Ya he dejado claro por estos lares que yo no soy muy del LIVE ACTION. Habiendo disfrutado de los originales, tampoco tengo la necesidad de ver lo mismo en carne y hueso. No me suelen aportar mucho, aunque los termine yendo a ver a las salas. Ahora, entiendo perfectamente que el cine, ante todo, es un negocio y que al final hay que hacer caja si queremos seguir disfrutando de más y más proyectos en la gran pantalla. Y si para ello son buenos estas versiones en “acción real”, pues bienvenidas sean. Si se convierten en taquillazos como los que están siendo “Lilo y Stich” y “Cómo entrenar a mi dragón”, que generen muchísimos ingresos a los grandes estudios, que luego les permitirán invertir en proyectos de carácter más independiente y de calidad, no olvidemos que sin los blockbusteres no podremos tener los otros, pues súper bienvenidos sean.
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