“Friends”. El reencuentro.

  Ya he confesado muchas veces en este blog, y en todos los lares habidos y por haber, mi amor por “Friends”. Para mí no es una serie, sino algo más que eso. Es parte de mi vida. De mí. No sé ni cuantas veces la he visto ya y no sé cuántas veces la veré más. Un montón, seguro, porque siempre sé que nunca la anterior fue la última, que habrá más. Muchas más.

Aún recuerdo cuando la estrenaron en España. La veíamos en familia semana tras semana. Era casi un evento dentro de la rutina de cada 7 días, que ninguno de los miembros de nuestro clan nos perdíamos.  Luego la revisioné, en bucle, no sé ni las veces con mi hermana. Era nuestro momento de parón de estudio, en nuestras maratonianas horas universitarias de apuntes y exámenes. Un capítulo de “Friends” y a seguir al lío. Desconexión y risas, antes de otra tanda de temas y conceptos a mansalva y, por supuesto, hastío. Nuestro capítulo era ese “paraíso en el medio del desierto”. Ese “vaso de agua ante la sed extrema”. Luego con mi mujer. Tardes de risas y sofá. Una cosa más a compartir. Que comentar. Que disfrutar “a deux”. Y esta última ocasión en pandemia, con mis hijos. Harto de tener que visionar series y series de Disney de no sé qué adolescentes “frikis” tratando de hacer gracietas, decidí ponerle fin, antes de que una embolia “neuronal” producida por un exceso de exposición de “bobería catódica” acabara con nosotros, con un: – Vosotros, hijos míos, lo que necesitáis es ver una serie de verdad-. ¡Qué acierto! ¡Qué felicidad!!! Tienen sólo 9 y 11. Y al principio se quejaron. Ahora son más fanáticos que yo y no han terminado de ver un capítulo que ya quieren el siguiente. Y es que “Friends” crea adicción en todos y cada uno de los posibles públicos.

No soy de esos que trata de imponer sus gustos diciendo aquello de “la mejor serie de la televisión”. No es mi estilo. Aunque para mí sí que lo sea, también que quede constancia. Ya que nunca ningún otro serial (y hay muchos que me encantan, desde “Norte y Sur” a “Chernobyl”, pasando por “The Crown” a “Verano azul”, sin olvidar “Antidisturbios” o  “La abeja Maya”, por poner algunos ejemplo) me ha provocado lo que sus 10 temporadas me emocionaron nunca jamás. Soy fan absoluto de sus protagonistas y sus embrollos. De Rachel, Mónica, Phoebe, Joey, Chandler y de Ross. De todos ellos y de sus historias. Me atrevo a decir, incluso, que nos son simples caracteres imaginario, sino que son algo más, que son familia. Y sus aventuras y desventuras han quedado grabadas en mi corazón y en mi mente para siempre.

A mi vida pertenecen ese “Smelly cat” de Phoebe, su hermana Úrsula, su genial locura o sus rocambolescas historias de su surrealista vida.  De Chandler, ese trabajo que nadie comprende, quizá ni él mismo, el “¡Oh, Dios mío!!!” de Janice, su ironía y sus caras imposibles, así como sus tardes de futbolín y de “Los vigilantes de la playa” acompañados de cervezas y animales con plumas. Del galán italiano, sus castings imposibles, su glotonería alimenticia y sexual (pizzas y ligues) sin remordimiento que valga y esa felicidad extrema directamente proporcional a su ignorancia. De Mónica, su ansia de trapo de la limpieza , de amoniaco y de caviar de Belluga, su perfeccionismo y competitividad extrema, sus ratos con Richard, también los de Chandler y sus recetas de “peztacho” y “macolate”, que nunca probé, pero me llenaron de carcajadas. De Ross, sus “chapas” pleistocénicas, esos pantalones ajustados imposibles de quitar, su lista de matrimonios advocados al fracaso y su “estábamos tomándonos un descanso”. Algo que le sonará muy bien, o no muy bien, a Rachel, de la que me llevo su pelo perfecto, su elegancia natural, así como su entrañable egoísmo de “niña de papá” venida a menos perdida en un mundo de menos dinero y glamur, pero más rico en experiencias y emociones. También me llevo de ellos, sus cafés en “Central Perk”, las comidas de acción de gracia, los dos apartamentos, el espíritu de New York, esos cameos para el recuerdo (De Julia Roberts, a Brad Pitt,), … eso, y sobre todo su amistad. Digna del aplauso. Del elogio. Digna del recuerdo. Y es que todos los “friendmanicos” lo sabemos. Pase lo que pase … “I´ll be there for you”.

“Friends. The Reunión” (Dir.: Ben Winston):

            Me enfrento al capítulo del reencuentro de “Friends” con miedo. Son muchos los años los que he pasado en compañía de esta pandilla y tengo pánico de ver algo que no me guste, que me deje con un mal sabor de boca. A los dos minutos del mismo estoy entregado y con el corazón en un puño ante este documental que parte de la premisa de juntar a tal adorable grupo de actores y amigos que vivieron algo muy intenso juntos y que nunca han vuelto a reencontrarse todos a la vez. Asisto a un baño de nostalgia, a un sinfín de buenos recuerdos en la grata compañía de estos actores con las emociones a flor de piel ante tal cantidad de anécdotas y bonitos recuerdos vividos. Con ellos volveremos al sitio donde todo empezó. Aquel plató donde después de pasar un largo proceso de casting dejaron de ser unos perfectos desconocidos para convertirse en “Los Beatles” de la tele. De ser unos intentos de “cómicos” anónimos a no poder caminar por la calle. Escucharé con emoción sus relatos. Los personales y los referidos a la grabación de esos 235 episodios mágicos. Se me estruja el corazón al verlos llorar. Al relatar sus vivencias. Al reírse con su sobredosis de complicidad. Me estremezco con cada uno de sus abrazos, miradas, guiños, … También me da cierta tristeza ver sus deformados rostros, no tanto por la erosión de la edad, sino, sobre todo, por el bótox. Y me recuerda que el tiempo pasa, despacito, como diría aquel alter ego venido a menos de “Madonna”, pero pasa. No hay remedio. O como diría mi tía, valga la redundancia, “no hay tu tía”. Y se lleva la magia por delante. La de aquel tiempo pasado fue mejor. La de, como diría Sabina, “al lugar donde has sido feliz no debieras jamás de volver”. La de la emoción que sentimos en cada una de esas temporadas de nuestros “Colegas”, como se traducía en un principio en España, en cada uno de sus capítulos, de sus minutos, de sus segundos… Disfruto cada instante de esta reunión. Entre la carcajada y la lágrima. Y me dan ganas de volver. De echar el tiempo hacia atrás y regresar a ese momento en que semana tras semana me disponía a disfrutar de los enredos y embrollos de todos ellos. Y a grabarlos en mi VHS. Phoebe, Rachel, Monica, Chandler, Ross, Joey… ¡Ay, mis queridos amigos!!!! Qué buenos ratos he pasado, y pasaré, lo juro, con vosotros. Fuisteis únicos y siempre lo seréis. Y desde allí donde estéis, quiero que sepáis que debéis de estar muy orgullosos, ya que son muchas las generaciones que hemos disfrutado de vuestro buen hacer. Abuelos, padres, hijos, nietos, … Y lo seguiremos haciendo. Seguro. Palabra de fan total. Porque queda “Friends” para rato. De eso estoy seguro. Gracias por cada uno de los momentos que nos regalasteis y gracias por este capítulo extra. Absolutamente brutal. 

8 comentarios sobre ““Friends”. El reencuentro.

  1. Tú lo has dicho, más que un reencuentro de los actores, ha sido un reencuentro del espectador consigo mismo.
    Yo lo veía y me transportaba al pasado, recuerdos, flashes, sonrisas, lagrimas de carcajadas o de pena…
    Yo no la he vuelto a ver, y no me acordaba de la mitad de las cosas 😀

    Curiosamente es una serie en la que hay 6 protas, y todos con su peso.
    Muchos secretos desvelan en el reencuentro, tienen que verlos para resolverlos

    Lo del botox, es cierto, no sé quién engañó a Courney para hacerse eso
    Ya la vi en la serie Modern Family en un cameo con Beckham (curioso que sean tan amigos) y me quedé loco jejeje

    Si alguien nota a Chandler raro en el reencuentro, han dicho que fue operado de urgencia de la boca,
    y por eso no estaba tan callado, para mí, mi personaje favorito.
    Un gran actor de comedia, improvisador (metió muchos gags a los episodios)
    E incluso ganó una apuesta a Bruce Willis y éste tuvo que hacer un famoso cameo en la serie 😀

    No perderse el momentazo concierto de Phoebe cantando la canción, compuesta por ella mismo en una noche loca por lo que ha confesado alguna vez… ni Bratley Cooper en los oscars lo hizo tan bien a dúo 😀

    Los fans de Friends y Felipe, siempre estaremos aquí para ti

    PD. No recordaba que Phoebe se casó con AntMan en la serie jejeje
    Lo que no consiga un vengador 😀 Se le echó de menos en el reencuentro pero las agendas…

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  2. Hola Felipe! Se que te sorprenderá mi confesión (como a todos los que conozco porque dicen que es un humor 100% de mi estilo): no he visto “FRIENDS”. Y eso que hasta le regalé el pack con todas las temporadas a una ex que era fan absoluta (¡¡se sabía todos los diálogos!!) Sé que la reponen constantemente pero no la engancho desde el principio con lo que, viendo minutos sueltos, es imposible pillar la gracia. Supongo que es una lástima. Un abrazo.

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