¡Oh, la, la! Doble de buen cine francés.

Esta semana empezó Cannes, el festival francés (y mundial) por antonomasia. Durante varios días se proyectarán en el festival de la Croissette, gran parte de las películas que harán nuestras delicias este año en nuestros cines. De dichas proyecciones saldrán algunas de las películas más presentes en la próxima temporada de premios (como ya lo hicieron el año pasado “A hero”, “La peor persona del mundo”, “Compartimento nº6”, “Drive my Car” o “Titane”, entre otros…). Cintas de gran calidad que conseguirán que nuestras ansias cinéfilas sean colmadas y pasemos algunos de nuestros mejores ratos del próximo año en compañía de todos aquellos personajes ideados o moldeados por reconocidos directores e interpretados por igual de reconocidos actores. Pero habrá que esperar a que termine para conocer cuáles son esos los elegidos que provocarán nuestros deleites cinematográficos en futuras tardes en la sala oscura. Deseando estoy de conocerlos. No me pienso perder ninguna.

Mientras tanto, disfruto en nuestra cartelera de un par de obras de buen cine francés, lo cual no es poca cosa. Vamos con ellas.

“Mentes maravillosas”. / “Presque” (Dir. Bernard Campan y Alexandre Jollien):

No iba muy entusiasmado a ver el “último éxito de taquilla francesa de turno”. Pero la falta de estrenos interesantes y cierta curiosidad me llevan a ella. Pensé que iba a ser la típica comedia de gran público francesa. De esas que tiene un tono de lo más amable y lleva a millones de franceses al cine. Y no os engañaré, lo es. Pero salgo mucho más convencido de lo que a priori pensaba. Mis prejuicios no han resultado ser certeros. La peli es más curiosa de lo que yo imaginaba.

“Mentes maravillosas” es una “road-feel Good movie”, osease, «película de carretera para pasarlo bien», de lo más convencional y más que vista con anterioridad, que quede claro. Pero como os digo eso, también afirmo que es una cinta en la que es muy difícil no engancharse a esta pareja de seres solitarios que verán unidas sus vidas en esta bonita película sobre la amistad. Una comedia (dramática) que sigue los pasos de un hombre que trabaja en una funeraria, solitario y gris, quien conocerá, al atropellarlo, a un discapacitado repartidor de verduras, uniendo sus vidas para siempre. El azar hará su magia, provocando que ambos terminen emprendiendo un viaje para entregar un ataúd y su cuerpo, que cambiará sus existencias de por vida.

  Todo ello en una especie de “Intocable”, pero al revés (aquí la lección de vida se la da el que tiene dificultades biológicas), que habla de muchos temas a los que es nada fácil sentirse ajeno (desde la discapacidad, a sacarle jugo a la vida, o al fascinante poder de la filosofía), en una película de autoayuda, llena de buenas intenciones, pero también de sentido del humor y gracia. Una peli que ya hemos mil veces, sí, pero que tiene su aliciente en una simpática trama, en un motivador y certero mensaje y en dos carismáticos personajes, que bordan sus dos más aun carismáticos aún actores.

Bonita, sencilla, correcta, entrañable, divertida, entretenida y, por lo tanto, recomendable. Pocas cosas en la vida como salir con una buena sonrisa del cine.

“Un nuevo mundo”. / “Un autre monde” (Dir. Stéphane Brizé):

Si “Mentes maravillosas” mueve mis emociones, “Un nuevo mundo” me las golpea, gracias a este preciso y conciso relato en torno a un hombre en crisis profesional-personal, que se erige como una perfecta metáfora de demoledor sistema capitalista que hemos creado, en el que el dinero y la productividad siempre estarán por encima de las relaciones laborales y personales. Seca, dura, veraz, sin contemplaciones, asistiremos a la caída de un empresario de éxito, el cual se ve devorado por una situación personal-profesional de la que se ve incapaz de salir y que hace que su mundo se desmorone en un abrir y cerrar de ojos.

Todo a través de un realista drama, rodado de la manera más aséptica, pero efectiva, posible y que destaca por un sintético y muy inteligente guion, donde las elipsis y la elección de momentos dramáticos (apenas una docena de escenas), funciona a las mil maravillas, que engrandecen, una vez más, sus dos actores principales. Sandrine Kiberlain y Vincent Lindon, vuelven a estar soberbios, dotando de veracidad y sentido de la realidad, a este matrimonio perdido en el peor momento de sus vidas.

Toda una sorpresa. Poco había oído de ella, salvo de sus buenas críticas, pero me alegro de mi elección. Salgo conmovido y lleno de rabia tras visionar esta versión de David contra Goliat, en la que no todo sale como en la leyenda, que invita a disfrutar y aprovechar lo que realmente merece la pena en la vida y no, como mandan los cánones de la sociedad, a dejarse llevar por los malditos designios del todo poderoso dinero. El “dólar” es lo que tiene, arrolla con todo. Cuidado con él. Muy recomendable.

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