno, por qué tal éxito de taquilla y masas. Una vez vista la película lo entiendo, ya que “Siempre nos quedará mañana” es una original y bonita cinta en blanco negro, de tono tragicómico, que habla de la difícil situación de la mujer en la Italia de los años 40-50, de una manera muy personal y valiosa, siendo todo un sentido y emotivo homenaje a todas aquellas mujeres que no tenían mucho que decir en una sociedad machista y absolutamente patriarcal que las anulaba y sometía completamente.

Cuenta la historia de Delia, esposa maltratada por su esposo Ivano, que trata de sacar adelante a sus tres hijos, mientras cuida a la vez de su suegro. Para ello no sólo se dejará la piel en el hogar, siendo el eje que equilibra todo, sino que realizará múltiples tareas fuera de casa, con el fin de buscar una vida mejor.

Aunque la historia se ha contado más veces, la manera de hacerlo, es tan original y fresca, que el resultado engancha y convence. Empatizas desde el momento uno con esta ama de casa que merece una vida mejor y visionas todo el metraje con el fin de saber qué es lo que le deparará, deseando, por supuesto, que sea algo bueno.

Divertida, emotiva, original, fresca, entretenida y bonita, así es “Siempre nos quedará mañana”, una cinta que se beneficia de su novedosa propuesta (que mezcla el blanco y negro con la actual canción italiana, así como danza contemporánea, por poner algún ejemplo), su fantástico reparto, con una fabulosa Paola Corterelli, la directora de esta ópera prima, como omnipresente, bella y rotunda,  protagonista, y su esencia trágica-cómica, que te hace pasar de la risa al desaliento en un plis-plas, amén de  ese toque tan de su cinematografía de origen que te hace conectar con el mejor neo-realismo italiano. Esos son sus puntos fuertes y funcionan, vaya si funcionan.

Yo la disfruté mucho. Sigo la historia de Delia con pasión y compasión. Me río en algunos momentos (ese velatorio, muy divertido, por ejemplo), me enfado en otros (pero ¿Cómo podía ocurrir esto?, … bueno, y, ¿Cómo puede seguir ocurriendo esto?).

Seguro que vosotros, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”, también la disfrutaréis. Animaros y uniros a todo ese gran grupo de italianos y españoles que la están viendo. Su calidad y frescura bien vale una entrada.

“El mal no existe” / “Evil doesn´t exist” (Dir: Ryûsuke Hamaguchi):

A “El mal no existe” acudo porque me encantó la anterior película de su director, “Drive my car”, y porque ganó el León de Plata en el último festival de Venecia. Eso y porque los comentarios que ha generado, así cono las criticas recibidas son muy buenas.

No me gusta tanto. Reconozco su interés, al tratar del equilibrio que ha de existir entre naturaleza y urbanidad, entre lo salvaje y la civilización, entre desarrollo y ecología, entre progreso y tradición, pero no acabo de conectar del todo con este cuento metafórico en torno a la construcción de un “glamping”, o camping de lujo, en una zona rural / natural donde agua y ciervos son de gran importancia. Asistiremos al choque frontal entre los recién llegados, esos urbanitas que vienen con su embaucadora y siniestra propuesta, y los tradicionales y conservadores habitantes de la zona, reacios a que el capitalismo sin escrúpulos arrolle con su preservada, cuidada y bella,  zona.

Y reconozco que la historia tiene su interés y que tiene misterio y cierta magia, pero su ritmo lento, la reiteración de la temática, las alargadas y un tanto eternas escenas,  y un final metafórico que me deja embobado y que mi limitada mente no acaba de entender, hacen que no conecte del todo con la propuesta. Pero esto ese personal, insisto. Para mucho es sobresaliente, cine magno, a mí me genera cierto interés por la temática, nada más.

Pero, decidan ustedes mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”, que eso es lo interesante de las películas, tener uno mismo su propia opinión sobre ellas. Yo, mientras, seguiré viendo cine, mucho, de cuantas más nacionalidades mejor. Básicamente porque me permite viajar a mil sitios, conocer mil y una culturas, y, por supuesto, enriquecer mi alma. ¡Hasta la próxima, pues!!

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