Nada como una fiesta para celebrar algo o a alguien que ames. Sea tu pueblo, un familiar o aquel amigo entre los amigos. A echar el resto por lo que se celebra. A darlo todo. A disfrutar a lo loco. A lanzarse en cuerpo y alma. Al lío de lleno. De cabeza, sin miedo, sin frenada. Pues eso es lo que hago en la pasada Fiesta del cine. Entregarme a lo que más me gusta. Disfrutar de lo que más me llama. De lo que más me apasiona y me encanta. Si es la fiesta del cine, ahí voy yo de cabeza, para ser partícipe de esa semana grande del séptimo arte, del fotograma, de eso que a mí me hace vibrar el cuerpo y el alma.
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