La libertad y Nanni Moretti.

Voy al cine a ver la nueva película de Nani Moretti, “El sol del futuro”, cinta que se estrenó con muy buenas críticas en el último festival de Cannes. Tengo clara la elección de mi película de esta semana, no sólo por los buenos comentarios que he leído sobre ella, sino porque hay algo en el cine de su italiano director que me fascina. Y ese algo es el maravilloso hecho de que el propio creador, Nanni Moretti, campa a sus anchas por su película. Él es la película y lo sabe, y deambula por ella como le da la gana. A pesar de su edad madura, se comporta casi como un joven rebelde, cual adolescente a contracorriente de todo, y hace lo que le place en cada uno de los segundos del metraje de sus filmes (al menos en casi todos). Para él no hay normas ni convenciones. No hay cineastas a imitar o largometrajes a los que parecerse. Su cine es personal y único, personal e intransferible. Inimitable y genuino. Lo cual no es ninguna bicoca en estos tiempos de amor por el plagio y lo globalizado. No se vende (ni siquiera a NETFLIX, ¡je!). Hace lo que le sale absolutamente del …  alma, y es algo que se le aplaude, le ennoblece.

De ese modo, sus películas son una curiosa mezcla entre una historia contada al modo tradicional, un diario personal, una sesión de psicoanálisis, un monólogo en el que se rompe la cuarta pared, un tutti frutti de reflexiones en alto y escenas alocadas, un … en fin, indescriptible. Algo que dota de originalidad y frescura a cada una de sus cintas. Y de libertad, de mucha libertad, … lo cual se agradece, y mucho, en una sociedad absolutamente marcada por normas, cánones a seguir, cancelaciones a esquivar y, por supuesto, dólares, siempre los definitorios dólares.

A ese espíritu de rebeldía creativa hay que sumar su mordaz y único sentido del humor, su sincero y apasionado amor por el cine (sus tramas meta cinematográficas, de cine dentro del cine, son absolutamente fantásticas), su perfecto uso de la música (qué maravilla como elige e introduce los temas musicales), amén de sus curiosas tramas y su magnética y fascinante presencia como protagonista de sus filmes.

Dicha esta declaración de intenciones en torno a mi afinidad con el cine del afamado director italiano, voy con lo que me ha parecido “El sol del futuro”.

“El sol del futuro” / “Il sol dell´avvenire” (Dir.: Nani Moretti):

Disfruto de cada uno de los elementos del cine de Nanni Moretti que menciono en el párrafo anterior en esta su nueva cinta, la cual trata sobre un director de cine que intenta lidiar con su vida personal, mientras rueda una película sobre un grupo de miembros del partido comunista italiano, quienes verán sus vidas afectadas cuando tenga lugar la invasión soviética de Hungría, allá por 1956. Sigo viendo en cada minuto de su metraje esa libertad creativa que tanto beneficia a su cine y que hace de cada una de sus películas sea una experiencia única. Me encanta lo bien que maneja ese rompecabezas del cine dentro del cine, reflejo perfecto de lo que es su vida, amén de todo ese repertorio de canciones italianas que introduce con perfección en escenas que devienen en mágicas (¡¡¡ese momento con el “Voglio vederti danzare” de Battiato, por favor!!!). También me alegra comprobar que a pesar de que los años pasan por él no pierde su implicación ni lucha política, hombre de izquierdas convencido, como sigo disfrutando de cada una de sus reflexiones, gags y neurosis, geniales todas, esas que le han convertido en esa especie de “Woody Allen” mediterráneo, más mundano y ruidoso.

Dicho esto, también he de comentar que no encuentro “El sol del futuro” tan redonda como otros han sugerido o escrito. Hay algo deslavazado en su metraje y quizá a su caótico enjambre de ideas le falte, al menos para un servidor, contención y foco. No acabo de entender del todo lo que Nanni me quiere transmitir. Disfruto de cada una de sus secuencias por separado. Hay momentos mágicos. Es más, sublimes (las reuniones de NETFLIX, los números musicales, las confesiones de su mujer al psicoanalista, …). En algunos instantes incluso aplaudiría. Pero me falta algo. LE encuentro un algo de batiburrillo. Para mí la cosa no acaba de rematar. Es un buen Moretti, grande, divertido, fresco, genuino, … pero no el mejor, ese el de mi “Caro Diario”. Aún así, me resulta una cita más que notable y disfrutable, que no sólo me entretiene, sino que me hace pensar en ella. Disfruto de “El sol del futuro”. No me maravilla.

Recomendarla, pues, a los fans del director italiano. También a los asiduos a salas de cine de autor, de VO. A los amantes del fotograma europeo menos convencional y típico. Y a los muy apasionados del séptimo arte, eso siempre, porque nada como disfrutar de una tarde más de cine en la gran pantalla. Aunque la obra no sea del todo perfecta, nada como dejarse acompañar unas horas, no lo olviden, por un buen puñado de fotogramas, mis queridos “hoymevoyalcinemaniacos”.

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