“La zona de interés” y su interesantísima propuesta.

            Me sigue alucinando la capacidad que tiene el cine, y el arte en general en su sentido más amplio, de emocionar, refiriéndome con este término a la competencia que tiene éste para generar diferentes emociones. El rango de registros emocionales que uno puede sentir durante el visionado de una película es enorme y va desde la alegría, a la tristeza, pasando por la nostalgia, la rabia, la conmoción, la felicidad, la pena, el miedo, enfado, sorpresa, culpa, seguridad, asco, … y, todo lo contrario

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