¡Oh, no!!! Se acabaron las vacaciones. Ese pletórico periodo del año en el que uno se olvida de todo. Deja atrás estreses, rutinas y obligaciones y se entrega al privilegiado estado del no hacer nada. “Il dolce far niente”. O, mejor, de hacer lo que a uno le place, le viene en gana… bueno, o le dejan, pues a veces la yincana familiar-amistosa y de festejos es más ajetreada que el propio día a día.
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