Adiós, verano, adiós (I). El lado negativo:

Se acabó lo que se daba. Se finiquitó lo bueno. A volver a la rutina se ha dicho. A cambiar los bañadores, sandalias y camisetas sueltas, por ajustados vaqueros, zapatos “daña juanetes” y camisas, en el momento de compra de su talla correspondiente, ahora con los botones a estallar y a punto de salir volando y matar a alguien con su gran potencia propulsora.

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