Rarezas (de calidad) en la cartelera

Dedico mi sesión doble a lo que llamo yo una tarde de rarezas. La primera, no porque sea una película extraña, al contrario, es cine norteamericano de lo más convencional y comercial. Su punto de extrañeza radica en el hecho de que la crítica haya alabado de tal manera una película sobre strippers ladronas en la que sale Jennifer López y en la que, encima, dicen que la actriz portorriqueña lo borda y tiene posibilidades de que la nominen al Oscar (a mejor actriz secundaria) e incluso ganarlo. La cosa me escama. Me sorprende como mínimo. Me extraña. Me resulta un tanto raro todo. Y mi curiosidad hace que no me la pierda, para ver si es o no es verdad todo lo que se ha anunciado a bombo y platillo de ella.

La segunda es “raruna” “raruna”, esta sí que sí. Se llama “Ventajas de viajar en tren” y es a la par que extraña y marciana, estimulante y súper refrescante dentro del panorama cinematográfico español actual. Salgo alucinado, por lo perturbador y bizarro, de lo que acabo de ver, pero también tan contento de haber visionado algo tan distinto como lleno de calidad.

Acierto. Las dos me gustan y me voy para casa tan contento después de una sesión de cine de lo más “sexy” y provocadora.

 

“Estafadoras de Wall Street” / “Hustlers” (Dir: Lorene Scafaria):

No veo el peliculón del que habla toda la crítica norteamericana y parte del periodismo cinematográfico español en esta “Estafadoras de Wall Street” protagonizada por J Lo. Todo es bastante convencional y al uso y no deja de ser una peli de ladronas al más puro estilo “Ocean´s Eleven”, pero substituyendo casinos y joyerías por un club de Striptease. Ahora, paso un rato de lo más divertido y entretenido en esta cinta en la que un grupo de bailarinas de un club de destape se cogen la justicia por su mano y deciden robar, al más puro estilo “Robin Hood”, a esos brókeres de Wall Street forrados de pasta gansa y que siguen impunes tras haber arrasado las economías de la mayor parte de los ciudadanos de a pie en la crisis del 2008 (incluyendo los pobres, que aún son más pobres tras la misma), los cuales siguen trabajando a sol y sol para volver a su situación anterior, dejándose la piel, mientras que los ejecutivos agresivos casi ni se han inmutado, siguen ganando cantidades ingentes e indecentes de dinero con las que continúan corriéndose buenas juergas en las que no faltan la coca y el alcohol a raudales, así como buenas dosis de sexo comprado de diseño, tras las cuales acuden a sus casas para besar en las mejillas a sus engañadas mujeres (o no, la gente por dinero hace cualquier cosa) así como a sus pequeñas e inocentes criaturas. Ellas crearán un plan en el que drogarán y emborracharán a sus víctimas para desplumarlas ya que saben que nunca van a ser denunciadas por la discreción de sus clientes en sus actividades extramatrimoniales.

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            Como digo, no hay nada nuevo a destacar, pero todo funciona a las mil maravillas para que sus 110 minutos se te pasen volando y pases un rato de lo más disfrutable en compañía de este grupo de mujeres que intentan ganarse su respeto cada noche enseñando sus desnudas anatomías.

Y si la cosa funciona es por un entretenido y correcto guion, en el que se articula una buena historia protagonizada por unos potentes personajes a los que dan vida unas grandes actrices. Porque sí, Jennifer López lo hace fenómeno. Y no solo por ese “numerazo” en la barra de striptease que muy pocas mujeres (ya no te digo si lo tuviéramos que ejecutar algún hombre) se atreverían a hacer y que ella llena de desparpajo y sentido del escenario mostrándonos prácticamente su total anatomía (la brillante y descocada prenda, no sé cómo llamarla, es mínima) a golpe de la más sensual danza (algo en lo que ella es maestra), sino también porque llena de encanto y desparpajo a su Ramona, un personaje que empapa de carisma la pantalla y del que quieres saber todo lo que te cuenten (eso sí, de ahí a nominación al Oscar, yo ya no me atrevería a decir tanto). Una Jennifer López perfectamente acompañada por esa protagonista, Constance Wu, que también maneja a la perfección su rol y crea otro bonito personaje que, junto al de “Queen Lo”, son la base de la película.

Y no solo hay una buena historia y unas buenas intérpretes. También un potente mensaje de empoderamiento femenino (esas mujeres tratando de sobrevivir en un mundo de depredadores hombres) y de justicia poética (dar a los que nos arruinan, un poco de su propia medicina) perfecta para la filosofía feminista y un tanto antisistema que empieza a imperar en nuestra avanzada sociedad.

Insisto, no un peliculón, pero sí recomendable para aquellos que quieran pasar una tarde de cine “palomitero” disfrutando de una, entregada a la causa, Jennifer López “dándolo tó” en compañía de otro grupo de féminas de no menor desparpajo.

 

“Ventajas de viajar en tren” (Dir: Aritz Moreno):

Y de una película inspirada en la más actual realidad (se basa en un artículo del “New York Times” escrito por la periodista Jessica Pressler) a una cinta absurda (de gran calidad, eso sí), que solo podría salir de la más “desquicida” y “perturbada” de las mentes, que habla de eso, de estados mentales anómalos, pero lo hace desde el mayor de los esperpentos y de la comedia (dramática, porque hay mucha miga) más marciana y enloquecida que uno se puede imaginar.

La “cosa” a la que me refiero se llama “Ventajas de viajar en tren” y está basada en la novela gráfica homónima escrita por Antonio Orejudo. La historia comienza con una editora, Helga Pato, sentada en su tren y un desconocido compañero de viaje, Ángel Sanagustín, quien sin más miramientos le espeta la siguiente pregunta: – ¿Quiere usted que le cuente mi vida? -. A partir de ahí una rocambolesca trama, a modo de muñecas rusas, con unas historias dentro de otras y, a su vez, dentro de las siguientes, que analizan desde el humor más negro y absurdo (sus diálogos y situaciones parecen sacadas de la mente del mismísimo Ionesco) el lado más oscuro del ser humano y en la que pasas de la carcajada a la estupefacción, de la risa al gesto helado, de la emoción a la zozobra, en un segundo. Todo ello llevado a la pantalla por una voz novel, Aritz Moreno, muy interesante y a la que habrá que seguir, así como un plantel de actores impecables. Todos, desde Luis Tosar, Quim Gutiérrez, Javier Botet (toda una revelación), Macarena García, Ernesto Alterio, están perfectos. Mención aparte para Pilar Castro, pluscuamperfecta. Si a eso le añaden una dirección artística impecable, que junto a la interesante fotografía y el gran uso de la música crean una perfecta atmósfera entre lo naif y el kitsch, entre el romanticismo y el más puro de los “feísmos”, que generan un aire a lo “Amelie” pero “trash” que bien podría haber sido creado por John Waters (“Hairspray”) dirigiendo la famosa comedia romántica y parisina de la señorita Poulain.

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            En definitiva, entre la genialidad y la “astracanada”, entre lo sublime y lo ridículo. Imperfecta, no es una obra redonda, pero llena de riesgo y de atrevimiento. Elementos que la convierten en una pequeña sorpresa (no olviden que es una ópera prima) nada desdeñable y recomendable (sobre todo para almas ávidas del cine más radical, diverso, diferente y “freak”) dentro de nuestra cartelera. A John Waters, le hubiera encantado, no digo más.

 

 

2 comentarios sobre “Rarezas (de calidad) en la cartelera

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