Tras el subidón de “Romería”, vuelvo al cine con una cartelera en la que no veo mucho por lo que decidirme, a la espera de grandes estrenos de septiembre, como lo nuevo de Amenábar, de Kogonada o de P.T. Anderson. Así que me decanto por dos comedias que no tienen mala pinta. Una, “Locamente”, el fenómeno de taquilla del año en Italia, la nueva comedia del creador de “Perfectos desconocidos”, la otra, una cinta basada en la alucinante historia real que adapta el libro “The Penguin Lessons”. No son la octava maravilla, pero paso una tarde de risas la mar de agradable.

“Locamente” / “Follemente”. (Dir: Paolo Genovese):
Se vendía como el último fenómeno taquillero de Italia. Había leído algún comentario positivo en internet. Pero la verdad es que sabía poco más o nada. Me divierto un montón con esta comedia que muestra el primer encuentro de una pareja, en ese día lleno de inseguridades, deseos y miedos, en el que ambos, él y ella, no quieren meter la pata, al estar ilusionados con empezar una nueva aventura amorosa.
¿Qué hace original y diferente a esta historia? Que las diferentes situaciones que vivirán nuestros dos protagonistas serán comentadas por cuatro actores y cuatro actrices que representan, respectivamente, las diferentes personalidades de nuestros dos personajes principales, en un concepto que recuerda mucho al “Inside Out” de Pixar y a ciertas películas de Woody Allen, así como a un coro griego representando las diferentes emociones por ñas que puede transitar un mismo ser humano.
El resultado: muy divertido y original. Situaciones jocosas que generan los primeros encuentros amorosos, diálogos con chicha en torno al “toma y daca” del amor (y del sexo) y dos actores tan atractivos como solventes, a los que los acompañan otros ocho magníficos intérpretes italianos que se erigen como un perfecto complemento.
Yo me reí un montón. También el resto de la bastante llena sala. No es la panacea, pero sí un buen ejemplo de entretenida comedia.

“Lo que aprendí de mi pingüino” / «The penguin lessons». (Dir: Peter Cattaneo):
A “Lo que me enseñó mi pingüino” voy porque me atrajo la trama al visionar su tráiler. Y eso es lo que más me gusta. La historia, basada en un caso real, la de un profesor inglés que, en pleno golpe de Estado del 76 en Argentina, encontrará en un viaje a Uruguay un pingüino del que, por diferentes motivos, no se podrá separar. Una historia que es, insisto, real y de lo más alucinante. Y te llega, ya que, gracias al animal, el profesor cambiará su huraña y un tanto negativa manera de ser y estar en la vida. Es una cinta de esas que te llegan al corazón y de las que es imposible no sentirse atraído del todo.
Eso sí, la película no me convence. Su manera de trasladar una sinopsis tan jugosa a la pantalla me resulta un tanto anodina y acartonada. Un poco artificiosa y descafeinada. La mezcla de idiomas no acaba de funcionar. Tampoco su descompensado reparto plural. Todo parece un poco de cartón piedra. Una pena, porque la historia daba para tan enorme película. Me entretiene y flipo con la historia. Poco más.
Pues lo dicho, a la espera de Amenábar y su visión de Cervantes, poco más que contar. Se os quiere, mis «hoymevoyalcinemaniacos».
