¡Maldito “hype”!!!

No hay nada como acudir a una película con el “hype”, como se dice ahora en “moderno”, muy alto o, lo que es lo mismo, ir a ver una nueva cinta con las expectativas por las nubes. Básicamente porque a veces lo que uno visualiza no es, o no se parece, a lo que uno ha imaginado y, como es lógico, sale con la sensación de haber disfrutado menos o, lo que es peor, mucho menos de lo que esperaba. Es lo que me pasa con las dos cintas que voy a ver la semana pasada, las cuales, curiosamente, comparten temática. Las dos hablan de eso tan interesante como son los lazos de sangre o esas relaciones familiares tan difíciles de romper y en las que, cuando hay amor de verdad, duelen siempre, pase lo que pase, y más cuando realmente pasa algo. En la primera el foco es el amor de una madre a un hijo (probablemente el mayor que pueda haber) en la segunda el de una nieta por su abuela (el cual también puede a llegar a ser inmenso). En los dos casos el tema me fascina (y lo siento de verdad en las ambas obras). La fuerza del amor inquebrantable, absoluto, por encima de cualquier cosa, incondicional, puro, radical, extremo, sin medida, visceral, absoluto, … Pero en las dos salgo, por diferentes motivos, un tanto decepcionado, aunque ambas me gusten y las encuentre de una notable calidad.

En el primer caso, “The Farewell”, el desencanto viene porque, desde que se estrenó en Sundance de este año, no había parado de oír críticas brillantes hacia la que se decía era la comedia independiente del año, llegándola a comparar con, incluso, obras como “pequeña Miss Sunshine”. Para nada.

En el segundo caso, “Madre”, porque la película partía del sobresaliente corto del mismo nombre (rodado por Rodrigo Sorogoyen) y, aunque, su puesta de largo ha dado lugar a un notable e interesantísimo drama, porque lo es, en ningún momento llega alcanzar, ni siquiera a rozar, la calidad, al menos para mí, de los 19 angustiosos, pero soberbios, minutos, que duraba el cortometraje que sirve de punto de partida a esta nueva cinta.

En las dos películas salgo con la misma sensación de: – ¡Vaya!! ¡Cachis!!!- Y me voy para casa con el mismo y muy visceral (como los amores que he visto en pantalla) pensamiento en la cabeza: ¡Maldito “hype”!!!!

 

“The farewell” (Dir: Lulu Wang):

Muchas eran las ganas con las que acudí a ver esta cinta híper valorada por la crítica especializada. Me moría por ver la historia de esa chica nacida en China (Awkwafina) pero criada en E.E.U.U. (y como tal, más americana que otra cosa) que regresa a su país natal para despedirse de su abuela (Shuzhen Zhao) a la que le han diagnosticado, aunque ella no sabe nada, un cáncer terminal. Todo coincidirá mientras los actos de celebración de la boda de uno de los primos de nuestra protagonista, ocasión que aprovechará toda la familia para despedir (sin que ella nunca llegue a enterarse, o al menos eso es lo que pretenden) a la gran matriarca, muy querida ella por todos, de la familia.

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            ¿Y qué puedo decir de ella? Pues que la historia es muy emotiva y bonita. Que te toca el corazón. Que tiene un sencillo pero efectivo guion con unos personajes entrañables (sobre todo esa abuela y su nieta). Que todo respira verdad y que, de una manera u otra, te sientes identificado, porque todos, de alguna manera, hemos vivido, situaciones similares. Que refleja muy bien la cultura China (a través de esas entrañables reuniones familiares). Que tiene sentido del humor y te ríes. También te da pena y puede que llores. Y que sus dos actrices, para mí lo mejor de la película, están fantásticas como esa nieta llena de conflicto intercultural, enfadada con el mundo y consigo misma, que borda la raparera y humorista Akwafina y como esa abuela marimandona, eje de esa rota familia, dispuesta a dar guerra (y órdenes) hasta el último de sus días.

Hasta aquí todo bien, pero a mí se me queda en algo pequeño, notable, de calidad, pero no tanta, disfrutable, pero sin “rizar el rizo”, buena, porque es una buena película, “ma non troppo”, más que correcta y recomendable, pero en la que siento que no veo esa obra diferente, sorprendente, especial, magistral y muy recomendable que estaba dispuesto a ver. Cosas de la vida y del maldito “hype millenial”.

 

“Madre” (Dir: Rodrigo Sorogoyen):

El mayor problema que tiene “Madre” es el corto en el que se basa, porque es absolutamente perfecto (llegó a ser nominado al Oscar como mejor corto de ficción y lo merecía). Durante 19 minutos asistimos a la angustiosa llamada de socorro que recibe una madre de su hijo, el cual se encuentra perdido en alguna playa de “Las Landas” francesas. Todo está rodado en único plano secuencia y el resultado es brutal. Se te hiela la sangre. Te llena de zozobra, angustia, miedo, compasión, impotencia. En cierta medida por la trama (véanlo, háganme caso) y, sobre todo, por la soberbia interpretación de su actriz, Marta Nieto. Pero, Sorogoyen comete un error con el largo, con esta su continuación, y es que este no debió nunca existir. Tenía que haber dejado la historia en ese magnífico punto de partida (el cual se vuelve a ver en la película, ya que el corto se reproduce tal cual en sus primeros minutos de metraje). Y no haber continuado jamás. Y se preguntarán: ¿Y qué le pasa a la continuación? Que, en ningún momento, a pesar de su gran calidad, nunca lo olviden, alcanza la brillantez de su inicio.

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            Dicho esto, diré que Sorogoyen ha sido valiente, lo cual le honra, ya que no ha tirado por el camino más fácil, para nada, que hubiera sido el de haber creado un absorbente thriller situado justo después del inicio de la trama tratando de averiguar qué ha pasado o dónde está ese primogénito desorientado y extraviado, indefenso y muerto de miedo, sino que sitúa la historia 10 años después convirtiendo a la película en un seco, frío, árido, casi gélido, polar,  nada fácil, pero muy interesante, drama sobre el trauma de la pérdida. Sobre la dificultad, la amargura, la pena, la tristeza, la sin razón, de perder a un ser querido. Un drama lleno de ambigüedad (otro de los aciertos de la película) que se centrará en esa madre obsesionada con su hijo desaparecido y que focalizará, perdido todo su rumbo vital, el total de su amor en un joven francés al que conoce por casualidad en la playa y sobre el que ejercerá una atracción mutua que no entenderá nadie de los allegados de ambos personajes. Una relación ambigua, difícil, un tanto perturbadora, provocadora, que llenará de misterio e interés todo lo que de manera magistral (qué gran director) muestra de una manera minimalista el gran Sorogoyen. Y si grande es su “dire”, más aún su actriz, fantástica, perfecta, entregada, inmaculada, como esa madre de pocos diálogos pero que, con su lenguaje corporal y gestual, muestra un sinfín de emociones y sentimientos en cada uno de los planos en los que aparece en pantalla, la cual llena de verdad y de buen hacer (Goya seguro este año para ella, soberbia Marta Nieto).

El problema: su arriesgado enfoque no acaba de rematar (por su ritmo, por algunas escenas, por su sobriedad un tanto austera, parca, en cierto modo, por sus difíciles situaciones, por su minimalismo extremo) dejando en notable un resultado más que bueno, pero que bien podría haber sido sobresaliente. Eso sí, recomendable, con o sin el maldito “hype”,  para todos aquellos que busquéis, como es mi caso, un cine diferente, radical y, absolutamente, fuera de la norma.

2 comentarios sobre “¡Maldito “hype”!!!

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