En español-Spanglish.

Se vuelven a llenar las carteleras de cine español. A las ya comentadas y laureadas, al menos por un servidor, “Maixabel”, “Madres Paralelas”, “El buen patrón”, “Mediterráneo” o “Tres”, se añaden nuevas cintas rodadas en nuestro idioma y en nuestro país. Varios largometrajes de lo más diverso, en género, presupuesto, reparto, etc…, que “asaltan” nuestros cines con el fin de atraer a un público deseoso de escuchar creaciones de nuestra filmografía. Yo, al menos, ya sabéis que soy un defensor a ultranza de nuestro cine, lo hago, y, de esta manera, me nutro de un buen puñado de filmes rodados en nuestra geografía y en nuestro idioma. Bueno, eso, o en spanglish, porque nuestro intento de atraer a un público de lo más variopinto e internacional nos lleva, incluso, a rodar cintas de gran presupuesto y con un reparto de lo más foráneo y multicultural.

Que me enrollo. Así que, sin más, en perfecto castellano os digo: vamos con ellas.

“Way Down” (Dir: Jaume Balagueró):

He de decir que todo lo que se me cuenta en esta cinta, como suele pasar en todas las películas de robos (aunque parece que cuando lo hacen en EE. UU se les nota menos, lo maquillan y rematan mejor), me resulta de lo más inverosímil e increíble. Que el guion podría cuestionarse de principio a fin y que, en ese sentido, no sólo peca de convencional y llena de clichés del género, sino de ser un tanto tramposa y demasiado vista. Dicho está.

Pero, hecha esta salvedad, también os puedo decir que lo paso bomba con los 90 minutos que dura esta especie de “Ocean´s eleven” patrio (que ha funcionado muy bien en taquilla, con lo que no he de ser el único), situado en el Madrid de los días del mundial ganado por nuestra “Roja”, que ha rodado con un elevado presupuesto y un reparto internacional, mezclando el inglés y el español, un poco en spanglish, Jaume Balagueró (el responsable de la muy aplaudida trilogía de  “REC”). La historia de un robo al Banco de España, focalizada en el día de la final del partido de fútbol del Mundial celebrado en Sudáfrica, por parte de una troupe de piratas del Siglo XXI de lo más diverso internacional y lingüísticamente.

El resultado, como digo, una cinta de lo más entretenida, disfrutable y adrenalínica, al más puro estilo de atracos organizados, con una producción de lo más solvente, en la que se ha rodado Madrid de la mejor y más bella manera (en cierto modo, es un homenaje a la ciudad) y con un reparto de lo más carismático y afinado, en el que destaca, por lo que nos toca, los siempre fantásticos Luis Tosar, Emilio Gutiérrez Caba y el absolutamente genial (“the fucking boss! / el p…..uñetero jefe”) José Coronado (desde hoy, una de mis apuestas como nominado a actor secundario).

Muy recomendable, siempre que no se vaya buscando la quintaesencia del séptimo arte, claro. No. Al contrario, cine “palomitero”, para pasar el rato, no pensar mucho, aunque vaya de jeroglíficos y acertijos de ingeniería, y que yo gocé en compañía de toda mi familia. No el mejor cine, sí de lo más ameno y disfrutón.

“Pan de limón con semillas de amapolas” (Dir: Benito Zambrano):

            Si “Way Down” es tramposa, pero de lo más amena y gozosa, “Pan de limón con semillas de amapola” (el rimbombante título va muy con su espíritu) un folletín familiar, al más puro estilo sobremesa, de lo más almibarado y sensiblero, pero que engancha y emociona. Me explico. Con ella me pasa con todo lo que ha hecho Zambrano después de esa maravilla, su primera película, llamada “Solas”, es decir, es cine de lo más irregular e imperfecto, pero del que no me desconecto y encima me toca. Y ya van varias (“Habana Blues”, “La voz dormida”, “Intemperie” y ésta) en la que me ocurre exactamente lo mismo. No me acaban de convencer, pero me trastocan en cuestión de sentimientos y quiero saber siempre qué es lo que pasa a sus personajes.

Para aclararnos, personalmente, “Pan de limón y semillas de amapola”, la historia de dos hermanas que no se hablan desde hace 14 años, pero que deberán de volver a tener que verse las caras por una herencia que les reconciliará con su pasado y les hará replantearse su futuro, falla por todos los lados. Hay problemas de guion (alargado y poco sintético), de reparto (poco afinado en ciertos personajes), de intención (¿De qué nos quiere hablar realmente? Del pan, de la familia, de la enfermedad, de…), de criterio (roza un poco lo teatral y lo ñoño), … Todo tiene un punto artificioso y rozando, no llega, pero casi, lo ridículo. Amén de ser demasiado convencional. Y más parece estar realizada por un director novel que por uno consagrado como es Benito. Una pena.

Pero es verdad que, como siempre, el director extremeño tiene un as bajo la manga, y no es otro que el que la historia acaba enganchando, y, lo que es más importante, emociona. No me aburro ninguno de sus 121 minutos y salgo con los ojos enramados, después del sobresalto emocional al que me someten en el último tramo, poque los temas que saca en el último tercio “tiran a dar y duelen”.

En definitiva, no una gran película, más bien tirando a lo contrario, pero de las que, por la temática, te conmueven.

“Josefina” (Dir: Javier Marco):

            Todo lo contrario que esta ópera prima de Javier Marco. Y no porque ésta no conmueva, que también lo hace, sino porque en este largometraje todo atisbo de barroquismo, manierismo, exageración y sentimentalismo ha sido absolutamente eliminado, fulminado. De hecho, “Josefina”, es una cinta de lo más austera, mínima, parca y sencilla, que se encuentra cómoda en el silencio y el estilo más directo y seco posible. Un drama sobre el encuentro de dos personas, a las que la vida no les ha sonreído especialmente, y que verán como el fortuito azar hará porque intenten vislumbrar una segunda oportunidad en el horizonte.

            Ella, una madre de un joven presidiario, él, un funcionario de prisiones que se hará pasar por padre de una reclusa del centro donde trabaja para, de este modo, poder acercarse a esa misteriosa mujer. Por delante, una historia de sentimientos, de almas heridas, de gente que se merece un mejor mañana, porque ni su ayer ni su hoy han sido nada justos con ellos. Todo contado de la manera más franca, menos artificiosa posible, ausente de cualquier adorno y manierismo, pero absolutamente efectiva, conmovedora y emotiva.

            Nada sería igual sin el grandioso buen hacer de Roberto Álamo y Emma Suárez, perfectos en sus dos personajes, creando dos habitantes de este mundo heridos, de los que se hacen querer, les deseas lo mejor y guardas en el recuerdo.

            Una grata sorpresa. Pequeña, pequeña. Sencilla, sencilla. Pero llena de buen cine. Seguiremos tu pista, Javier Marco, ya que con tu ópera prima nos has engatusado, o, al menos, al que suscribe estas líneas.

            Pues lo dicho, sean felices, y vean cine español, que es muy bueno, bonito y, qué importa si barato o no, en una gran cantidad de ocasiones, muy, pero que muy, bello.

4 comentarios sobre “En español-Spanglish.

  1. Tenía curiosidad de leer tu opinión sobre Pan de limón… Ñoña, totalmente. No me ha gustado nada, creo que hay imágenes y escenas que probablemente funcionen más en el libro y que en la peli… Para nada. Una decepción, porque como has justamente escrito, Zambrano nos ha dado pelis mejores que esta!

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