El encanto de Robert y otros asuntos

Hay actores y actrices que no necesitan ponerse mallas y zambullirse en un “barullo pirotécnico” de efectos especiales para sorprender o enamorar al público. No necesitan ponerse prótesis para ganar un Óscar, ni someterse a “masoquistas” métodos interpretativos que les dejen sin aliento para que nosotros, los espectadores, nos fijemos en ellos. Son actores que no es que sean mejores o peores que los demás, para nada, pero tienen un algo, un “aquel”, un “toque” especial, que hace que les diferencie del resto. Llamémosle fotogenia, “charme”, encanto o simplemente elegancia o belleza, lo que sea, pero el caso es que tienen un “punch”, como dirían los ingleses, añadido, como una especie de aurea, una luz especial que los distinguen del resto de mortales. Si hace poco lo comentaba de una actriz, Julia Roberts, que aparte de sus grandes cualidades interpretativas tiene un “extra” que hace que su presencia llene toda una pantalla, ahora lo hago de otro grande, Robert, el Redford, por supuesto, quien me ha demostrado en la última cinta que ha protagonizado que su encanto sigue intacto y que sigue tan adorable y atractivo como en su juventud a pesar de su octogenaria edad. Vamos con el gran actor americano y su última gran película: “The old man and the gun”.

 

“The old man and the gun”. (Dir: David Lowery):

“The old man and the gun” es varias películas en una y empiezo diciendo que “compro”, como se suele decir ahora, todas y cada una de ellas. Es por un lado una entretenida película de atracos, basada en un caso real, el del especialista en hurtos y fugas Forrest Tucker (pasó toda su vida robando y escapándose de todo tipo de prisiones; llegó incluso a fugarse de la famosa prisión de San Quintín a los 70 años), un famoso ladrón casi ya retirado, por la edad, intentando dar el último golpe y sortear a los policías que le pisan los talones. Es también una historia de amor, la que mantendrá con una mujer de edad avanzada, a la que acaba de conocer, y por la que empieza a sentir algo más que un simple “tonteo”. Es todo un homenaje al actor americano antes mencionado, al que la película le dedica prácticamente cada uno de los planos. Es una cuidada cinta de cine americano independiente al más puro estilo “Sundance” (festival del que es, como sabréis, director el propio actor protagonista de la cinta) que nos vuelve a demostrar el buen hacer de su director David Lowery (del que yo os recomiendo sus anteriores trabajos “Ain´t them bodies saints” y, sobre todo, “A ghost story”). Pero también es toda una clase de interpretación, la que nos dan sus dos protagonistas (fantásticos tanto “el Redford” como su partenaire, Sissy Spacek). Pero, sobre todo, es un canto a la vida y a disfrutar de ella, lo cual nos es mostrado a través de la actitud de ese encantador y elegante atracador de bancos que nunca dejará de asaltar un nuevo motín sin perder su sonrisa. Un “outsider”, o fuera de la ley, que nos enseñará que él no roba para poder vivir sino porque es simplemente su vida, y que nos muestra que, para todo, da igual la faceta a la que dediquemos nuestro tiempo, lo más importante es la actitud.

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            En definitiva, una gran y bonita película, sencilla, delicada, nostálgica, acompañada por una gran banda sonora compuesta en “slow tempo”, a base de temas de jazz y pop independiente, con una fantástica y cuidada fotografía retro, con una gran historia, gran guion y grandes diálogos, y con un redondo personaje interpretado por un enorme actor que, a pesar de su edad y sus arrugas, sigue brillando con luz propia y sigue llenando cada minuto de la cinta con su atractivo y elegancia. Una buena dosis de Robert Redford y, ante todo, de gran cine. En definitiva, cine de calidad: una buena y bella película muy recomendable para todos. No se la pierdan.

 

“Aquaman”. (Dir: James Wan):

Y he podido ver al fin, con mucho retraso, la nueva cinta del Universo DC (del que yo hasta ahora solo he disfrutado su trilogía de “El caballero oscuro” y “Wonder Woman”; soy más, como quien dice, de MARVEL) la cual se me antoja como un perfecto contrapunto a la cinta anterior desde el momento en que todo lo elegante que encuentro a aquella, lo tiene ésta de hortera. Me explico. Me entretuvo “Aquaman” y en ese sentido no puedo decir que no me gustara esta historia basada en un súper héroe líder de los fondos marinos. Creo, en ese sentido, que hay una gran historia, buenos personajes, todo un interesante mundo de seres marinos basados en la mitología acuática, buenas escenas de acción (no olvidemos que es una peli de súper héroes) y unos buenos actores dando vida a nuestros personajes. Me gusta también este nuevo héroe, “Aquaman”, creo que tiene garra y poderío. Pero si me gusta el fondo (no del mar sino de la cinta) no me gusta nada la forma. La película me resulta fea, hortera, de un diseño rozando lo “kitsch”. Me siento como se me hubieran introducido, tras haber consumido previamente alguna sustancia psicotrópica, en la sección de hogar de un mega chino en el que todo son dorados y brillos. Es como si el universo marino se hubiera dado una vuelta antes por una “Almodovariana” fiesta organizada por “Pepi, Lucy y Bom” y demás cuadrilla (sus otras chicas del montón, por ejemplo) en plena movida madrileña. En fin, que me espantan los trajes, las pelucas, los peces dorados, la ausencia del concepto de mate y sobriedad (hala brillos y más brillos…). Ver a Nicole Kidman y a Willem Dafoe (dos grandes que, encima, mantienen muy bien el tipo) vestidos con no sé qué trajes marinos enmallados (ella a medio camino de una amazona y él de un caballito de mar) me sacan, previo sonrojo, absolutamente de la película.

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            En fin, un digno entretenimiento, en el que no lo vas a pasar mal, pero enmarañado por un evitable “horror vacui”, que me hizo salir soñando con el más apacible de los minimalismos. ¡Qué bien les hubiera venido que Marie Kondo se hubiera dado una vuelta por los estudios!!! Otro gallo les hubiera cantado. Más mito marino y menos barroco mundo subacuático, peluca “carnavalesca” y pescado chillón. No lo olviden, miembros de DC, siempre “menos es más”, al menos para el que suscribe estas líneas.

 

Post-Goya:

Y si desde este blog hice un previo a los Goya, rápidamente, comentaré mi “post-opinión” a los mismos. Y en ese sentido lanzo las siguientes opiniones:

  • Ganadores:

– Muy de acuerdo con los ganadores. Es verdad que yo era más partidario (sin haber visto “Entre dos aguas”) de que ganara “El reino” como mejor película. Pero nada que objetar con el premio final a “Campeones”. Yo siempre he sido muy defensor de la cinta, la cual he visto dos veces en sala, y en la cual me he emocionado y tronchado en ambas ocasiones. Creo que es muy necesario el cine diferente y de autor, potente y arriesgado, pero también el que te llega al corazón y te deja noqueado, a pesar de su sencillez y su mayor convencionalidad, desde el primer fotograma.

 

  • Lo mejor de la gala:

o   La versión de “Los Chunguitos” de Rosalía (sin palabras).

o   El largo pero emotivo discurso de Jesús Vidal como ganador del premio al actor revelación. Una vez más queda demostrado que lo más importante no es la duración de los agradecimientos sino la calidad de los mimos.

o   Los presentadores. Muy fan del matrimonio Buenafuente. No estuvieron de Sobresaliente, sí en algunos momentos, pero sí de Notable alto. ¡Qué bueno es no tomarse tan en serio a uno mismo!!!! Mi absoluto aplauso para ellos.

o   Ciertos momentos fantásticos: Berto y Broncano colgados, literalmente, por los huevos; el chiste de Maxim Huertas entregando el premio al corto porque le gustan las cosas “breves”; la voz y la naturalidad de Amaia.

o   Una gala menos politizada y donde reinó más el cine y el humor.

 

  • Lo peor de la gala:

o   Algunos discursos. Que la gente mande un e-mail agradeciendo a la productora tal o al distribuidor “Pascual”. Eso no le interesa a nadie. Hablen desde el corazón. Naturalidad y desparpajo al poder.

o   Los sobres “siliconados, acorazados”. Desde el punto de vista estético y de “tempo” de la gala un auténtico horror.

o   El número musical charanga-tuna-danza contemporánea, o una especie de “mal sueño en una rave”, que solo se arregló cuando Buenafuente y “señora” salieron a hacer el “tontuno” y dieron un poco de, desde su absurdo, coherencia al infernal número musical.

 

  • Conclusión como cinéfilo:

o   Solo una y muy simple: Ganas de más. ¡Hasta pronto, seguidores!!!!!

 

 

 

Un comentario sobre “El encanto de Robert y otros asuntos

  1. Qué mal suena eso de ‘voy a ver la última de Redford’
    Aunque suena a tributo, tampoco sé si de uno de los más grandes creérmelo
    Pues había oído malas críticas de ella, pero con tus comentarios, quizá le daremos una oportunidad 🙂

    Del superhéroe acuatico, pues ya sabemos lo que vamos a ver, nada nuevo, pero entretenido.

    De los Goya, me alegro que disfrutaras! Ahora a por los Oscars!
    Estás onfire crack!

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