Coppola y su “Megalópolis”.(+Claquetómetro)

            Tenía muchas ganas de ver la “Megalópolis” de Coppola. Mucha curiosidad. Desde el mismísimo momento en que se anunció el proyecto. Desde que el propio Francis dejó claro que la iba a levantar él solo, con su propio dinero, ya que ninguna productora se iba a atrever a financiarla… Eso a pesar de que su presupuesto iba a ser de más de 100 millones de dólares. Para este genio que nos ha regalado obras cumbre del séptimo arte, del calibre de la saga de “El Padrino” o “Apocalypsis Now”, entre otras, eso no iba a ser un impedimento. Estaba dispuesto a poner cada penique de su bolsillo y sacar adelante la que siempre había sido su obra soñada. De lanzarse a los designios del apasionado creador y levantar su criatura amada pasara lo que pasara. Lucharía contra viento y marea para ver su gran obra soñada hecho realidad.

            Y vaya que la hizo. Y la estrenó. En “Cannes”, nada más y nada menos… Y ahí mi interés aumentó, al ver que las críticas eran tan dispares. Al leer sobre el revuelo generado. Algunos la calificaban de obra maestra, de cinta visionaria e inclasificable donde las haya. De la maravillosa creación de un genio loco, inclasificable, extrema, extraña. Otros de bazofia absoluta. Del sinsentido extremo, de la nada. Del delirio absoluto, del caos cinematográfico, del vacío artístico.

            Ante tal disparidad, mi curiosidad, como he dicho, aumenta, y decido mejor sacar mis propias conclusiones y ahí me encauzo, valiente, al cine, para tener mi propio veredicto. Y aquí lo tenéis, queridos “hoymevoylacinemaniacos”. Vamos con ella.

“Megalópolis” (Dir: Francis Ford Coppola):

            Con “Megalópolis” esperaba que me pasara como con “Babylon”, la en aquel entonces muy esperada nueva cinta de Damien Chazelle tras su exitosa y maravillosa «La la Land», y que no fue nada bien recibida por la crítica ni el público, y que, para muchos, como un servidor, es toda una obra de arte, una “masterpiece”. Pues no, nada. No me ocurre nada de eso. De hecho “Megalópolis” me parece un total despropósito de principio a fin. Ni narrativamente (el guion no tiene ni pies ni cabeza), ni visualmente (absolutamente Kitsch y demodé), ni interpretativamente (cada actor actúa desde un registro diferente). Nada me gusta de este “tutti frutti” cinematográfico, de este collage de ideas e influencias. No entro en ningún momento en la película. Ni siquiera tomándomela con sentido del humor, para poder echarme unas risas. La solemnidad en la sala es casi religiosa y más tratándose de un tótem como es Mr. Coppola. Así que observo con seriedad rigurosa cada fotograma de la pantalla.

            Lo intento, pero no me subo al tren en ningún instante. Miro la pantalla entre el estupor y el sonrojo intentando entender algo de lo que veo, ya no tanto en el sentido literal, la película se sigue perfectamente, sino tratando de intentar qué me trata de contar el amigo Francis. No sé exactamente de qué va. Sé que habla de la creación de una nueva Roma y de un arquitecto visionario que quiere desarrollar la ciudad definitiva con un material innovador que lo revolucionará todo. Esto entre crisis de poder, luchas de clase, sexo e historias de amor, y con la familia y la pareja como elementos de salvación ante el caos.

            Flipo. Alucino. No acabo de saber muy bien lo que veo. No se me hace larga, porque cada escena es un “más difícil todavía” en cuestión de incredulidad y la historia es, descabellada, pero amena. Pero no le encuentro el aquel. Ojalá me hubiera pasado. Salgo de cine arrollado por tanto desenfoque y desatino. Por tanta mezcla de géneros y de desafortunadas ideas. Definitivamente no es mi película. Dicen que será valorada con el tiempo. No se si me pillarán en un segundo visionado. Créanme que he tenido para rato.

            Dicho, esto, aplaudo la osadía de su director. Sus ganas de hacer lo que le da la gana, por no decirlo de una manera más rústica y basta. Su empeño en sacar adelante en aquello en lo que sólo él cree. Sus fuerzas, a pesar de su edad, para no detenerse, para no parar, para no rendirse y seguir disfrutando de eso que él más ama, el cine. Ole tú, Francis Ford Coppola y ole tu osadía. Ojalá sigas creando, aunque sean marcianadas del calibre de esta, porque eso seguirá demostrando que en la vida, todo, es una cuestión de actitud, de ganas.

CLAQUETÓMETRO SEMANAL:

            Y sin más, el “claquetómetro” semanal, previo estrenos del viernes. Espero que os sea útil. Un saludo y hasta la semana que viene, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”.

4 comentarios sobre “Coppola y su “Megalópolis”.(+Claquetómetro)

  1. Ya teníamos ganas de oír tu opinión sobre ella.

    Es curioso, el arte o los artistas, no dejan indiferente a nadie. Eso sí, no acabo de entender tanto extremismo en las opiniones. Coincido en decir OLE a Coppola por hacer lo que le gusta!

    Es lo que hemos hablado alguna vez, de las ‘catas a ciegas’, quizá si no sabes que la peli es de «un grande» las opiniones varíen, no sé.

    Meses de transición estamos viendo, esperemos que pronto comiencen los estrenos fin de año…

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    1. Querido Benja.
      Eso es lo que tiene el cine y en general el arte. Que a cada uno le produce una cosa diferente. Megalópolis a mi me parece marciana, sin embargo, hay gente que la califica de obra magna. Lo que sí te puedo asegurar es que da para uno y mil debates.
      Ganas de café contigo y de hablar de todas estas cosas.
      Un abrazo enorme.

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  2. Es una pena. La película está basada en las «traiciones de Catilina», un cónsul romano múltiples veces acusado de crímenes y populismo aunque siempre resultaba exonerado. La verdad es que es una transposicion muy difícil de una historia de Antes de Cristo al futurismo. Coppola vendió una empresa de vinos para poder financiarla. Aparentemente a los 85 años ya no le tocará ver su gloria. En el ínter Francis perdió a su esposa Eleanor que también filmó una preciosa película París puede esperar

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    1. Sí. Una pena. Se ve que hay toda una idea. Que hay muchas ideas interesantísimas. Pero para mí no acaba de cuajar.
      Es desmedida y anticuada y le falta foco en todos sus parámetros artísticos.
      Ya me dirás si la ves.
      Un saludo:
      Felipe.

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